SwordsMaster

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  1. [Ficha] Edric Expósito

    Atributos 7 Físico 7 Destreza 6 Inteligencia 6 Percepción Valores de combate 28 Puntos de vida 18 Mana 7 Iniciativa 8 Ataque a Distancia (Ballesta ligera) 8 Ataque CC Sutil (Lanza ligera) 8 Ataque CC Sutil (Daga) 8 Ataque CC Sutil (Cuchillo) 8 Defensa Físico1 AtletismoDestreza1 Ballesta ligera1 Lanza ligera1 Daga1 Cuchillo1 Cabalgar1 Escalar1 Defensa1 Nadar1 Sigilo1 Trampas/CerradurasInteligencia2 Religión1 Sanación/Hierbas1 Tradición/Historia1 Artillería (Cañón)1 Artillería (Trabuquete)1 Artillería (Catapulta)1 Arquitectura (Humana)1 Física (Humana)Percepción1 Disfraz1 Etiqueta1 Reflejos1 Rumores1 Música (Canto)
  2. Edric

    Nombre del Personaje: Edric Expósito Raza: Humano Sexo: Hombre Edad: 28 Altura: 1'76 Peso: 70 kg Lugar de Nacimiento: Antiguo reino de Lordaeron Ocupación: Recluta Artillero del Ejército Imperial Descripción Física: Edric es un hombre de un rostro con rasgos duros, un mentón ancho y ligeramente prominente y mantiene su cabello negro bien recortado y peinado, como los estándares militares exigen, así como además se mantiene bien afeitado siempre que puede. A su rostro le acompañan un par de ojos de una tonalidad gris que tienden muy levemente al verde en su zona central. Su cuerpo tiene músculos más anchos que marcados y una complexión atlética, pero no por ello es especialmente robusto, y ya con ropajes o armadura encima su figura tiende a una mucho más en la media. Su tez es la de alguien que alguna vez tuvo una piel bastante más clara, pero que fue chamuscada ligeramente por el sol hasta dejarla un poco más ennegrecida que su tono de nacimiento, tono el cual aún se puede apreciar por debajo de los ropajes desentonando en las manos y del cuello hacia arriba, que es en donde la piel se torna más morena. Descripción Psíquica: A pesar de su aspecto duro, Edric es un hombre jovial en los escasos momentos de tranquilidad, aunque serio en los momentos turbulentos. Era completamente leal a Lordaeron y ahora es completamente leal al Imperio, en el cual ve un nuevo resurgir de la humanidad, una nueva Alianza, una nueva esperanza en un mundo que ha descendido ante la decadencia hasta el punto de ser irreconocible. Tiene la valentía y la lealtad de arrojarse a donde le manden, pero la cabeza en su sitio para al menos intentar aconsejar a sus superiores en contra de una mala orden, la cual aún así cumplirá si estos no ceden, pues él sabe manejar trabuquetes y cañones, pero ellos son los que conocen de estrategias. A pesar de lo que suele aparentar tras esa lealtad y dedicación, Edric está lejos de ser una persona seria, y es de hecho bastante despreocupado con qué pueda ocurrir al día siguiente o en una semana; "lo imposible es posible y seguramente así sucederá, no te molestes en planear su llegada, e improvisa cuando lo haga". Es devoto a la Luz, incluso si no va a misa todas las semanas, y cree firmemente que es esta quien guía sus pasos, quien le protege y le cuida en los momentos de carencia y quien siempre acaba sacándolo adelante. Sin embargo esto fue precisamente lo que llevó a su mayor defecto, y es la poca seriedad con la que se toma sus decisiones más complejas; a menudo sea con una moneda o un dado de seis caras tallado en madera, suele dejar varias decisiones a la "Voluntad de la luz", que por medio de la providencia le dirá el camino correcto en las decisiones más moralmente difíciles. Historia -El niño no será más que problemas- Un infante que apenas poseía 4 años en edad oía curioso al otro lado de una puerta. El lugar y los nombres olvidados hace mucho, más la vívida imagen en su cabeza permanecía de aquel solitario recuerdo, aislado de todos los demás. -Si me dais el permiso, mi señor, puedo hacerlo desaparecer. Vuestros enemigos no podrán usar al bastardo en vuestra contra- -Así sea- Aquel había sido el fatídico veredicto. Aquella noche jamás volvería a ver el hogar en el que el hombre que se hacía llamar su presunto padre le había acogido, más por pena que por nada más, aunque sus recuerdos eran el de dormir en los establos y tener una comida al día. Un infante era incapaz de entender, y solo con los años sería que lo haría: Se había convertido en un estorbo cuando un auténtico heredero había nacido. Él ya no tenía ningún lugar allí, y temprano en su vida fue enviado a un monasterio. Jamás recordaría el nombre de su padre o donde vivía, y jamás lo buscó. ¿En los registros de Lordaeron? Figuraba muerto. El muchacho que alguna vez tuvo otro nombre, también olvidado ya, y que ahora se llamaba simplemente Edric. Edric expósito. En sus años venideros crecería asistiendo en el monasterio, siendo criado entre sacerdotes y sacerdotisas, tartas de limón, calabazas o manzanas, cuchicheos sobre el mundo exterior, rezos, meditaciones, barriendo y fregando los suelos, aprendiendo a leer y escribir y participando en los coros. Y llegado a la decena de años, incluso comenzó a aprender por su propia iniciativa sobre las grandes estructuras, anhelando algún día construir el mayor de los edificios para la gloria de la Luz, un monumento tan útil como hermoso para su gloria que resistiera el paso de los siglos. Quizás en un principio el deseo había surgido como una ambición que estaba allí para convencerse a sí mismo de que no necesitaba de su pasado ni ningún lazo noble para ser algo, y fue ciertamente una noción que jamás abandonó: los títulos no significan nada, escribiría su nombre en la historia por sus propios méritos, honrando a la Luz y a su reino. Pero el tiempo probó tener otros planes para el muchacho. Tan devoto, tan entregado como era a la Luz y a sus deberes, la juventud trae sin embargo consigo la inexperiencia y la impulsividad, y una noche a sus 15 años logró burlar la seguridad del pequeño y apartado monasterio, largándose con el único deseo en el pecho de ver mundo. Los mapas que había leído indicaban que no muy lejos había una pequeña ciudad costera y hacia allí se dirigió. Aguas Turbias probó ser un sitio relativamente pacífico. Una semana estuvo allí, antes de llegar a la realización de que el mundo fuera no era ni tan bello ni tan fácil como, desde la seguridad del monasterio, creía que sería. En esa semana pasó hambre, sus ropas blancas se tiñeron de tierra y mugre, su cabello se opacó y en dos ocasiones en el sexto y séptimo día fue echado de dos posadas creyendo que se trataba de un vagabundo. El octavo día, ya no tuvo que preocuparse por ello. Cuando se despertó aquella mañana tirado en un establo, lo último que le preocupó fue el hambre en las tripas. Aquel día pensaba volver al monasterio, derrotado y listo para volver al abrazo y perdón de los sacerdotes... Más nunca ocurrió. Las columnas de humo se alzaban en varios puntos de la pequeña ciudad costera, columnas de humo que rápidamente crecían en números y se acercaban a la plaza. Pudo ver a todos alarmados, de un lado al otro, y a lo lejos por las callejuelas pudo observar por primera vez a aquellas terribles bestias que le causarían pesadillas hasta el último de sus días, muertos, muertos que andaban, muertos con espadas, muertos con lanzas, muertos con arcos, muertos... Muertos. Muertos. Solo muerte, y muerte dejaban a su paso. Volvió a la realidad tras el impacto inicial que le había producido la visión. Los milicianos y soldados Lordarenses salieron raudos a hacer frente a las bestias, y él... Él solo pudo correr hacia el puerto cuando gritaron a la gente de la plaza que hicieran eso mismo. Corrió, corrió por su vida entre el fuego y el humo, tosiendo y hambriento. Corrió, y cuando llegó al bote... No le dejaron pasar. "Hay gente más importante que cargar". ... Por un segundo se largó con lágrimas en los ojos, derrotado. Se apoyó contra un barril de entre tantos, sollozando, hasta que pudo ver a lo lejos a uno de los marinos bajando y viniendo hacia su dirección. En dirección a los barriles. ¡Agua! ¡Eran barriles de agua, y los estaban cargando al bote! Claro, necesitaban agua si planeaban evacuar gente y que no murieron deshidratada. Sin dudarlo mucho abrió la tapa de un barril y se arrojó dentro. Su peso virtió algo de agua, y entonces volvió a colocar la tapa. El espacio que le había quedado para respirar era reducido, ínfimo, tenía frío y estaba mojado... Pero tal fue su tranquilidad cuando sintió que unos robustos brazos tomaban el barril y lo alzaban. Y así, sin más... Estaba a bordo. Había sobrevivido. -¡Claro que no le darás!- Habían pasado años. El joven, alguna vez de Lordaeron, había acabado en el lejano reino del sur, en el pueblo de Villadorada. Durante un tiempo había vivido ayudando en Villa Norte, más la vida clerical nunca acabó de calarle, y cuando la guerra gnoll se desató se había alistado como un voluntario temporal, convencido de que aquello era lo que la Luz quería de él. En un principio intentaron darle todo tipo de usos: Explorador, infantería, tirador... Más cuando le asignaron a la artillería, no le volvieron a alejar de ella. Resultaba que las largas tardes en su juventud pegado a enormes tomos sobre las grandes estructuras de la Luz y la física detrás de sus construcciones habían dotado al joven de una buena base para el uso de aquel armamento, y durante el asedio final a Villadorada, allí estaba él. Un estallido, un rugido de cañón sonó a su lado tras decirle a aquel otro artillero, que de nada conocía, que jamás lograría calibrar el arma para darle a aquel gnoll, que aunque enorme, era un objetivo en movimiento. Y, a pesar de ello, lo logró. El cañón a su lado había rugido, y la bala de cañón había recorrido el trayecto hasta acabar dando a Hogger, y en aquel momento, aquel preciso instante... Es que la guerra se había ganado. Aquel artillero recibiría toda clase de reconocimientos, entrevistas y solo la Luz sabe que más en el tiempo venidero. Él, por otro lado, solo un voluntario. Una asistencia temporal al ejército, y luego de vuelta al monasterio, pasando desapercibido a ojos de todos y volviendo a ser solo un voluntarioso más ayudando en Villa Norte por necesidad y disfrutando la tarta de limón. Más todo llega a su fin. Un día, un año, quizás dos más tarde, despertó. Esa noche había tenido un sueño. Un sueño de batallas, de espadas, de sangre y gloria. Un sueño de soldados. Estaba seguro que era una señal, por lo que tomó una de sus monedas y como ya había hecho antes, la arrojó... Cara. Aquel día volvió de su guardia por las murallas de Villadorada. Simple rutina, calibró los cañones, cargando las balas, asegurando todo y luego a patrullar las calles. Sus superiores sabían que su talento estaba desperdiciado en una zona de paz, y entonces fue llamado. -Irás al norte- Fue aquello que escuchó primero. -Necesitamos artilleros preparados en Gilneas, y yo necesito que usted gane experiencia. Buscará a este hombre, en el norte.- Recibió una descripción, y un nombre. Una oferta, que podía rechazar, seguir en la seguridad de la villa, más sin embargo... Cara. Era la voluntad de la Luz que buscase a aquel hombre en el norte, que había sido recomendado por sus superiores para que le ayudase a ganar experiencia. Con una mochila con apenas unas pocas pertenencias, se subió a un bote, de nuevo hacia el norte. De nuevo cerca de casa. Justo donde la Luz le quería.
  3. Santiago de Sveri

    Una batalla se avecinaba... Y como todo, habían preparaciones que no podían dejarse de lado. Los mendigos necesitaban saber que la hora se acercaba. Necesitaban moral. Necesitaban de su voz. Y así, desde lo alto de la torre, se oyó la puesta en manifiesto del destino del Maestro. Los muertos se alzarán Los muertos se alzarán, la guerra iniciará Sombras contra el mal, ¿y quién vivirá al acabar? Mendigos y temor, el destino proclamó Maestro solo tú nos llevarás hasta el final Lejos están ya los días de vino y paz Hora de brillar para la magia oscura En el tablero, la Torre moverá Y los peones, uno a uno caerán Se abre la marcha, la guerra comenzó La muerte será el estandarte de aquel vencedor Nuestro destino, manifiesto está La mano del Maestro al enemigo aplastará Lejos están ya los días de vino y paz Hora de brillar para la magia oscura En el tablero, la Torre moverá Y al acabar, la Reina aplastará Al caer jamás podrás, regresar Al caer jamás podrás, regresar Los muertos se alzarán, la guerra iniciará Sombras contra el mal, ¿y quién vivirá al acabar? Mendigos y temor, el destino proclamó Maestro solo tú nos llevarás hasta el final Lejos están ya los días de vino y paz Hora de brillar para la magia oscura En el tablero, la Torre moverá Y los peones, uno a uno caerán Al caer jamás podrás, regresar Al caer jamás podrás, regresar Se abre la marcha, la guerra comenzó La muerte será el estandarte de aquel vencedor Nuestro destino, manifiesto está La mano del Maestro al enemigo aplastará Lejos están ya los días de vino y paz Hora de brillar para la magia oscura En el tablero, la Torre moverá Y al acabar, la Reina aplastará
  4. [Misiva sellada] Al Sr. von Falveri, Friederich

    Una misiva en un sobre sellado y algo hinchado, como si llevase algo más que una nota dentro, llegaría a manos del Iniciado de Capellán, Montaraz del Norte, ex-Sargento Imperial Elegost Friederich Faler von Falveri, con un sello de color turquesa sin abrir ni perturbar, con el símbolo de una estrella de seis puntas. Llegaría a manos de un ave de ojos brillantes, que sin el valor de acercarse al Capellán, dejaría en su lugar el sobre caer simplemente delante del mismo y volvería por donde se fue. ¿Cuánto podría haber tardado el ave en entregarlo? Quizás semanas. Quizás meses. Imposible saber cuanto podría haberse tardado el animal en encontrar el camino, y especialmente, el destinatario. Pero esta llegaría acabado el asedio a Caer Darrow, poco luego de que el Montaraz se marchase de las antiguas tierras del norte de Lordaeron y volviese a pisar césped verde y vivo bajo sus pies. Dentro habían una nota y un pequeño vial con un líquido azulado brillante. La letra dentro resultaba ser una caligrafía cuidada en una tinta que a la luz del día parecía un azul normal, pero si leída de noche, resultaba tener un ligero fulgor del mismo color para facilitar la lectura. Parecía totalmente natural. Al ex-Sargento del Ejército Imperial que abandonó sus deberes para unirse a la Iglesia por una elfa: Elegost Faler Emitida en el tercer día del quinto mes del trigésimo segundo año según el Nuevo Calendario Imperial Elegost, espero que la Luz te esté otorgando una buena vida. Te preguntaría como está todo, como están Lylia, Fergus, Law, Audrey, Jared y todos ellos, pero realmente no tendrías manera de responderme. Supongo que bien. Sí, lo sé, quizás te hice preocupar un poco con todo eso de que me iba a entregar. No te preocupes, logré burlar la muerte, sabes que soy demasiado cobarde como para morirme de verdad. Pero habiendo confesado mis crímenes entenderás que jamás puedo volver a tierras imperiales, pues la próxima me cortarían la cabeza para bien. La ley es la ley, ¿no? Y del mismo modo, tampoco te puedo decir dónde estoy. No me fío de que la misiva sea interceptada por el Imperio y decidan, no lo sé... Aplicar justicia o algo. Simplemente estoy aislado, con mi propia torre, buenas vistas y el aire en mi piel. También estoy intentando hacerme con una buena pipa, pero es difícil tan lejos de la civilización. ¿Sabes? También quiero iniciar un huerto. Con unas buenas calabazas, veré si logro agenciarme con algunas semillas. Creo que podría hacer unas tartas cojonudas si me esmero, receta sverina, como las salchichas sverinas. Si un día tengo la energía quizás tale un par de árboles, me haga unas vallas, un portoncillo de madera y me dedique a plantar la tierra. Me vendría bien el ejercicio y el trajo al aire libre. Creo que paso mucho tiempo encerrado, y la verdad es que dentro hay bastante humedad y es feo. Creo que en nuestras aventuras aprendí a valorar el aire libre. Tiene cierto encanto. Te adjunto un poco de una tinta que he desarrollado, por cierto. Es cojonuda, tienes que probarla. O puedes quedarte el vial como farol portátil supongo, pero no tiene el mismo encanto usarlo así que para escribir la letra de una canción en un tono brillante. Es FANTÁSTICO como queda. Pruébalo. Y oye. Si ves a Jared y Audrey, o a los viejos miembros de la compañía imperial (Sabes que hablo de Law. Descanse en paz Leonardo y eso) dales saludos de mi parte. Me alegraría de verlos algún día. Quizás... Bueno, ya veré. Tiempo al tiempo. Por la Luz. Por la Emperatriz. Por el Imperio Tu compañero, tu Sumiller de Corps, tu fiel hermano de viajes y nulo interés romántico porque somos hombres: Santiago de Sveri @Stannis the Mannis
  5. Memes (que intentan ser) graciosos

    Lo siento. Espero que algún día Malcador le pague, Vagabundo
  6. [Sugerencias] Sistema de Ventajas y Desventajas

    Supongo que hay mecánicas, como la adicción a la magia o los desmembramientos (Cojo, por ejemplo, ya tiene mecánicas a nivel del servidor, con un -2 a todas las tiradas relacionadas con el uso de las piernas) que estaría bien tener explícitas en algún sitio, y obtenibles por rol, considerando que son mutilaciones o defectos graves que quizás sí necesitan su espacio y personalización. Sin embargo, la gran mayoría, y me refiero a todo lo centrado en torno a alterar los valores de daño/absorción/habilidades/atributos, me sobra. Creo que son cosas más destinadas a construir una ficha y no un personaje, como bien lo has comparado con el rol de mesa, y estoy de acuerdo. Creo que si un personaje quiere resaltar una providencia con una habilidad, no es difícil. Con el atributo relacionado alto y la habilidad al 2, con apenas un par de roles se sube rápido al 3, y de ahí al 4, son solo poco más que 3 semanas con el personaje creado si se usa asiduamente. No hay necesidad alguna además de reglar rasgos de personalidad/trasfondo, como lo son ser un "Cerebrito" o "Cobarde", creo que regularlo y forzarlo a tener contraparte positiva/negativa es ir algo lejos. Yo, al menos, si me hago un acróbata o un personaje chismoso, no me sentiría a gusto teniendo que pensar que penalizador me pondré en la ficha a cambio. Y si la respuesta es que se puede perfectamente crear un personaje chismoso/cerebrito por personalidad sin esas ventajas en la ficha y no tener desventajas, entonces las ventajas no están destinadas a rolearlas, si no a simplemente fichear, y eso es... Bueno. Pero esta es mi opinión, y puede no ser compartida.
  7. [Muerte] Redención

    Y con el silencio de la explosión... Estaba hecho. La puerta desapareció ante sus ojos. Los valientes, los astutos, los rápidos y raudos continuarían con su vida. Dentro de aquellas cuatro paredes, con la espada de su padre y despojado de su tabardo por orden del Protector, había luchado, había sangrado... Y había salvado gente. Durante el asalto, había aprendido a respetar el coraje que requería ser un Escarlata, cuando pudo ver a Ifán cargando sin miedo ante todo, entre heridas, cortes, fuego, y todo lo que se le había cruzado por delante. De él, aprendió el significado de Valor. Durante el asalto, había aprendido que incluso en el momento más aciago, siempre puede haber lugar a la bondad, el bien hacer y el ayudar a tus aliados, incluso a costo de un sacrificio personal, cuando Jared estoicamente le había salvado de las garras de una abominación. Durante el asalto, había aprendido a apoyarse en sus aliados y cuidarlos, con las reservadas palabras de Agnes en su mente, recordándole que ante todo podía encontrar nuevos hermanos, incluso si había perdido la suya. Durante el asalto, había aprendido sobre la determinación, cuando el Montaraz se asomó sin ceder un paso sobre las murallas, alzando el estandarte del Alba Argenta y renovando la moral de las tropas, incluso aunque un preciado amigo acababa de sacrificarse para hacerlo posible... Durante el asalto, había aprendido ser un héroe, cuando Thorne cedió ante las mandíbulas de la bestia y le liberó, rescatándole de lo que habría sido una muerte segura y ayudando a cargarle fuera. Pero, más importante... Durante su vida, había aprendido una lección que le había costado aprender, hasta el último momento... Pues de su hermana, durante los últimos momentos de su vida, había aprendido que habían cosas por las que valía la pena luchar. Quedarse. Aguantar. Perseverar. La puerta había desaparecido ante sus ojos. Pero en su lugar, otra se abrió. Entre un torbellino de energía luminosa, "la Luz", pensó... El alma incorpórea de su hermana tendía la mano. La tomó, y entonces... El descanso eterno había llegado.
  8. Dibujos Full HD

    Esta vez traigo algo distinto. Algo serio, y como no tenía otro post donde ponerlo pues.. Eso. Me he tomado la molestia de tomar una vieja imagen del Campamento Falveri que originalmente no tenía coloreado ninguno y... Bueno, lo he coloreado. Los créditos de la imagen original, que son absolutamente todos los trazados y el dibujo en general son de @Daeshagoddess que en su tiempo lo dibujó. Yo solo me he limitado a colorearlo. Imagen original: Imagen Recoloreada:
  9. [Ficha] Robbers Barathor

    Atributos6 Físico7 Destreza6 Inteligencia7 PercepciónValores de combate24 Puntos de vida18 Mana8 Iniciativa7 Ataque CC (Espadón pesado) 8 Ataque CC (Espada pesada)9 Ataque a Distancia (Arco largo)8 Defensa Físico1 Atletismo1 Espadón pesado Destreza2 Arco largo1 Espada pesada1 Cabalgar1 Escalar1 Defensa1 Nadar1 Sigilo Inteligencia1 Leyes1 Religión1 Sanación/Hierbas1 Cirugía/Anatomía1 Tradición/Historia1 Contabilidad Percepción1 Advertir/Notar1 Bailar1 Buscar1 Comercio1 Disfraz1 Etiqueta1 Rastrear1 Reflejos1 Rumores
  10. [Muerto] Robbers Barathor

    Nombre del Personaje: Robbers Barathor Raza: Humano Sexo: Hombre Edad de muerte: 24 años Altura: 1'75 m Peso: 65 kg Lugar de Nacimiento: Hacienda Barathor, Antiguo Reino de Lordaeron Descripción Física: Robbers es un humano joven, con un oscuro cabello negro acompañado de una barba corta y ojos grises. Tiene un cuerpo ligeramente atlético debido al entrenamiento marcial que se le dio en su familia mientras crecía y maduraba, aunque no demasiado debido a un tiempo de descuida físico y oxidación. Tiene una mirada dura y centrada, la de alguien que no solo ha matado, también ha perdido, y mucho le han humillado. La ropa de cuero que porta parece tener ciertas ornamentaciones ya viejas y desgastadas que denotan que alguna vez fue una armadura de calidad, aunque el desgaste, los remiendos y el tiempo de uso no le han vuelto mucho mejor que cualquier otro trozo de cuero disponible. Guarda con recelo en su cintura también la vieja espada que su padre portó, y su abuelo antes que su padre, y del mismo modo que su armadura aunque parece que alguna vez podría haber sido de calidad, ahora no es más que una simple espada de acero ligeramente ornamentada en el pomo, únicamente exaltada por el valor sentimental que le da Robbers. Descripción Psíquica: Robbers Barathor fue entrenado y educado para ser el heredero perfecto: Eficiente, buen combatiente y despiadado con sus enemigos; conocedor de protocolos, matemáticas, las leyes de su tierra y el idioma de las monedas. Se le dejó claro que el cómo debía ser ya había sido decidido por él incluso antes de nacer, y no teniendo otra opción se aseguró de por lo menos estar a la altura. Sin embargo tal vida, tal educación poco lugar le dio al desarrollo emocional, a diferencia de su hermana, y con las terribles experiencias de su vida solo pareció esconderse más y más en una fachada de aparente frialdad. Sin embargo está lejos de ser cruel, o desinteresado por sus aliados, la muerte y la pérdida le pesan como a cualquier otro incluso si no lo deja ver, y su deseo de restaurar aunque sea una fracción de la gloria que solía tener su patria parece sincero, aunque no el único, pues su ambiciones son muchas. Sin embargo su mente es pragmática ante todo, pues gente ha muerto de camino a completar sus ambiciones, y más morirán, una verdad tan cruda como ineludible. Aún es desconocido cómo pueda afectarle la reciente muerte de su hermana. El linaje ensangrentado La antorcha envuelta en llamas anaranjadas se acercó a la pared de piedra del túnel, revelando otra de las marcas dejadas por la exploradora Alondra, que le indicaron que iba por el buen camino. ¿El resto de su expedición? Todos muertos, hasta donde sabía... Su hermana incluida. Nadie le oyó cuando les advirtió de la inminente emboscada, y cuando la hora de correr llegó... Incluso su hermana le desoyó. Reilynda, cabezota, buena para nada... Se había quedado a una muerte segura, le había dejado toda la carga de ser el último de su linaje... Y había sacrificado la única cosa que quedaba en el mundo que le importase. Acercó la antorcha a la pared, revelando otra de las marcas. No era estúpido, había oído mientras corría a la horda de arañas y... Horrores arrojarse sobre su grupo, y rato más tarde la explosión. Desaceleró el paso, esperando quizás... Que su hermana apareciera junto al resto, diciendo que la misión había sido un éxito, llamándole un cobarde por no quedarse. Ya llevaba horas caminando, y nadie le había alcanzado. Había cruzado hace ya horas la sala donde tuvieron que cavar, el olor a quemado... Su hermana no había dejado de repetirle en aquel momento que le recordaba a Aguas Turbias. No le quería responder, pero... En realidad, tenía razón. Tenía su parecido. Envueltos entre llamas y humo, con el olor de los muertos en el aire, sofocante, el calor abrasador mientras cavaban su camino a través de la tierra, solo que en Aguas Turbias más que cavar fue dos chicos apartando gente para llegar primeros al último bote de evacuación... La primera vez que corrieron, aunque no la última, dejando gente atrás, mientras el Reino que les había visto crecer se sumía en el caos y descendía a las terribles garras de los no-muertos... Tras haber tomado a casi toda su familia. Bueno, casi... Hoy, había acabado de arrebatársela. Tal parecía a los no-muertos no les gustaba dejar trabajos a medio hacer. Pero eso es lo que diferencia a los muertos de los vivos... La luz de la antorcha se extendió a los lados, revelando una sala más amplia. Pudo reconocer por los restos de hollín que allí había sido donde Sir Ian y el Escudero Miller casi habían muerto, antes de que él llegara. Solo había oído detalles, pero le era suficiente para no poder evitar pensar... Que quizás sus órdenes no hacían las cosas del todo bien. Eran, de hecho, ineficientes... ¿Qué encajaba él ayudando a valientes cruzados y afamados paladines de infinita bondad? En un principio había sido un explorador escarlata, junto a su hermana, con el deseo ardiente en el corazón de ayudar a los únicos que prometían hacer algo contra su patria. Cuando los "traidores" del Alba Argenta se separaron de la Cruzada Escarlata... La idealista de su hermana estuvo entre ellos, y él se había visto arrastrado si no quería perderle de vista. Pero ahora mismo sabía que ni siquiera en la Cruzada Escarlata acabaría de encajar. La boca del túnel se abrió ante él, revelando una luz que al comienzo le cegó completamente, pues su vista durante horas, y horas, y horas, y horas habían estado bajo la completa oscuridad, únicamente acompañado de su tenue antorcha, la cual ya sobre el final amenazaba con acabarse, tal y como se le había acabado ya la comida y el agua hacía varias horas. Cuando sus ojos se adaptaron pudo notar de nuevo el césped mortecino debajo de sus botas, y el aire volvió a ser el normal... Cargado de muerte y mal augurio, como aquella tierra solía estarlo. ¿Qué haría al volver? Tendría que explicar como toda su expedición había muerto... Pero al menos los explosivos parecían haber hecho su trabajo. Probablemente contaría la verdad, luego aceptaría el castigo del Protector, intentaría explicarle... Por qué no valía la pena ejecutarle, llegado el caso... Y luego tendría que solicitar dejar las filas del Alba Argenta. Claro que ahora tenía una razón personal para arrasar hasta el último de aquellos desgraciados nigromantes, corruptos y repulsivos en Scholomance, pero no lo haría bajo el estandarte del Alba Argenta... Lo haría bajo su propio nombre, como voluntario, gritando a todo pulmón el linaje por el que tantos familiares habían muerto. Aquellos días de paz junto a su familia, en la modesta hacienda Barathor, parecían haber llegado a su fin para siempre, y su linaje, incluso si antes ya de por sí era uno pequeño, ahora sencillamente no significaba nada con su patria destruida de aquel modo. En la hacienda... En aquellos días, todo era mejor. Era una vida dura, su padre era muy exigente, no tanto con Reilynda... Si no con él, como futuro heredero, pues debía ser el heredero. Pero incluso bajo la exigencia, era una buena vida, disfrutaba el entrenamiento en arquería y esgrima, las clases de lectura, matemáticas, las cenas en familia, las charlas y juegos con su hermana... Su hermana. Reilynda. Reilynda Barathor, hija de Steffan Barathor, la única familia que le quedaba... Siempre había asumido que un día uno de los dos debería morir, y él valientemente se sacrificaría para que ella huyera, ella correría, y entonces Reilynda sería la última de los Barathor... Maduraría, entendería su responsabilidad y honraría su memoria. ... Cuan cruel e irónico era el destino. Aún podía recordar el forcejeo, mientras intentaba sacarle de aquel lugar, el cual sería su tumba... Pero Reilynda se negó. Robbers hacía fuerza, ella hacía fuerza y si seguían así, les devorarían a ambos. Mientras sujetaba a su padre en sus últimos momentos de vida, hacía ya tantos años, su único deseo... El único favor que alguna vez le había pedido Steffan a su hijo voluntariamente, en lugar de forzarlo a aceptar: que su legado no muriese. Aquello fue lo último que Robbers había oído a su padre decir antes de que la vida le abandonara, aún entre sus brazos, y el comandante de los Barathor diese con el joven primogénito, sacándolo de allí junto a su hermana directos hacia Aguas Turbias para ser evacuados. Cuando soltó a Reilynda en aquel momento, con lágrimas en los ojos... O sus dos hijos morían o al menos él sobrevivía, así pues se aseguró de cumplir el deseo de su padre, su legado viviría, los Barathor perdurarían... ... ... ¿Pero a qué precio?
  11. Dibujos Full HD

  12. Dibujos Full HD

    Está listo tu pedido, @Blues Un huargen gilneano dándole su tarjeta de presentación a otro, en color, reimaginado por Mangas para que sea todo más realista. A la obra la titulo "Así os vemos realmente desde fuera"
  13. Dibujos Full HD

  14. Dibujos Full HD

    Alguien debía contrarrestar a tanto artista en el foro y recordarles su lugar y quién está en la cima, así que he hecho este dibujo para @Imperator Lo titulo "El Protector dice que carguemos sin miedo pero no sé yo. Debí cambiarme de bando cuando pude"
  15. Dibujitos

    O del día, a la velocidad de memes/día a la que estáis yendo los artistas