Stannis the Mannis

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  1. Carta al arzobispado de Stromgarde

    Una carta simple entrega Elegost a los correspondientes hermanos, que moran en la diócesis más importante del reino del puño rojo. Con sello común y una caligrafía común. Con la Luz. Les solicito, o más bien les imploro, que se me sea prestada una ayuda en calidad de suministros o lo necesario para defender y hacer frente a la oscuridad andante que asola nuestras tierras en Trabalomas. Esta petición nace a raíz de una orden militar puesta al Cabo Santiago de Sveri, un cabo del cuerpo de exploradores, cual compañía se aguarnece en esta ciudad tan noble. Yo seré mandado junto a él, así como dos miembros de la Mano de Plata. Soy un simple Novicio de Capellán y mis conocimientos y virtudes no podrían hacer rival a la penumbra. Dejo a su buen juicio, el qué podrían ofrecer a un grupo de cinco a diez hombres máximos, los cuales pasarán un largo tiempo en las tierras vecinas, ayudando a los creyentes que son asolados por la podredumbre de la Usurpadora. Sea nada o sea algo lo que se nos conceda, sepan ustedes que llevará la Luz a los que ahora yacen en sombras, a los desesperados y a los débiles. Esarus thar no'Darador Firmado Elegost Faler von Falveri de Andorhal Iniciado del Capellán (Y antiguo sargento imperial) @Malcador //Con motivo de > Reporte de acción en Laderas de Trabalomas
  2. Memes (que intentan ser) graciosos

    Cuando empiezas a sospechar que en Gineas te encontrarás con Vrykul y renegados por doquier con nigromancia para alzar lo que sea.
  3. Enseñanzas en el campo

    ¿Qué ha cambiado en ti? Los campos de las Tierras Altas de Arathi permanecían bañadas por el rocío del alba, el frío húmedo calaba en los huesos como la mordida de un gato. El sol aún no calentaba la tierra y pocos eran los que transitaban las calzadas, de no ser por algún pastor y dos figuras encapuchadas vistiendo colores pardos. Las dos figuras dejaron la ciudad orgullosa de Stromgarde atrás, transitando los campos de hierba alta hasta llegar a unas pequeñas colinas, allí quedaron durante media hora, en silencio, con la vista en el oscuro oeste y el sol dándoles en las nucas. Elegost había llevado de buen o mal grado a Audrey hasta ese lugar, habían dejado las no tan confortables camas de la casa comunal de la capital, para pasar frío en alguna prueba o enseñanza que el Montaraz quería enseñarle a la chica. -NIÑA! ¡Deja de mirar la nada con cara de embobada y baja de la colina! La pobre muchacha bajó deslizándose y llegando torpemente al suelo llano. Mientras, Elegost seguía soltando su discurso sobre dónde tenía Audrey los pensamientos. La joven, que no disfrutaba del paseo matinal, preguntó que qué hacían ahí, con el frío que hacia y sin hacer nada más que permanecer en silencio. El Montaraz era así, si una mañana se le ocurría algo, lo hacía, aunque no tuviera sentido, el sentido se lo encontraba a medida que pasara la mañana. Este fue el caso. Le respondió que estaban ahí para que ella "Aprendiera a comprender" y con eso ya pensaba tenerlo todo hecho. La conversación terminó divagando en métodos para entrar en calor: Audrey decía de correr, Elegost le replicó que eso levantaría polvo y los Trols vendrían... Y eso a la chica le asustó, pues no había recordado a los trols. Al final, el hombre la mandó a hacer abdominales (Que era idea de ella para calentarse) y una vez terminado, Elegost le dio una larga enseñanza de historia tradicional humana. Audrey no entendía por qué los Trols odiaban tanto a los hombres y les profesaban tantas calamidades si tenían ocasión. Elegost le explicó el origen de la humanidad en Arathi, un resumen de las guerras trols y la ayuda de los magos. Lo que más le sorprendió a Audrey, fue el que los magos habían sido la clave de la victoria, pues para ella, los magos eran en su mayoría: malvados. Entre medias de la historia, se comentaban el no juzgar a todo un colectivo por las acciones individuales, el que no hacía falta tener un poder exótico para ser un peligro y que los más insignificantes podían ser igual de peligrosos que un aventajado brujo. Acabo el temario de historia, comenzó otro más intenso que simplemente escuchar a Elegost hablar. Audrey le había dejado la nariz tocada a Jared el otro día, al parecer en una prueba de auto-defensa,. Elegost iría a más y le pediría que le intentara pinchar con un cuchillo. Era algo que siempre hacía con pupilos, reclutas o gente que le pedía entrenamiento. El sentido de la prueba podía variar, en Audrey era ver si sería capaz de hacerlo sin mayor duda, o si por el contrario se negaría en rotundo a herir a otra persona sin motivo. Pero Elegost le daría motivos. Elegost sabía bien, que la gente era incapaz de cambiar, que no podían dejar de ser lo que habían sido en el pasado, que negar el YO anterior era un peligro para quienes seguían el camino de la Luz. Elegost quería enseñarle a Audrey a que aceptara su Yo pasado, que se dejara llevar por los sentimientos fuertes y así, una vez llegado al límite, pudiera entenderse mejor para controlar esos sentimientos, darles forma y llegar a la conexión con la Luz. La prueba del cuchillo potenciaba la situación extrema y daba a los sentimientos a flor de piel. Audrey no parecía muy acorde a apuñalar a Elegost, pero éste incentivaba que dejara salir su rabia en este momento, aprovechando su posible única posibilidad de desfogarse. La joven acabó por aceptar que sí que tenia mucha rabia contenida, que situaciones vividas en Elwynn le habían dejado con ira y molestia. Elegost siguió picando, increpándola de que la habían usado en el pasado, que no era más que un trapo viejo que limpiaba manchas de la gente y luego era olvidada. Que había sido una rata callejera, una mentirosa, una cruel persona, que siempre sería eso y no había cambiado La chica empezó a molestarse, a dudar y alzar la voz. Ella no era la Audrey del pasado, era alguien nuevo.... ¿Pero lo tenía claro? Elegost siguió bombardeando por ahí, recalcando y reafirmando que no había cambiado y era la misma persona. Ella acabó explotando, pero no usó el cuchillo, sino que usó las propias manos para golpearle, cegada por la ira de una comparación odiosa con otra persona igual o peor que ella. El golpe no llegó a nada y Elegost la pudo parar, la soltó y le sugirió usar le cuchillo. Durante minutos estuvieron lanzándose golpes que no llegaron a nada. Ella le gritaba, Elegost seguía dándole vueltas al qué le impedía a Audrey atacarle y enterar el cuchillo en su carne. Ella rabiaba, gritaba, Elegost le mareaba y no comprendía a dónde quería llegar. Sin más, Elegost intentó golpearla... y siguieron los intentos de golpearse mutuamente. Al final, Audrey acabó cansada y lagrimando, golpeando los brazos de Elegost en su intento de defenderse de la chica. - ¡Y eso que mierda?! ¿D qué me sirve? Mi vida siempre fue una mierda porque siempre creí que podia resolver todo a la mala! -Gritaba Audrey, poco antes de dejar de golpearle.-¡De qué me sirve ahora! - Tu vida era una mierda porque tomaste malas acciones... Ahora puedes cambiar, pero no olvidar lo que hiciste. ¿Quieres una dura verdad? Nadie puede cambiar, siguen siendo lo que son.. Siempre habrá alguien que lo recuerden, así que, siguen siendo lo que han sido... Pero puedes elegir qué hacer a continuación. Tú querías empezar de cero, como si nada hubiera pasado y eso es imposible. Elegost se frotó los brazos amasados por los golpes de Audrey, mientras esta se apartaba, cabizbajada y frotándose los ojos. La bola de rabia ciega que era había acabado, seguía enfadada con él, pero en su enfado, parecía entender y comprender las palabras de Elegost. - Puedes hacer dos cosas: Seguir como hasta ahora, siguiendo la ruta de Jared... o puedes afrontar el pasado, aceptar los sentimientos y que esto te ayude a futuro. - Pues si...-Respondió Audrey sonriendo con sorna -...Siempre voy a ser esa rata ¡Y eso esta bien! -Le reafirmó a Elegost, mientras se limpiaba las lágrimas rebeldes con el antebrazo. - Lo que hemos sido, nos marca y nos guía: Jared era una granjero y su sueño es acabar con la maldad en el mundo -El pobre Jared debería dolerle estas palabras, aunque Elegost no las decía con malicia, pues la gente tenía metas y orígenes diferentes -Jared es simple, así que su meta es simple... Pero hay gente compleja, con problemas, los cuales no es tan simple su meta Elegost se tornó en seriedad, su rostro pétreo acompañaba sus palabras, pero se acercó a Audrey, puso la diestra sobre su hombro y le dijo -Pero pase lo que pase, no te voy a abandonar, niña. Siempre estaré ahí. Audrey dejó de verse molesta en el momento en el que Elegost colocó la mano en en su hombro. El sentimiento que ella tuviera sería cosa suya y pronto cambió, cuando el Capellán se alejó de ella. De pronto su vista enojada, confundida y sobretodo, cansada, desaparece y no sabe bien que ha pasado. No sabía si sonrerir o hacer una mueca mientras el capellan se alejaba. Ella quería responderlo ante tanto de lo dicho por él, pero mejor no dice nada. Se limita a seguir al capellan. Nisiquiera recogió sus cuchillos tirados en la tierra. - Vamos a comer algo. -Acabó por decir Elegost, a medida que se alejaba del lugar. - Que no sean habas... -Negó con la cabeza, trotando detrás de él - Lo que encontremos ¿Te gustan los gusanos? -Le esperaban una bonita y agradable mañana por delante. Audrey empezó a preguntarse si valía la pena ser paladín. Mastreado por: @Stannis the Mannis Participantes: @Blues como Lee -Audrey- @Stannis the Mannis como Elegost Faler Habilidades usadas: @Blues Lee: Defensar - Atletismo - Arte Marcial - Religión (Iglesia de la Luz) - Tradición/Historia @Stannis the Mannis Elegost: Defensa - Arte Ofensivo - Religión (Iglesia de la Luz) - Tradición/Historia
  4. Memes (que intentan ser) graciosos

    ¡La Luz que todo lo cura, porque es limpia y pura!
  5. Memes (que intentan ser) graciosos

    Legión es peor y te explico porqué Woltk le supera.
  6. ¿Qué podríamos pedir a los goblins?

    No se me ocurrió mejor título. Malcador dijo que si alguien tenia alguna sugerencia de qué podrían meter a los vendedores, que lo comentaran. Pues aquí empiezo yo. Ropas, armaduras y armas para la Horda vieja. Hay un montón de ropas y armas que metieron desde el WoD , por lo que daría para mucho aprovecharlo. Y estaba por decir ¿Por qué no poner esas cosas, en unos vendedores únicos en zonas de los Hordas de Kalimdor? Aunque esto es secundario, lo importante es lo dicho; Buena ropa bárbara tribal. (Y lo que se pueda usar y meter)
  7. Memes (que intentan ser) graciosos

    Que si el Peón Orco no decía esto... que si el otro tal... que si mememem ¡Pues aquí una frase memorable del W3 que pocos recordarán!
  8. Memes (que intentan ser) graciosos

  9. Memes (que intentan ser) graciosos

    Se lo dedico a @Focus
  10. [Sugerencia] Artefactos Mágicos

    Yo opino lo mismo que mi bro. No por no tener opinión propia, sino porque él debe estar en lo cierto.
  11. Memes (que intentan ser) graciosos

    Es un consejo de Elegost Faler
  12. ¿Qué música estás escuchando?

    @SwordsMaster No olvidemos esas noches de REEEEEE DAAAAIMEEEEEEEEEN en esas posadas bretonas.
  13. Situaciones graciosas en Pluma y Espada

    Re-estreno esto como Situaciones graciosas en PLUMA Y ESPADA Pero comenzaré con algo trágico. Pero, nuestro héroe Montaraz... no le preocupa.
  14. ¿Qué música estás escuchando?

    Me sumo a los que ponen músicas dedicas al final próximo del servidor.
  15. El Sargento Fraile

    ¿Hasta dónde llegaras? - Ve con la Luz .... -Elegost movió la espada, propinando un corte en el cuello del corpulento hombre calvo, que rendido y de rodillas estaba sobre el camino de tierra de la aldea. La sangre brotó, una expresión de alivio se formó en el rostro que caía sobre el barro. Una oración por su alma fue todo lo que dijo Elegost luego de salir corriendo rumbo a la posada, para poner a salvo a su hija. ¿Cómo habían pasado a tener toda una aldea en su contra? Elegost corría y recordaba cómo empezó todo... con el amanecer. Las luces teñían una aldea moribunda: no habían voces alegres de niños, ni jovenes labreros, todos eran hombres curtidos o desesperados, con los rostros desencajados. La Sacra Compañía habló con algunos aldeanos, pues no vino el miliciano de la noche pasada que decía ponerles al corriente a la mañana siguiente. Alay entonces descubrió que el líder y anciano de la aldea: el señor Dickens, estaba enfermo por un extraño malestar y que Sophie, la que luego descubririeran que era su mujer, era la nueva sabia de la aldea. En aquella casa descubrieron varias cosas... pero Elegost quedó en la planta baja, junto a su hija, la cual prefería tener cerca. Darius, Miller y Alay subieron a la planta superior, a ver al enfermo Dickens, Elegost mientras hablaba con la mujer, que se mostraba esquiva, desganada y molesta por la presencia de la Sacra Compañía. Elegost acabó sabiendo por la boca de Sophie, que una familia de brujos; los Hawke, habían habitado la casa encantada en la cual Dickens había irrumpido no hace mucho y sólo él salió; enfermo, demente, poseído. Sophie había confesado que epxulsó a todos los jovenes de la aldea y que esperaban el justo castigo por sus pecados de no haber confesado en su día... Ah, pero había más, Darius y Elegost sabían que había más pero ella no lo comentaba. Lo que arriba hicieron Alay y Miller, sólo ellos lo saben, pues Elegost apenas escuchaba gritos y gritos... Sophie acabó subiendo y ordenó que los lumínicos se marcharan de la casa. Jared afirmó que habían liberado de cualquier yugo oscuro a Dickens, Darius por su parte se encontraba molesto de dejar a Sophie con él, Alay además decía que sintió una presencia en esa, un poder oscuro. Al final quedaron en nada, pues no podían hacer mucho por ahora, así que optaron por volver a la posada, ya que el mediodía estaba cerca y bien merecían comer algo. Mientras Elegost pensaba, Darius iba preguntando a los hombres de la vacía posada... Algo supo, pues comentó luego que habían quedado con alguien en las afueras de la aldea. El Montaraz no estaba agusto con todo y les sugirió a Darius y Jared el ver si los caballos se encontraban a salvo, por si debían marcharse de ahí como la luz en el crepúsculo. Así mientras ellos dos iban a fuera, Elegost pedía una comida para todos... Y no tardaron mucho en volver y traer buenas noticias: los caballos estaban bien. Y en todo esto, había una pregunta que muchos se repetían: ¿Quién era Samanatha? El nombre fue pronunciado por Dickens en su demencia, pero nadie sabía quién era, nadie recordaba a ninguna mujer con ese nombre. Darius había nombrado que antes de dividirse o verse con el campesino con el que se habían citado al mediodía, tenían que ver si Dickens estaba a salvo... y así, es como tiró de nuevo de Jared. Aunque volvieron al momento, diciendo que habían apostado milicianos en la casa y no les dejaban entrar. Miller, según Darius, aconsejó que Elegost se infiltrara en la casa, pues era el más indicado para esas actividades. Elegost se mostró al comienzo reacio, no entendía bien el objetivo ... pero acabó aceptando, era mejor ver si Sophie tenía buenas o malas intenciones y si su miedo por ellos era por una razón oscura. Se quedó en que se encontrarían en las afueras el pueblo, para verse con el aldeano antes del mediodía...Pero Elegost no llegó. Los milicianos decían estar bajo las órdenes de un tal Jack: Líder de la milicia local. Elegost intentó persuadir a los guardias, pero nada logró salvo hacer que los dos milicianos entraran, para ver si Dickens estaba bien. Sólo salió uno, el grande, el cual dijo que todo estaba en orden. Elegost volvió a insistir, intentando convencerle... pero de nuevo, no logró nada. El fraile ya estaba harto, no iba a lograr nada con palabras. En lo que los dos milicianos se volvian a encontrar en la puerta hablando, Elegost, con más discreción que la misma Garona cuando mató a los reyes de Ventormenta, se coló en la casa, pasando furtivamente detrás de los milicianos; Miller eligió bien en dedicarle esta tarea. Ya dentro de la casa, Elegost descubrió más secretos: Notas sobre la mesilla de Dickens, las cuales se repetían con un mismo mensaje "A la medianoche. S" O una habitación completamente vacía y un pentagrama de cinco puntas pintado en una pared. También nombrar que Elegost no lo tuvo fácil, que si no llega a ser por su gran destreza y capacidad para mantener la sangre fría, seguramente lo habrían encontrado. Cosa que pasó. Elegost había tomado el pelo a los milicianos, se había hecho pasar por fantasma... Pero al final, quiso el destino, que lo pillaran con medio cuerpo fuera de una ventana, en un intento por abandonar la casa. Sophie, al verlo, que sabía que alguien se encontraba dentro... se puso histérica, ordenó que lo matan por Elegost empezaba a saber demasiado. ¿Y nuestro Montaraz? Pues él se coló por la ventana y cayó en la calle, ni bien ni mal, pero eso no lo detendría... Y ahí, es cuando volvemos al comienzo. El grandote miliciano de nombre Big le perseguía, aún con lo grande que era lo alcanzó, pues Elegost aún estaba dolorido de la caída. El fraile intentó convencerlo, intentó hablar con él, hacerle cambiar de opinión, pero nada logró y las espadas fueron las únicas que sentenciaron el asunto Una vez liberado de sus perseguidores, Elegost acabó en la posada, tomando a su hija y encerrándose en una de las habitaciones que le habían entregado anoche. Justo en ese momento, Darius,Jared y Alay, habían llegado con nuevas revelaciones. Jared se había quedado fuera, revisando el cuerpo del miliciano, mientras tanto Alay buscaba desesperada a su hija, ahora con sumo terror pues había descubierto algo horrible, Darius de igual forma le ayudaba... y por los gritos que profesaban, Elegost supo quienes eran y les advirtió de que entraran rápido a la habitación. Darius volvió a insistir en que había sido una idea nefasta la de llevar a Lylia aquí, pues había sabido que Sophie y Dickens sacrificaban niños a un ente que habitaba la casa maldita. Elegost no se arrepentía, él era seguro de si mismo, pero Alay estaba consternada y sólo ver a Lylia envuelta en las sábanas de la cama la calmó. Al momento llegó Jared y entonces es cuando pasaron al plan... El gran plan. Habían varias opciones. Estaba ya claro que toda la aldea se había vuelto loca, que sus líderes estaban corrompidos y que la casa de los Hawke -los Brujos del pueblo- estaba embrujada por el espíritu de una de las victimas. ¿Qué harían algo? Jared propuso el usar a Elegost de cebo, ya que en palabras del último, sería a él a quien más buscaran luego de su incursión en la casa de Sophie. Todo quedó en un plan seguro pero nefasto si alguno cometía un fallo: Elegost se entregaría a Jack, el líder de la milicia. Suponían que sería llevado ante Sophie, a su casa y luego a la medianoche lo sacrificarían en la casa de los Hawke, sólo para encontrar que ésta estaba ya purgada de todo mal. Darius, Jared y Alay deberían ser los purificadores, luchar contra la oscuridad y liberar la aldea. Elegost claramente, aceptó, confiaba en sus compañeros. Así fue, como Elegost, desarmado y bajo la lluvia de la tarde, recorría las calles esperando ser capturado... y quiso la Luz que así fuera: Jack el corpulento y robusto líder de la milicia, se había tomado la molestia de ir solo a por él. Elegost se dejó capturar, golpeado y pinchado fue a parar a la casa de Sophie... donde encontró que ésta tenía planes para él. Elegost había demostrado quizá, tener cierta virtud y capacidad, algo que Sophie quería utilizar. La mujer, corrompida por las artes oscuras, hablaba de una Luz real, una Luz más poderosa, la cual alzaría a Elegost como su Paladín... el cual llenaría el vacío de la mujer en las noches solitarias: Por toda la eternidad. Sophie intentó con palabras, que Elegost tomara un líquido el cual Elegost con obviedad, tomaba por una especie de bebida que le controlara de forma natural, como suponía que otros en la aldea habían caído. El Montaraz puso a prueba sus artes de hombre con la mujer... Mantuvo el pulso con ella, con seducción y bellas palabras, caricias y suspiros, besos y romances. Jack volvió a aparecer, alarmado por el silencio y el tiempo pasado, pero en vez de ser apoyado, fue defenestrado. Sophie ya tenía un elegido para su acto de la media noche y no sería Jack, como él pensaba, sino que sería Elegost. Jack, con toda la mala sangre y rabia, tuvo que soportar las mofas de Elegost. Se apartó, dejó pasar a su ama y a Elegost, y cerró la puerta tras ellos. Elegost quedaba libre de las ataduras y amenazado con que moriría en sus manos, pero Elegost era un hombre que había visto la muerte demasiadas veces, alguien a quien habían intentado matar pero nunca lo lograban... un hombre, que ahora se encaminaba al cuarto de Sophie, donde sólo ella y él se encontraban. El hombre tocó el marco de la puerta, encontrando la visión desnuda de la mujer, que dejaba caer la túnica al suelo. - Como te decía, aun tenemos tiempo antes de ir a la casa. -Dijo Sophie, mirándolo por encima del hombro, con una sonrisa más insinuadora que su cuerpo desnudo Elegost fue entrando lentamente, cerrando la puerta tras de él... Y sólo la Luz sabe qué pasó en esa habitación, cuando las luces del día se iban extinguiendo. Mastreado por: @Kario Participantes: @SwordsMaster como el "Joven" Darius. @Kario como Jared Miller. @Rupphire como la encantadora Alayratiel. @Stannis the Mannis como Elegost el suertudo y Lylia. Habilidades usadas: Elegost: Escalar - Sigilo - Defensa - Reflejos - Atletismo - Espada pesada - Etiqueta - Advertir/Notar - Buscar Duración del evento: 8-9 horas. Por lo que es normal que no ponga TODO, o me queden cosas fueras. Eso si, horas bien invertidas.