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  • Cumpleaños 06/02/1997

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  1. [Ficha] Erika Brown

    Atributos6 Físico6 Destreza8 Inteligencia6 PercepciónValores de combate24 Puntos de vida24 Mana7 Iniciativa7 Ataque CC (Martillo de Mano)7 Defensa Habilidades Físico 2 Atletismo 1 Martillo de Mano Destreza 1 Escalar 1 Defensa 1 Nadar Inteligencia 1 Leyes 2 Religión 1 Sanación/Hierbas 1 Cirugía/Anatomía 1 Supervivencia 1 Tradición/Historia Percepción 1 Advertir/Notar 1 Bailar 2 Buscar 1 Etiqueta 1 Reflejos 1 [Sagrado] Esencia Sagrada 1 [Sagrado] Purificar Agua 2 [Sagrado] Sanación de Toque 1 [Sagrado] Detectar Malestar 1 [Protección] Proteger Esencia 1 [Protección] Crear Luz 1 [Protección] Detectar Entes Malvados Escuelas/Especializaciones Sagrado
  2. Erika Brown

    Nombre del Personaje Erika Brown Raza Humana Sexo Mujer Edad 18 Altura 1,72 m Peso 66 kg Lugar de Nacimiento Villa del Lago Ocupación Novicia de Villanorte Descripción Física Erika es una muchacha que justo ha cumplido los 18 años. De pequeña su pelo era más rebelde y tenía un tinte más castaño, pero ha ido volviéndose poco a poco más rubio y se mantiene ahora rizado de manera menos caótica. Sus ojos poseen una tonalidad marrón bastante desaturado, tirando al gris. Erika mide sobre metro setenta y posee algunas tímidas y apenas perceptibles pecas en las mejillas. En las manos y pies de esta muchacha se pueden apreciar que ha vivido parte de su vida trabajando duro en el campo. Descripción Psícológica Erika ha cambiado mucho desde que era una niña, yendo del caos al orden. Los años que ha vivido en la abadía de Villanorte preparándose para la vida en el sacerdocio de la santa iglesia la han colmado de sabiduría, paciencia y una clara disposición a ayudar a los necesitados. Aunque todavía sigue presentando bastantes signos de su vida campestre (como su amor por las fiestas, la pasión por el baile y las cosas pequeñas), poco a poco ha ido adaptándose a una vida más marcial y ordenada, pudiendo controlar en parte sus emociones y guiándose por una personalidad cada vez más disciplinada y fehaciente. Historia "¿Es necesario escribir esto en un registro? Vale... de acuerdo. Ugh... empiezo. Mi nombre es Erika Brown, nací en la Villanorte hace 18 años y sirvo a la Iglesia de la Luz. Durante mi niñez ayudé a arar los campos, cosechar los viñedos, ordeñar las vacas y otros menesteres de la vida campestre, pero lo importante es que he estudiado y servido en la abadía de Villanorte durante 6 años bajo el servicio del abad de la zona y estoy versada en conocimientos varios, como historia, medicina y naturaleza. Además, gracias a los sacerdotes de la zona y sus lecciones sobre la luz, he sido capaz de conjurarla en dosis pequeñas y limitadas, ¡como conjurar luz propiamente dicha! Ahora comienza mi camino hacia la Catedral de la Luz en la ciudad de Ventormenta. Y lo cierto es que… ¡no puedo esperar! ¡Estoy muy ilusionada! He oído que la ciudad es gigantesca y hay mil caminos y callejuelas que explorar, que hay luces por doquier y mil tiendas donde comprar. También me han dicho que podré conocer a héroes del frente de las Tierras de la Peste. ¡Campeones invictos de la Luz que combatieron codo con codo contra criaturas impías! ¡E incluso aprender con ellos! Uhm… perdón. Me he emocionado. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! En verdad me dirijo a la capital para proseguir mi instrucción y formarme de manera que pueda servir con plenitud a la Iglesia. Es un honor para mi que me hayan recomendado mis superiores y que me hayan aceptado en Ventormenta, por lo que lo haré lo mejor que pueda para que vean el potencial que creo que tengo y pueda así explotarlo, pudiendo de esa manera ser una protectora del mundo que conocemos, cuidar a los necesitados y afrontar a las fuerzas oscuras que buscan la perdición del Imperio.”
  3. Por la Luz, el primer golpe nos pertenece.

  4. [Ficha] Shalai Lunarroyo

    Atributos6 Físico7 Destreza7 Inteligencia6 PercepciónValores de combate24 Puntos de vida21 Mana7 Iniciativa8 Ataque a Distancia (Arco Corto)8 Ataque CC Sutil (Cuchillo)8 Defensa Físico1 AtletismoDestreza1 Arco Corto1 Cuchillo1 Escalar1 Defensa1 Nadar1 Sigilo1 Trampas/CerradurasInteligencia1 Fauna1 Religión1 Sanación/Hierbas1 Cirugía/Anatomía1 Supervivencia1 Tradición/Historia1 Peletería1 Purificar Agua (Luz, Sagrado)1 Sanación de Toque (Luz, Sagrado)1 Detectar Malestar (Luz, Sagrado)Percepción1 Advertir/Notar1 Buscar1 Comercio2 Rastrear1 Reflejos1 Rumores Escuelas/Especializaciones Sagrado
  5. Shalai Lunarroyo

    Nombre del Personaje Shalai Lunarroyo Raza Kaldorei Sexo Mujer Edad 149 Altura 2,12 m Peso 91 kg Lugar de Nacimiento Refugio Brisa Plateada, Vallefresno Ocupación Sacerdotisa de Elune Descripción Física Shalai es una elfa de la noche de piel azul clara como un río cristalino, ojos claros violáceos que resplandecen a la luz de la Luna y pelo largo verdoso recogido en una coleta de cola de caballo. Es pequeña en comparación con otros elfos de la noche, aunque posee un cuerpo atlético y ligeramente más esbelto de lo normal. Suele portar ropajes hechos con cuero que ella misma trata cuando no está en el templo de Elune, momentos en los que ella suele vestir ropajes más acordes a su actual oficio. Descripción Psíquica Shalai es una elfa en apariencia tranquila, pero con una sobreconfianza y afán por la adrenalina que manifiesta en contadas ocasiones, sobre todo en mitad de una caza, al nadar o al correr por mitad del bosque. Vivir con sus buenos padres ha hecho que los valores que la han tratado de inculcar hayan quedado inscritos hondo en su corazón y alma. Debido a esto, Shalai ha desarrollado una personalidad determinada, optimista, leal, honorable, respetuosa, valerosa y humilde. Sabe que toda vida es valiosa y siempre duda al arrebatar una vida (menos al tratar con pieles verdes, ya que las historias que ha oído de ellos solo los describen como monstruos), ya sea de un animal o una persona. Es una elfa que respeta a los animales y no los trata como una simple materia prima, si no que les rinde homenaje al final de la cacería. Respecto a Elune, las historias que ha escuchado, la experiencia cercana a la muerte que vivió (incluso ella cree que murió y Elune le devolvió la vida) y lo que ha aprendido en la Hermandad de Elune le han llevado a respetar cada vez más a la Madre Luna y a la Guerrera de la Noche. Paz y guerra. Amabilidad y fiereza. Partes contrarias que se complementan y protegen al pueblo kaldorei. Ficha Rápida No (1000 palabras mínimo) Historia Nací con la Luna en cuarto creciente, cerca de un lago cristalino, con el sonido de las hojas meciéndose ante el gentil viento y las melodías de los pájaros al cantar. O al menos así es como me dijeron que vine al mundo, pero sé con certeza que fue en Refugio Brisa Plateada, en Vallefresno. Nada recuerdo de mi despertar o mis primeros pasos en el mundo, aunque si vislumbro las imágenes que fluyen por mi mente respecto a mi niñez. Recuerdo a mi padre marchando por los verdes bosques con un arco en su mano y a mi madre trabajando pieles para crear prendas de muchos tipos y tamaños, vistiendo yo algunas de esas ropas. Sí, mi madre era una peletera y mi padre un cazador. Mis padres cada noche me hablaban de los secretos del bosque, de cómo la Luna nos protegía y de historias de lugares lejanos y místicos. Historias de cómo temibles monstruos vagan por el mundo y de cómo valientes centinelas los combaten con presteza y valía convirtiéndose en héroes y heroínas, de excitantes cacerías y de rituales para honrar a la presa cazada, de kaldoreis que se dirigen a la Luna en tiempos desesperados para que esta les ayude y les salve de un final tenebroso. Historias que todavía me acompañan y que me han convertido en lo que soy. A medida que fui creciendo fui ayudando cada vez más a mis padres en su día a día, ya sea trabajando las pieles que mi padre cazaba, cocinando la carne obtenida o aprendiendo el noble oficio de la caza. Mi padre me inculcó el respeto por la vida y los valores de un cazador honorable, mientras que mi madre me enseñó que la determinación y el esfuerzo pagan con satisfacción y mejora, además del preciado dinero para obtener los demás bienes que no podíamos conseguir, pues al fin y al cabo, toda la sociedad contribuía de una u otra manera. Llegaría el momento donde ayudara con ansia y orgullo, ya comenzando a preparar ropajes con las pieles curtidas, además de rastreando y cazando nobles presas que agradecía que dieran sus vidas. Todas las noches siempre miraba al cielo estrellado, donde la Madre Luna se hallaba, para luego realizar una plegaria y ofrecer una pequeña ofrenda en un humilde pedestal afuera de nuestra austera casa. Un día de caza como cualquier otro, me encontraba rastreando un corzo adulto cuando me di cuenta de que también había un segundo rastro. Huellas grandes... De humanoide... recientes. Muy recientes. Mi instinto reaccionó al instante y me hice a un lado, justo para ver un hacha inmensa descender sobre el suelo donde la hierba había sido cercenada y arrastrada por el aire. Miré a la figura, tomé aliento rápidamente y me preparé para lo que fuera que vendría después, llevando mis manos a mis cuchillos, ya que se me había caído mi arco al suelo a unos metros de mí. La figura era grande y musculosa. Portaba un hacha gigantesca en comparación conmigo y portaba unos ropajes toscos. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el color de su piel: verde. Había oído como estos monstruos habían aparecido e invadido las fronteras del pueblo kaldorei unos años atrás. Era un orco, un monstruo que bien podría encajar en las historias que sus padres le contaban de pequeña. No sabía porqué estaba ahí, pero si sabía una cosa, podía huir o combatir a semejante oponente. Estúpidamente decidí luchar contra la gran criatura, en pos de convertirme en una heroína que se enfrentaba contra el mal que se alzaba como una gran sombra que buscaba engullir la vida. Avancé con rapidez hacia el orco esgrimiendo mis dos dagas pensando que tardaría en reaccionar, pero mientras que comenzaba a moverme el orco ya había levantado de nuevo el hacha y volvía a arremeter contra mí. Viré mi trayectoria y salté por encima del golpe para realizar un par de cortes de poca profundidad en el hombro derecho del monstruo, que pese a esgrimir un grito, este no era de dolor si no de frustración y aparentemente rabia. Todavía en el aire, no pude evitar ser impactada por un golpe con su brazo izquierdo, por lo que salí disparada hasta golpear con un árbol, dejando caer mis cuchillos. Me dolía la espalda de tal manera que pensaba que me había partido la columna y solo fue un simple puñetazo, aunque la masa muscular de la criatura verde mostraba que podía ser él mismo un arma tan o más eficaz que el hacha. Me incorporé a duras penas y me eché hacia un lado justo para volver a observar que el hacha había impactado de lleno en el árbol. Tomé el arco al acercarme a este y tomé una de las flechas que se habían caído de mi carcaj, puse la flecha en el arco corto, tensé y disparé en el orco, que justo volvía a esgrimir su hacha contra mí. Mi flecha atravesó su cráneo con precisión y una potencia que no esperaba de mí misma, pero el hacha ya había avanzado hacia mi. Noté un dolor abrasador en mi abdomen y recuerdo sentirme flotar. Luego golpes en todo mi cuerpo y cuando me quise dar cuenta, estaba cayendo por una fuerte pendiente con un tajo profundo y desangrándome. En ese momento el miedo se apoderó de mí, pensando que sería lo siguiente y si saldría con vida. Acabé detenida en un pequeño claro del bosque donde la hierba a mi alrededor estaba teñida de rojo y un lago tranquilo descansaba frente a mi. A mi lado, la criatura de piel verde sangraba un líquido de tono ligeramente oscuro y se mantenía inerte. La caída no sólo había empeorado el feo corte que adornaba mi estómago, si no que además las zarzas y las piedras de la pendiente por la que había caído también habían hecho estragos. Con esfuerzo me arrastré hasta el borde del lago, dejando una senda carmesí a mi paso y con un último aliento, notando que iba a desfallecer, musité con el poco aliento vital que me quedaba una oración a Elune y cuando comencé a cerrar mis ojos noté un resplandor plateado que me rodeó, notando un agradable calor cuando lo único que sentía entonces era el frío abrazo de la muerte. Noté mis pulmones funcionar y un nuevo hálito vital reconfortó mi cuerpo. Abrí los ojos y me vi inmersa en una masa de agua. ¿El lago quizás? Hice un último esfuerzo para salir a la superficie y cuando lo logré, tomé aire como si hubiera vuelto a nacer. Un cielo estrellado y la gran Luna me recibieron. Entonces me fijé en el gran cuerpo del orco y palpé mi torso. No habían heridas. Me sentí confusa y tras pensar apenas unos instantes, nadé hasta la orilla. Vi un rastro de sangre que avanzaba hasta el lago y el aparentemente desprendimiento de tierra de una cuesta. No fue un sueño. ¿Entonces que fue? Viré la vista hacia lo alto y lo entendí. Los días venideros fueron un camino que nunca había recorrido, pero que sentía familiar, como si ya lo hubiera andado. De Vallefresno fui a Costa Oscura y desde allí tomé un barco hasta Teldrassil, para así caminar luego a Darnassus. Me acabé presentando en el Templo de Elune en busca de encontrar respuestas y consagrar mi vida a la diosa Luna. Llevo unos pocos años ya aquí en el templo y poco a poco voy comprendiendo los entresijos del camino bajo las estrellas. He comenzado a obrar pequeños milagros, apenas nada en comparación con muchas de las hermanas del templo, pero es una sensación que igualmente me conmueve, el poder comulgar aunque sea un poco con la Madre Luna y contar con apenas una minúscula parte de su bendición. Pero me quedan muchos años por delante de esfuerzo, fe y dedicación para poder convertirme en una sacerdotisa digna al servicio de Elune. Me había salvado. Era lo mínimo que podía hacer.
  6. Delirios de un Bardo Olvidado

    Una nueva página se materializa en el libro, esta ligeramente mojada. El olor a sal recuerda al mar y el lejano llanto de las sirenas parecen confirmar aún más que pertenece a un versículo de los océanos. El bardo vuelve a vislumbrar la canción, recordándola al instante y... comienza a narrar. El Canto del Náufrago Las olas ya no suenan igual, la brisa salada aumenta a más, observo el firmamento y luego el mar y me doy cuenta de una gran verdad. La tempestad a lo lejos vislumbré y el sonido de un trueno escuché. En un barco pesquero que allí estaba, el capitán pudo ver lo que pasaba. Como él pensaba que iba a perecer. una petición al dios del mar dejó caer. Siente que no puede gritar, por su boca entra agua sin parar. Un sinvivir que le sumergirá con sus recuerdos en el fondo del mar. Al despertar, observa en soledad, los restos del barco que queda ya. Y nota en su mano algo peculiar, un colgante del fondo del mar. La marea le arrastró a la costa, y su pasado olvidado se hundió... Ese símbolo fue su salvador, de un dios que le escuchó. Siente que no puede gritar, por su boca entra agua sin parar. Un sinvivir que le sumergirá con sus recuerdos en el fondo del mar. La tormenta es tan voraz. Yo lo observé sin pestañear. Una oración profesé, a aquel que se ahogó. Pero al final me enteré, de que yo fui su salvador.
  7. Alcé mi vista al público y sonreí ampliamente por debajo de mi máscara de mármol puro, pues había logrado la perfección con ese gran último acto de mi obra. Realicé una profunda y cordial reverencia mientras que los cuerpos de las personas que eran mi público se retorcían y gritaban de dolor. Mis ojos contemplaban el espectáculo que era su transformación en esculturas brillantes y arbóreas con admiración, cuyos rostros reflejaban la belleza de la muerte y el sufrimiento. Las ramas blanquecinas que comenzaban a brotar desde el interior de sus cuerpos danzaban por su piel hasta formar bellos paradigmas de arte floral y hojas delicadamente finas. Y entonces... entre sus últimos estertores me llamaron loco... y les respondí: "Todos los artistas lo están".

    1. Reluctant Hero

      Reluctant Hero

      "Florezco ante la masacre cual flor al amanecer"

  8. Delirios de un Bardo Olvidado

    En el libro vuelve a surgir una nueva hoja amarillenta, con la tinta seca e incluso en mal estado. Algunas palabras casi no son distinguibles, pero la esencia que acompaña los escritos olvidados hacen que resuenen por años en los confines del vacío. La página se ve mecida como por un sueño lunar acompañado por la brisa nocturna. Una nueva historia, un nuevo cantar. El Sueño Sempiterno La noche reclama a los que sueñan. Las nubes se dibujan oscuras en el cielo. Despierto nunca estarás en paz. Pero en las sombras del más allá podrás descansar y abandonar la pena. Y así que tu mente ignore el tiempo. Observas el infierno desde una cuerda en los cielos. Sosteniéndote en un fino hilo, mirando ese lienzo. Contemplas el destino como una hebra a punto de romperse. Mientras que los demonios yacen en lo hondo del abismo, tentando tu mente que no quiebra. Estás inquieto, lo sé, cada noche escuchas los tambores de la guerra. Pero ya no. Duerme... duerme... Las voces del más allá empiezan a llamarte mientras que tu mente se pierde. Sientes que algo trata de alcanzarte. Pero duermes... duermes... Intentan despertarte, pero los sueños te sostienen. Ahora es tu momento, ya no eres una presa. Ahora... eres libre. Asciende... asciende... Despierta, dicen. Pero no los oyes. Duermes... duermes... Te paras al borde de un precipicio, equilibrando la balanza. La realidad te busca, para despertar... despertar... Tus demonios te llaman. Despierta... despierta... Estás inquieto, pues cada noche escuchas los tambores de la guerra. Despierta... despierta... Las voces empiezan a llamarte mientras que el dolor aparece. Las voces demoníacas claman tu nombre mientras que tu mente se pierde. Sientes que algo trata de alcanzarte. Despierta... despierta... Tus ojos poco a poco se abren. Los demonios te alcanzan. Tratas de correr y salvarte. Tus ojos se abren mientras que te esfuerzas por huir. Pero… te detiene… y lo ves. Ahora lo sabes. No mirabas al vacío, si no al mundo. No eran demonios, si no personas. Las voces no eran sueños, si no la muerte. El aire vuelve a inundar tus pulmones, Ahora eres realmente consciente. Vives.
  9. Delirios de un Bardo Olvidado

    Las escrituras del libro vacío comienzan a rellenarse... un texto en orco acaba tomando forma. La escritura es fina, aunque las hojas tienen un color negruzco y están en un estado lamentable. Sin embargo, el texto todavía es legible. Lok'vadnod de un Héroe Orco Olvidado Aunque el cielo esté cubierto por las nubes más oscuras. Aunque el bosque esté desierto y nuestros hogares en ruinas. Alzaré mi puño. Lo alzaré, lo alzaré. No moriré arrodillado ni encadenado. La gloria no se gana siendo humillado. Esgrimiré un último grito y no será ahogado. Comprendí cada palabra que mis ancestros me dijeron. De una triste realidad, pero que podemos cambiar. Descubrí que no hay secretos bajo el mar pero que mi fuerza de voluntad, puede destronar a mis enemigos acompañado de mi fuerza sobrenatural. Luchar, luchar... En los brazos de la muerte sin dudar, mostré a mis camaradas que es morir con dignidad. Aunque el cielo esté cubierto por un nubarrón de flechas. Aunque el campo de batalla esté cubierto de cuerpos sin vida. Alzaré mi puño. Lo alzaré, lo alzaré. No moriré sin hacer nada, lucharé una última vez. La victoria la hallaré luchando de pie. Esgrimiré mi filo contra mis enemigos, rompiendo las cadenas de mis pies. Luché con ahínco en esa batalla, insuflando ánimos, no os quedéis quietos mirando, enseñad a esos perros lo que somos. Representamos unas ideas con determinación, no os quedéis mirando necios, alzad vuestras armas y luchad, ¡maldición! A cada paso que doy, más pesado me siento, mas mis manos esgrimen mi espada, lucharé hasta mi último aliento. Por la Horda, no cesaré esta gesta, esta hazaña que ensalza los ánimos, haré que se recuerde mi nombre y sea gritado a los cuatro vientos. ¡Lok'tar ogar! ¡Soy el orgullo de mi pueblo! ¡Y por mi honor y por la Horda! ¡Hoy nos alzaremos con la victoria! ¡Demostradles que no nos rendimos! ¡Demostradles que no nos arrodillamos! ¡Enseñadles vuestros colmillos! ¡Que sepan quienes somos! ¡Victoria o muerte!
  10. Delirios de un Bardo Olvidado

    Pensaba que la luz me llevaría cuando la muerte me llamara... pero en esta vida tras mi caída me he dado cuenta de algo terrible, de que el fin... trae más sufrimiento. Lo veo... lo oigo... Un resplandecer eterno. Los lamentos de los guerreros. El llanto de un niño huérfano. La tranquilidad de los que murieron viejos. El temor de los que creían en el infierno. La felicidad de los que creían ver el cielo. Y sin embargo... todo es mentira, una ilusión. La verdad ya no es cierta, solo un espejismo. Mis palabras pierden significado a cada frase. Las letras ya no brillan con la misma intensidad. Estoy perdido. Solo. Olvidado. Mis versos ya no son lo que eran. Pero... quizás... pueda... recordar... Quizás... pueda soñar... Pero en este mundo gris... No. No me rendiré. Seguiré. Hasta el final de los tiempos. Hasta que la nada me consuma. Tan solo he comenzado otro camino. Hasta el final. Hasta que este bardo olvide sus cantares. Ahora solo tengo que... recordar. Y poco a poco las páginas del libro se irían escribiendo solas a medida que el bardo recordaba esas antiguas escrituras que él relató en sus días... pasado, futuro... daba igual. Realidad, ficción... más cosas que no importaban. Solo importaba una cosa. Que la historia fuera memorable. Y así, esta historia comienza... con una nueva. Y otra nueva. Y otra. Y otra...
  11. Memes (que intentan ser) graciosos

    Soy ahora tu peor pesadilla... o tu mejor amigo :3 @ILUSDN
  12. Alathas Ventopresto

    Nombre: Alathas Ventopresto Raza: Quel'dorei Sexo: Hombre Edad: 317 años (30 humanos) Altura: 1,82 m Peso: 68 kg Lugar de nacimiento: Lunargenta, Bosque Canción Eterna Ocupación: Bibliotecario, escolar y artista errante. DESCRIPCIÓN Físico y vestimenta Alathas es un quel'dorei de constitución delgada y esbelta desde su nacimiento, aunque sus rutinas le han hecho que esto se enfatice más. Tiene el pelo largo blanquecino con una trenza cuya mitad del pelo está tintada de azul y tiene aros de bronce. Sus ojos son celestes y su piel clara, denotando el tiempo que ha dedicado en interiores leyendo y realizando otros menesteres. Posee un par de tatuajes en sus mejillas de color blanco que hacen referencia a unas ramas de lo que parecen ser árboles. Posee una ligera barba de unos pocos días. Sus orejas tienen un par de pendientes de bronce cada una. Usualmente viste unos ropajes de viaje azul oscuros decorados con unos detalles hechos con hilo blanquecino en los bordes. Porta la mayoría del tiempo una mochila en un lateral de su cadera con diversos utensilios de dibujo y escritura, además de otros enseres útiles para sus viajes. Además de esto, suele llevar colgadas varias faltriqueras para llevar otros utensilios. Personalidad y psicología Alathas es curioso y perspicaz. Le encanta comprender las cosas y por ello a veces puede ser algo entrometido, pero sabe como compensar esta intromisiones con su gran palabrería y su verborrea. No es una persona que busque el mal de nadie, es más, busca siempre que toda persona conozca algo más del mundo, a modo de pequeños refranes o consejos. Es altruista y amable, ofreciendo a aquellos que no tienen nada algo de ayuda, al menos mientras que pueda proporcionarla. Alathas trata de evitar hablar demasiado de sus padres o su pasado en los Reinos del Este, aunque no tiene problemas en hacerlo mientras que no se ahonde demasiado en ciertos aspectos muy personales. Todavía no ha logrado recuperarse del todo de la muerte de sus padres, pero siempre trata de evitarlo con una ligera sonrisa y centrándose más en el presente. Le encanta buscar respuestas complejas a cosas simples y respuestas simples a cosas complejas. Comprender lo incomprensible y discernir lo oculto es su lema. El conocer otras lenguas, conocer otras razas, comprender su entorno, la cartografía y la historia son algunas de las cosas que le encantan. A veces, para calmarse o para pasar el rato Alathas toca la flauta que antaño perteneció a su madre, pues recuerda alguna de sus melodías favoritas e incluso busca nuevas partituras o se hace alguna propias. HISTORIA Lo que los libros no nos cuentan Cuando te pasas todos los días leyendo en una biblioteca te das cuenta de que hay muchas cosas que no se cuentan. La historia es interesante, pero faltan detalles. Los grandes mapas muestran muchas zonas, pero hay lugares sin explorar. Los conocimientos de herboristería y hechicería son fascinantes, pero se quedan en la base. Y entonces, es cuando te das cuenta de que alguien tiene que tomar la iniciativa para expandir ese conocimiento. Para encontrarlo. Y ese alguien soy yo. Sin embargo, esa no es la historia que nos incumbe ahora, pues la historia que debe ser contada ahora es la de mi pasado. Y pese a que me gustaría dejarla atrás, mantener en el olvido el dolor que ocasionó en mi corazón la Plaga y todo el sufrimiento que tuve que soportar desde entonces… se que para avanzar en un libro… hay que leerlo entero. Nací hace 317 años en la mismísima Lunargenta, en aquella época dorada de nuestro pueblo. Me crié en el seno de una familia acomodada, siendo el único hijo. Mi madre se llamada Shalia y era una forestal, mientras que mi padre Thalas era un bibliotecario en la capital. Desde pequeño, el espíritu aventurero lo desarrollé fijándome en mi madre, mientras que mi curiosidad y mis ansias por aprender las heredé de mi padre. A medida que fui creciendo comencé a ayudar en la casa y a mi padre cuidando de la biblioteca, aprovechando para leer algunos manuscritos y libros que encontraba de interés. Por las noches, cuando mi madre volvía a casa, me quedaba escuchando absorto como ella relataba sus vivencias diarias junto con su escuadra de forestales. Los días que ella tenía libres, los gastábamos ella y yo en caminar por el bosque y las colinas, escuchando los consejos de mi madre y sabiendo moverme por el bosque, mi hogar lejos de nuestra casa. Por las noches, mi padre traía usualmente un libro de la biblioteca y me contaba historia y relatos de lugares perdidos y héroes antiguos, villanos pérfidos y leyendas increíbles que elevaban mi mente por encima de la nubes y me mostraban mundos más allá de la vista. Mi infancia fue feliz, pudiendo gastar el tiempo con mi familia de manera plena, centrándome en leer, caminar y observar, comiendo lo justo y necesario para volver a salir y explorar, aprender. Eso acabaría por desarrollar tanto mi mente como mis sentidos y pese a que sabía como moverme por el bosque, esta carencia alimenticia no me permitía viajar tanto como me gustaría. Lamentablemente, esta costumbre la mantengo hoy en día conmigo. Sin embargo, la vida siguió. Y crecí con estas rutinas feliz. Dediqué mi adolescencia a preservar la biblioteca y a ver que lo que los libros me contaban del mundo era real en el mundo de fuera de estos. Y era cierto. Peligroso y majestuoso, grande y plural. Pasó mucho tiempo, pero al final acabaríamos por sufrir el destino más tenebroso que había guardado el mundo para nosotros… la Plaga nos atacaba. Mi madre se vio obligada a prestar servicio para proteger Quel'thalas. Yo y mi padre, sin embargo, no éramos guerreros ni hechiceros. Huimos por las callejuelas mientras que el enemigo avanzaba. En el otro lado de la ciudad, mi madre trataba de contener a los no-muertos, pero allí acabaría mi saber sobre ella. Nunca la volví a ver. Mi último recuerdo de ella fue una mirada plagada de determinación y tristeza que nos pedía tanto a mi padre como a mi que corriéramos. Lo hicimos… y por ello me arrepentiré toda mi vida de no saber qué pasó con mi madre. Mi padre y yo logramos huir de la masacre y viajamos sin parar, no sin antes pasar por nuestra casa y la biblioteca, tomando todo lo posible. Dejamos atrás Lunargenta y viajamos al sur, evadiendo a la Plaga y buscando auxilio en Lordaeron. Tras alcanzar el reino humano, residimos en él durante un tiempo, al menos hasta que nos dimos cuenta de que un barco viajaba a Kalimdor para fundar una colonia en dicho continente. Nuestros corazones todavía estaban apesadumbrados, el de mi padre el que más, pero sabíamos el dolor que nos causaría abandonar no solo nuestro hogar, si no los Reinos del Este. Sin embargo… también sabíamos que teníamos que empezar de nuevo. Y lo hicimos, tomamos ese barco y viajamos hasta llegar al lugar indicado… la actual Theramore. Tratamos de volver a forjar de nuevo nuestras vidas en este nuevo lugar. Mi padre volvió a abrir una biblioteca, pero la mayoría de libros que antaño poseía los habíamos perdido. Su trabajo, en su mayoría destruido. Su mujer desaparecida, probablemente muerta. Su mente y su corazón nunca volverían a recomponerse. Esas heridas nunca volverían a cicatrizar. Yo lo sabía. Él lo sabía. Y al final, sabíamos que ese dolor… acabaría por matarle, de una manera u otra. Mi padre acabó por enfermar gravemente. Nunca se pudo encontrar una cura. Nunca se supo el origen de la enfermedad. Pasaron apenas unas semanas antes de fallecer, pero en su último aliento, una última frase me dijo: - "Vive por mí Alathas… vive por tu madre… tan solo… vive… sin que el dolor te devore… como a mí". Su aliento se desvaneció con el viento, y cuando murió supe una cosa. Un conocimiento que me hubiera gustado nunca conocer. El mundo es, además de peligroso, cruel. En ese momento todo mi mundo se fue a pique. Había perdido a aquellos que amaba. Había perdido mi antiguo hogar. Había presenciado el terror que guardaba el mundo para los inocentes y para aquellos que querían ser felices. Pero entonces… ¿por qué debía seguir viviendo? Por una promesa… esa promesa que me pidió mi padre. ¿Y qué sentido tenía que la cumpliera si estaba muerto en vida al faltarme todo cuanto amaba? No… había algo… algo que todavía preservaba. Caminé hasta la pequeña biblioteca y observé las estanterías, en su mayoría vacías, pero sonreí. Sabía que todavía podía hacer algo para que su recuerdo no se desvaneciese. Para que en mi memoria siguieran conmigo. Para que se sintieran orgullosos de mi donde quiera que estén. Haría que esa biblioteca tuviera el mismo esplendor que la antigua. Y por ello solo hay algo que yo podía hacer. Viajar y explorar gracias al espíritu de mi madre y recopilar conocimiento y escribir gracias al de mi padre. El viaje de los Ventopresto todavía no acabaría ni ha acabado. Tan solo he tomado un sendero más y he pasado página. Ahora me toca escribir el libro de mi vida. Así que… toca fundar un nuevo acto. El caminar del viajero del viento Continuará...
  13. [Ficha] Alathas Ventopresto

    ATRIBUTOS 6 Físico 6 Destreza 7 Inteligencia 7 Percepción VALORES DE COMBATE 20 Puntos de vida 21 Puntos de Maná 7 Iniciativa (10 si Espada Ligera) 8 Ataque CC Sutil (Espada Ligera) 7 Ataque CC Sutil (Daga) 8 Defensa FÍSICO 1 Atletismo DESTREZA 2 Espada Ligera 1 Daga 1 Escalar 2 Defensa 1 Nadar INTELIGENCIA 1 Fauna 1 Leyes 1 Religión 1 Sanación/Hierbas 1 Cirugía/Anatomía 1 Supervivencia 1 Tradición/Historia 1 Encantamiento Básico (Aire) 2 Ilusión Básica (Arcano) 1 Detectar Magia (Aire) 1 Abjuración Básica (Aire) 2 Encantar Arma (Aire) 1 Crear Arcanómatra (Aire) PERCEPCIÓN 1 Advertir/Notar 1 Buscar 2 Dibujar 1 Etiqueta 1 Música (Flauta) 1 Rumores Escuelas/Especializaciones Encantamiento