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ILUSDN

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  1. En la busqueda de adecentar sus habilidades de combate Bodvar, el guerrero del clan Drakkigsson se adentra en la espesura del bosque para montar un campamento. Aunque es seguido de cerca por Kaidell quien duda de la efectividad de los rituales del enano. Finalmente la magia se enfrentaría a la fuerza bruta y las milenarias tradiciones.
  2. Con el inicio de la campaña y la llegada de cientos de aventureros enanos y elfos, la aldea del paso ha experimentado un renacer de actividad que se refleja en los tablones de anuncios de la ciudad. Más no todo cabe en la pequeña tabla de madera y por aquí y por allá encontrarás tanto habitantes como invitados que no dudarán en compartir sus necesidades e intereses buscando una mano amiga que ayude a solucionar sus problemas. ¡Búscalos por toda la aldea, ellos te necesitan a tí! [Otra información sobre Khoz Rek Dhun]
  3. El retorno a la aldea fue un alivio para el grupo de aventureros que se habían ganado un merecido descanso. No obstante aun existían misterios que deberían resolver. Con ellos viajaba aquel enorme yelmo de épocas pasadas cuyo significado y poder atraía y a su vez paralizaba a los enanos, como si estuviera fuertemente entrelazado con sus mismísimas existencias. Aun quebrado, rezumaba un poder más allá de su comprensión, un poder que ni siquiera los elfos podían explicar. La joven Mirni, quien les acompañó hasta Ad-Gathol, se encargaría de ayudar a descifrar la tablilla y el secreto oculto en las antiguas y desconocidas runas talladas sobre la imperecedera superficie marmolea. Tarea para la cual precisaría ayuda, y estaba segura de que encontraría voluntarios dispuestos a brindársela. Con la mina recuperada los suministros de mineral comenzaron a fluir hasta la fortaleza, y poco a poco los edificios destruidos por el incendio renegado comenzarían a ser restaurados, augurando un período de buenaventura y prosperidad en la adea. Más algunos veían con ojos desconfiados aquel yelmo que habían ingresado y que el Jarl se había empecinado en colocar a la cabeza de su trono en memoria de quienes cayeron para recuperarlo.
  4. " ¡Las fauces de los ogros son un abismo de locura y dolor! Yo mismo he caído bajo sus garras, he sentido el hielo de la muerte recorrer mi espina dorsal mientras yacía en su vil mazmorra. Resistí con la fuerza de mi raza y la voluntad de mi alma. Pero me despojaron de todo lo que poseía, me torturaron hasta que mi cuerpo y mi mente se quebraron. Mientras cavaba en busca de metales bajo el yugo de sus látigos, sentí en mis huesos que algo más ardía en su codicia. Buscan un tesoro más allá de la riqueza de la tierra, algo poderoso y antiguo, tan antiguo como las propias raíces de la montaña, algo que sólo puede pertenecer a los dioses. Algo que podría llevarnos a la ruina y la perdición. ¡Cuidado, oh, cuidado! Los ogros acechan en la sombra! " - Los ogros se han atrinchearado dentro, pero no por mucho tiempo, vamos a sacarlos de allí - La mujer que dirigía la operación estaba confiada en su victoria, había traído sus mejores guerreros con ella entre los que se hallaban Dorgan y Bodvar, dos experimentados combatientes, curtidos por infinidad de batallas. Media docena de elfos y un puñado de enanos habían llegado a reforzar la ofensiva contra la mina de Khazad-Ramûn, conocida simplemente como las "mazmorras de piedra", pues aquel sitio jamás había llegado a consolidarse como una fortaleza enana sino que tan solo eran un puñado de túneles que los ogros habían tomado tras la ausencia de sus dueños. El reorganizado regimiento se arrojó contra las hordas en la oscuridad, oleadas de kobolds que los ogros lanzaban para retrasar su avance y mermar sus energías, pero que no podían hacer nada contra el muro enano-quel'dorei mejor preparado y equipado. Dejando una masacre tras de si se arrojaron contra el líder de los ogros, pero este les aguardaba con tranquilidad. Sin saberlo habían caído en su trampa y cuando intentaron retroceder era demasiado tarde. Los ogros derribaron parte de los túneles sobre los enanos dividiendo sus fuerzas. Tras aquel artificial terremoto el grupo quedó mermado y aquellos que habían quedado atrapados en las minas tuvieron que reunir fuerzas para lidiar con los peligros que acechaban en cada esquina. En el trascurso de su búsqueda de una salida acabaron con sorprendidos ogros y escurridizos kobolds, rescataron potenciales aliados e hicieron pactos con seres que en otra situación habrían asesinado sin pensarlo dos veces. Cayeron a las profundidades más oscuras y lucharon con criaturas tan primitivas como voraces, y también encontraron ayudantes inesperados. Cuando por fin lograron escapar aun debía desarrollarse un combate, una bestia encerrada, la otra herida y agotado, pero los ogros habían encontrado lo que buscaban en la oscuridad de la roca y las cicatrices de guerras antiguas. Un arma que, de no haber sido por los elfos, habría resultado la perdición para los enanos. La victoria, si es que podría llamarse así, costó más vidas de las que habían previsto, un golpe que hacía caer en la cuenta que los ogros, aun en pocos números, resultarían un enemigo más poderoso de lo que habían supuesto.
  5. Una grieta en la cabeza del gigante separaba al grupo del conocimiento que tanto ansiaban. Así pues con las indicaciones del Ermitaño se dedicarían a sanar aquella herida valiéndose de los recursos naturales de aquella zona agreste y alejada de la mano del hombre. Pero cuando el gigante recuperó la memoria y compartió su saber con elfos y enanos, no lo vieron fue revelador, no solo para su busqueda de sabiduría sino también para los enfrentamientos que estaban por ocurrir en aquellas tierras. Los no-muertos estaban en movimiento una vez más, planeando destruir el mundo de los vivos.
  6. El ermitaño, una figura misteriosa que había comenzado a ser nombrada entre los salones del Ad-Gathol, una vez más estaba en boca de todos. Su nombre hacía que muchos se interesasen en oír la historia, pues creían que se trataba del legendario enano Kurremkamberruk que en tiempos de juventud fue una gloria entre los enanos y un azote entre los pieles verde, mutiló centenares de ogros, cercenó miles de zarpas de monstruos e hizo rodar otras tantas cabezas. Todo para luego desaparecer en un gran aura de misticismo y leyenda. Más había un grupo dispuesto a hallarle y se arrojaría en un pequeña aventura que les guiaría a las montañas. Su travesía les llevaría enfrentarse con otros que también estaban tras la leyenda, o solo eran testigos sorprendidos de su poder... Pero entre enemigos milenarios no había pactos, más que una deuda de honor y muerte. Finalmente el grupo llegaría a una tierra neblinosa dónde el ermitaño se mostraría ante ellos. Si algo estaba claro de este individuo de quien buscaban su sabiduría era que no se trataba de un enano sino más bien lo contrario... un gigante.
  7. [Season 2] Un nuevo personaje aparece en escena, carismático, energico, osado y sobre todo prepotente. El enano del parche en el ojos Bodvar se encuentra con el grupo cuando estos se disponían a hallar información sobre los ogros en la biblioteca local. La experiencia del guerrero sumada a su reputación y carisma les consiguen la ayuda de otros dos enanos y en conjunto se lanzan al rescate. No obstante había algo que pinchaba en la cabeza a Kaidell. Pero su duda su aplacada con una sentencia: planearían más adelante. En ese instante el elfo no se percató del peligro que conllevaba ese comportamiento despreocupado hasta que, horas más tarde cuando intentaban liberar a los prisioneros todo se volvió un caos. Planearon poco y lo poco planeado fue ejecutado de forma inconexa y con demoras. Al final serían las vidas de los enanos las que terminarían pagando el precio.
  8. [Season 1] Las primeras incursiones habían comenzado a realizarse contra los enemigos de enanos y elfos, pero mientras que varios batallones partían a reconocer el terreno, en la aldea enana de Ad-Gathol solo quedó un puñado de elfos y enanos aburridos. Entre ellos Kaidell que no parecía quedarse quieto buscó a algunos de sus colegas para convencerlos que lo acompañaran en persecución de una antigua leyenda oída en los salones enanos. Daraniel y Kaidell consultaron al sabio de la aldea, lucharon contra las adversidades y peligros de su afamada biblioteca y finalmente dieron con la pista de Kraumbar Barbagrís, el forjador de anillos. La aventura la haría junto a la soñadora C'haleesi y al serio y estoico Ethos, vagando hasta la ultima morada conocida del herrero. Pero algo se les había adelantado destruyendo la aldea que buscaban. Por suerte para nuestros héroes no había sido un bukakke piroclástico. Pero las enormes huellas auguraban algo peor. Antes de marcharse revisaron la herrería y en su sótano hallaron al aprendiz del herrero quien tras rescatarle les obsequió cuatro anillos y una misión: Rescatar al resto en la aldea que habían sido tomados prisioneros.
  9. ILUSDN

    Difusas Situaciones

    Cuando aun se celebraba la feria mágica, Kaidell y Lilyana se encontraban participando del concurso de duelos. Los magos que allí estaban no eran nada amigables y se tomaron muy en serio sacar de competencia a los dos aprendices. Al menos mientras trataban sus heridas dieron con un libro polvoriento y antiguo. Al estudiarlo en detalle descubrieron que se trataba de un tomo de ilusiones. Algo arcaico pero que aun servía asus propósitos. Consiguieron el permiso de conservarlo y semanas más tarde le dieron uso para practicar en unas ruinas cercanas a la aldea enana.
  10. La muerte de Legoldris, era algo que nadie en la aldea esperaba. los muertos habían sido rechazados hace días y en la aldea no había quien pudiera hacer algo así. ¿O tal vez si lo había? Bodvar, C'haleesi y Kaidell fueron los encargados de llegar al fondo del asunto por comando de la Sargento Thalia Hojarasca. Interrogaron a Grimgor Escarchado, el enano ebrio que admitía haber visto movimientos sospechosos en la tienda de la victima. Esos los guió hasta los aposentos de lady Lirien Hojaplata, el relampago blanco, pero esta resultó ser la amante de Legoldris, quien se disponía a dar muerte al verdadero culpable: El Sargento Dorgan Martillo de Hierro. Este férreo enano había sido derrotado por el elfo y la elfa creía que en pos de salvar su honor lo había asesinado. Pero al seguirla y presenciar el duelo en el gran círculo de rocas y las palabras del enano, concluyeron que el no podía ser el culpable. Aun así había otro nombre en la lista: Corporal Hrogan de la Cueva, un enano al que Legoldris había jugado una mala pasada al arrruinar la mitad de los explosivos, cuando el enano se disponía a abrir una nueva mina, volando por los aires medio bosque. Pero el sujeto parecía recordar con gracia aquel sabotaje del elfo, reconociendo su pasión por los árboles como algo extraña, pero sin rencor. Entonces lo vieron: Ojos verdes y orejas en punta: Feaner luz de Estrellas, había intentado borrar los rastros de una carta en la que afirmaba estar celoso del ascenso de Legoldris y su novia, pero tampoco encontraron pistas que le señalara como culpables. Sobre el final del día regresaron para el funeral del elfo y entonces la encargada de la unidad médica les dió la noticia, aun quedaban no-muertos en la aldea. Al día siguiente los mismos tres partieron a erradicar la amenaza, adentrándose en las catacumbas llenas de trampas y habitadas por un singular individuo. Las dagas manchadas de sangre lo delataban como el culpable del asesinato y así se lo trató.
  11. Por fin había llegado el día, los clanes se reunían bajo el estandarte de los Melenardiente y los cabecillas de las distintas familias se apresuraban a prestar juramentos, ofrecer a sus hombros para los combates más sangrientos y a su vez solicitar algún que otro honor en el campo de batalla. Bodvar Drakkigsson estaba allí con algunos de sus hombres y acudió a presentarse con el Jarl. El hijo del earl Colinaoscura también se encontraba allí y con sorpresa el enano de pelaje de oso descubrió que ocupaba el puesto en el consejo de tres que dirigiría aquella campaña, acompañado por una mujer de los clanes de las Colinas. Pero no todo ocurrió cual lo planeado aquel día pues cuando aun no había terminado el banquete de bienvenida a los guerreros, sonó el cuerno de alarma. Los no-muertos parecían haber aprovechado la confusión y el desorden tras la llegada de las tropas que aun no se organizaban y tomaron a los enanos y elfos con la guardia baja, atacando desde el oeste. Bodvar y su shaman Azaghal saltaron a la defensa del bastión y poco más tarde se sumaría una caravana de elfos recién llegados que atacarían la retaguardia renegada. Solo restaba lidiar con la potencia de fuego enemiga, rifles que el grupo de elfos había descubierto horas antes habían caído en manos renegadas. Antes de que agravara la carnicería los defensores lograron organizarse y tras una carga de caballería aplastarían a sus enemigos, forzando la retirada. En el campo de batalla aun ardían los restos de tres estructuras que los invasores habían logrado sabotear antes de ser expulsados.
  12. " Narra la leyenda, que hace más de mil años el dragón Luo Jiang surcaba los cielos de pandaria. Su cuerpo de cristalino líquido dejaba a su paso una estela que reflejaba todos los colores y eclipsaba la belleza los cielos. El dragon del viento, movido por la envidia, arrojó un potente conjuro contra su hermano para sumirlo en soporífero estado. Así el dragón de agua descendió a descansar entre los montes del bosque de Jade dónde a día de hoy aun corren sus aguas ... ... Dicen que quienes caen en sus cascadas aun pueden oír el rugido del dragón durmiente." CANCIÓN DE TORMENTAS VOLUMEN 3. Un potente rugido hizo eco en las montañas interrumpiendo la meditación de tres guerreros de sabio porte. El trío que meditaba en las rocas del río Luo Jian abrió lentamente los ojos para intercambiar miradas entre ellos. El sonido no había llegado desde las cascadas cercanas. - Tengo hambre - Confirmó Sun Huzong lo que todos sabían y que su estomago había anunciado segundos antes. El hozen ya había interrumpido la meditación cuando una mosca comenzó a zumbar cerca de su oído y también cuando un pez pasó cerca de Zuren y el mico no pudo evitar compararles. Arashikage, conciliador como siempre, comprendió que la tarea estaba finalizada y para apaciguar los ánimos de sus compañeros a la vez que avanzaban en su trayecto propuso un pequeño desafío: Los tres artistas marciales saltarían de roca en roca a lo largo del río hasta llegar a lo más alto mientras hacían gala de sus técnicas. El hozen tomó la delantera como de costumbre y tras una alocada carrera, golpes, saltos y chapuzones no hubo un claro vencedor. Más de una vez tuvieron la oportunidad de oír rugir las cascadas de Luo Jiang, tal vez... Esta mística voz fue la que los llevó a colaborar entre los tres para terminar el trayecto Al llegar a la cima, dónde creían se encontraba el poblado, un pandaren del lugar les ayudó a atravesar el último tramo, pero en vez del sitio que pensaban hallar, se encontrarían ante las puertas de un enorme monasterio ...
  13. Más frío que el acero, las garras [Facción Hostil] El clan Lobogélido siempre había habitado en las montañas del norte de Alterac, lejos de las tierras civilizadas del sur. Pero cuando la plaga de no-muertos asoló su territorio, muchas de las tribus del clan se vieron obligados a huir en busca de un lugar más seguro. Bajo ordenes del jefe de guerra, los Garraventisca fueron uno de estos grupos, liderado por el jefe tribal Rudrohan, se adentraron en las montañas, buscando refugio en antiguas cuevas y fortalezas abandonadas mientras viajaban hacia el sur. Su misión era encontrar un paso seguro por dónde su pueblo pudiera atravesar las tierras del interior y contactar con sus nuevos aliados al este. Así fue que Rudrohan y sus seguidores emprendieron un peligroso viaje meridional, hacia las tierras habitadas por elfos y enanos. Cuando finalmente pisaron las montañas próximas al valle y los gélidos vientos de las sierras dieron paso a una corriente más agradable decidieron montar su campamento. Protegidos por la cadena montañosa en la frontera de las tierras habitadas, sus exploradores se dispersaron y se encontraron con las caravanas de elfos y enanos comerciantes. Desconfiados unos de otros, ambos grupos se prepararon para la batalla pero, en lugar de luchar, Rudrohan ofreció una tregua. Por un tiempo las cosas marcharon bien. Los Garraventisca se asentaban lejos de enanos, elfos y humanos y estos últimos seguían lidiando con sus problemas diarios. Pero cierto día algo ocurrió que destrozó por completo las relaciones entre ambos grupos. Desde ambos bandos aseguran que fue el otro quién incumplió el pacto de no agresión. No se sabe a ciencia cierta lo acontecido, pero desde entonces los enfrentamientos y escaramuzas entre orcos y los pueblos del valle se recrudecieron. Lo Garraventisca eran una fuerza temible, que sabía moverse en los terrenos andinos como si lo hicieran por el jardín de sus casas. Sus ataques solían ser veloces y efectivos, saqueando pueblos y caravanas y desapareciendo antes de que los enanos pudieran contraatacar. Además de sus sistemas de crianza de las feroces bestias que les acompañan y la formación militar que sus miembros recibían desde muy corta edad, un tercer rasgo que distinguía a la sociedad Garraventica era su religiosidad, un factor que a menudo mermaba la operatividad de sus tropas. Encontramos un claro ejemplo cuando el ejercito Garraventisca atendió demasiado tarde la llamada a la armas del jefe de guerra, porque resultaba impío interrumpir los ritos shamánicos dedicadas a la tierra. Rudrohan era siempre escoltado por uno de sus Shamanes y rara vez actuaba sin consultar primero la opinión del mismo referente a los elementos. Más allá de eso, y sin importar que futuro vieran los orcos en sus elementos, todo parecía vaticinar un inevitable desenlace; las nieves andinas pronto se teñirían de rojo. Asuntos Acentuados: - Los héroes de Koz rek Dhun tienen su primer encuentro con un Zrall, un miembro de los Garraventizca que se encontraba explorando las montañas habitadas por el ermitaño. El encuentro concluye con la muerte del orco y dos de sus fieles lobos, más un tercero escapa para alertar a los suyos de la presencia hostil.
  14. Nunca te fíes de un humano con una ballesta - Dijo la profesora a los pequeños elfos que atendían la clase -. Y menos aún si está bañado en sangre mientras... ¿Dónde está la señorita C'haleesi? - Creo que ha ido al baño, señorita - Replicó un muchachito de ojos celestes y cabello rubio. Evidentemente tenía muy presente todo lo que hacía su compañera. Pero la profesora simplemente dio un chasquido con la lengua y continuó impartiendo la clase. C'haleesi años más tarde por poco no pagaría las consecuencias de haberse perdido esa lección y lograría vivir lo suficiente como para investigar que hacían aquellos cazadores en las tierras élficas.
  15. Con las recientes noticias provenientes del oeste una mesa de reclutamiento se colocó en cercanías del ayuntamiento de Quel'danil. Tras debatir entre ellos, intercambiar información y considerar unirse, el grupo de elfos se acerca al sitio para someterse a la burocracia élfica mientras son testigos las discusiones de los cargos más elevados de la aldea.
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