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  1. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    La lechubestia Gladriss observaba aquella enorme cabeza de cuernos color ébano, pico ambarino y ojos como relámpagos.La tenue luz provista por media docena de velas en un candelabro de manufactura thalassiana alumbraba la sala. Ahora, separada de su cuerpo, la cabeza del ser ,disecada y colgada en los salones de Quel’danil, no se veía como la amenaza que en algún momento fue. La sargento no tuvo mucho tiempo para entrar en cavilaciones, a sus espaldas el eco levantado por unas veloces pisadas le indicaron que no estaba sola. Se giró con la tranquilidad que le correspondía a su rango y observó con rostro pétreo al muchacho. Una nueva misiva, un nuevo trabajo. Estaba agotada, tenía ganas de suspirar y derrumbarse en alguna cama por lo menos por un par de meses. Pero saber que no había quien le reemplázase era una dura carga, una que afrontaba con estoicidad. Mientras despedía al recluta y desenvolvia el pergamino que había puesto en sus manos, rememoró el enfrentamiento contra la bestia y por un instante tuvo la esperanza de que aquel grupo de voluntarios que hacían llamarse Hath’lorien algún día pudiesen convertir Quel’danil en la imagen que tenían de ella. ........................................................................................................................................................................ Una vez más el rugido le hizo estremecerse. La condenada bestia no paraba de chillar, derribando las defensas que habían preparado como si fuesen meros mondadientes. El golpe esta vez le llegó por su lado. Apenas pudo reaccionar a tiempo para arrojarse con el cuerpo sobre la tierra. Uno de los tronco, grueso como su propio pecho, cayó a tan solo centímetros y por poco no le deja una mano destrozada. Un sudor frío le recorría el rostro, pero se obligó a ponerse de pie una vez más. Oía algunas quejas de sus compañeros que no habían corrido con la misma suerte. Tan pronto estuvo de pie se movió como un brisa de viento en dirección a los escombros. Otros forestales ayudaban a sacar a los heridos y allí estaba también uno de los elfos del grupo de Hath’lorien. ¿Pero donde estaba el resto? ¿Quien lidiaba con el lechucico? La mirada del elfo recorrió la zona con velocidad y allí vio al resto del grupo. Entre las oredenes que lanzaba la sargento Gladriss y los conjuros arrojados por los magos del grupo de voluntarios, finalmente abatieron a la criatura. La tranquilidad que precedió el combate parecía irreal. Habían vencido a la bestia, pero no cabía dudas de que la estrategia no había resultado como la planearon. De no haberla subestimado tal vez habrían podido reducir en gran parte los heridos, pero de nada valía llorar sobre la leche derramada. Una vez más los forestales de Quel’danil habían cumplido con su proposito. En esta ocasión otros se sumaban a sus esfuerzos, un grupo que se hacía llamar Hath’lorien y que decía tener la intención de cambiar el destino de su pueblo. en aquel momento no supo si aquello sería posible, pero no cabía duda de que determinación no les faltaba.
  2. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    Manos a la Obra Las semanas previas al descubrimiento del lechucico pasaron con cierta preocupación. Ahora que conocían ese peligro constantemente acechando por el bosque, no podían aventurarse demasiado lejos. Debían lidiar con él, pero primero debían informar a los forestales. Auric y Astrea fueron quienes hicieron el contacto con ellos, a pesar del escepticismo de las fuerzas locales en creer que el tamaño de la bestia fuera tan colosal. Una sargento les recibió y escuchó sus advertencias. Gladriss era una elfa de facciones estrictas y temperamento voluble. Enseguida se vió molesta ante un malentendido por el que llegó a la conclusión que el grupo no pensaba colaborar con la información que disponían. Por fortuna les dió oportunidad de explicarse y llegaron a buenos términos. Además de pensar en el lechucico el grupo tenía otra serie de asuntos que aún estaban pendientes de resolver. Fue así que durante aquellas semanas, Auric, Alyra, Loresh y Odriel se dedicaron a construir un pozo y preparar un huerto. Tras un viaje a Pico Nidal lograron hallar quien les vendiese semillas y consiguieron una buena variedad para sembrar. También dedicaron parte del tiempo en las reparaciones de la casa, con la ayuda de Annlethil y dos de sus ayudantes. Incluso la elfa permaneció junto a Auric durante unas horas fabricando varios muebles que el grupo más tarde agradecería. Con la última limpieza del techo plagado de slimes por parte de Loresh (Que casi muere), Alyra y Odriel, la aguja plumargenta por fin estaba en condiciones idóneas para ser considerada una base digna para todos los aventureros. Más relajados pudieron centrarse en dos asuntos que les ocupaban la mente por aquellos momento. La constante amenaza de la enorme bestia que recorría los bosques y de forma menos preocupante la proximidad con las fechas durante las cuales se celebraba la fiesta del sol; Un acontecimiento que no había sido celebrado desde hacía tiempo y que era meritorio recuperar como costumbre para el pueblo quel’dorei.
  3. Aventuras mercenarias

    Un cartero, una exploradora y un mercenario Observaba al grupo desde una esquina, su espalda apostada contra un viga y sus pies en la tierra. Avanzó con la confianza de siempre ya que conocía a un par de quiénes allí estaban. Al menos conocía a una y recordaba el rostro del otro. Apenas se percató de cuando “Pecas” dejó la zona, dejándole a solas con el par que apenas conocía. Un cartero y una exploradora. Les analizó con esa mirada suya tan típica y tan odiada, la mirada de alguien que se creía superior. Aun así logró convencerlos. Sería acaso que ambos necesitaban dinero o que simplemente estaban aburridos y decidieron dejarse arrastrar por el mercenario. El ambiente de la taberna le trajo a la vida, era un ambiente que conocía bien. Sabía dónde encontrar lo que buscaba. En esa ocasión, no era lo que acostumbraba a buscar. Un hombre rechoncho y con unas entradas incipientes le llamaba con el sonido de sus monedas. Atraído hacia allí, avanzó evitando la mesas que estaban en su camino y rodeando a las personas. Conocía al sujeto y más a su guardaespaldas. En aquel momento sabía que de haber querido podría haberle roto la nariz antes de que se levantara de su silla, sus sentidos estaban alertas. La adrenalina se iba acumulando en sus venas al pensar en regresar a su antiguo oficio, uno que no desempeñaba hacía tiempo. Detrás de él notó al cartero y la exploradora, Faye y Tom eran sus nombres. Mejor sería recordarlos, se dijo. Debía convencer al mercader que eran un grupo decente. Soltó una risa entre diente, siempre lo hacía.Para cuando quiso darse cuenta estaban fuera de la taberna y tenían el trabajo. Seguir el rastro de unos gnolls asaltantes de caminos. Llegar allí sería el problema, luego tan solo tendría que hacer lo que mejor sabía hacer. Mejor era poner a la exploradora al frente, el rastro era un revoltijo de pisadas que poco le dirían en ese momento más que augurarle lo que ansiaba, una buena pelea.Minutos después estaban espiando a aquel grupo de gnolls vestidos de seda. Eso era nuevo. Le sumaba cierta diversión al asunto, aunque no tuvo mucho tiempo de reírse al respecto, el enfrentamiento había iniciado con disparos de ballesta y arco por parte de Tom y Faye respectivamente. La chica estaba en un árbol, eso estaba bien, no podría prestar atención para que no la mataran Un gnoll apareció a sus pies, una flecha y un par de tajos volcaban su sangre sobre el terreno. Eso había sido rápido, y aburrido. Aún quedaban más de esas criaturas, pero debía ser rápido. Ver al cartero intentando rasgar a uno de ellos con un abrecartas le resultó cuanto menos interesante, pero no podía dejarle toda la diversión. Un hacha iba directo a su cabeza, la esquivo por unos centímetros. Mejor no distraerse, Quebró su defensa con una serie de movimientos preciosos. Cuando pasó por encima del gnoll de vestido le dolía el hombro. A saber por qué. ¿Cuantos quedaban? El cartero aguijoneaba a una de las bestias y la exploradora perseguía a otro usando un par de afiladas cuchillas. Como había llegado hasta allí y de donde consiguió esas dagas: Un misterio. Tenía asuntos mejores en los que concentrarse, el trabajo estaba terminado pero faltaba entregar las cajas. Entre los tres no tuvieron demasiadas dificultades para recuperar la carga que aún podía salvarse y regresar al poblado. Personajes y habilidades: @Scythe como Faye [Advertir/Notar - Escalar - Rastrear - Buscar - Reflejos - Arco - Dagas - Defensa - Sigilo] @Tritio como Tom [Advertir/Notar - Ballesta - Buscar - Reflejos - Dagas - Defensa - Sigilo] @Yo como Kaileth [Advertir/Notar - Espadas ligeras - Buscar - Reflejos - Defensa - Sigilo]
  4. Volvi

    Re-welcome Strike, No llego a recordar si habíamos tenido oportunidad de rolear en el pasado, pero espero que podamos cruzarnos en esta nueva visita. Un saludo y nos vemos in-game!
  5. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    Por un mágico conocimiento Lo habían dejado atrás? No, aún podían escuchar los rugidos encolerizados. ¿Reales o acaso un simple eco del recuerdo? No importaba ya que en ese momento en lo único que podían pensar era en huir. A pesar del dolor de los músculos y los gritos de estos pidiendo que se detuvieran, no se les cruzo ni por un instante el voltear hacia atrás ya que el temor era más grande que la curiosidad. Aquella mañana había iniciado como tantas otras con todo el grupo encargándose de una u otra labor hasta que, cuando el sol ya se encontraba en lo alto, Odriel les reunió. Durante días el mago había estado trazando mapas de la zona e incluso había buscado la ayuda de los forestales locales, pero había algo que ellos no podían señalar y para el mago era de vital importancia conocer. Si iban a deambular por aquellas tierras frecuentemente no había conocimiento más valioso para un hechicero que la posición de las Líneas Ley. Fue así que, tras haberles comunicado esto a sus compañeros, Odriel les pidió que le acompañarán al bosque en pos de rastrear las líneas y así trazarlas en el mapa. Era una tarea tediosa pero sencilla para la que Astrea, Mérida y Auric se ofrecieron como voluntarios. Los cuatro partieron y caminaron durante todo el día, deteniéndose en diversos puntos clave por donde se dispusieron a rastrear las energías. Todo se desarrollaba de la manera prevista y sin contratiempos hasta que Auric detectó un aroma inusual. No tardaron mucho en hallar el sitio del cual provenía; un claro donde yacía el cadáver de un caballo sin su jinete. A pesar del hallazgo el hedor que desprendía les indujo a retirarse sin investigar más al respecto,así llegaron a un lago de aguas cristalinas donde se distendieron bastante e incluso algunos se permitieron sumergirse en ellas. Para cuando el grupo reanudó la marcha después de haber hecho una última lectura de energías se habían relajado y bajado completamente la guardia.Fue entonces cuando la vieron, demasiado tarde ya que la criatura ya les había visto primero, de proporcionar es descomunales, de garras y pico afilados, una cornamenta oscura y terrible y con el cuerpo recubierto de un manto de plumas carmesí.Iracunda como un oso la bestia se lanzó sobre los elfos y la Draenei a toda velocidad obligándoles a huir. De nada valieron sus esfuerzos por detenerla y al final solo lograron salvar el pellejo al llegar una zona tupida de rama bajas donde la criatura refrenó su avance mientra que el grupo se perdía entre la espesura. Varias horas pasaron vagando hasta que por fin pudieron retomar el rumbo hacia Quel'danil Una vez allí, agotados y preocupados, se dieron cuenta de que no podrían aventurarse en el bosque mientras que aquel ser siguiera con vida.
  6. Dibujos Full HD

    Horribles, toma dos likes
  7. [Sugerencia] Quitar el Chat del Foro

    Buenas a todos, Despues de casi dos años rondando por el server vengo con mi primer sugerencia que, por el título del post, puede sonar un poco vacía y sin sentido pero que no lo escribiría si no estuviera convencido que es un cambio necesario. El chat del foro es casi lo primero que salta a la vista del usuario que ingresa al servidor y que puede ser un posible nuevo rolero. Es una herramienta sencilla que puede servir como primer enlace entre aquellos que están fuera y quienes ya somos usuarios del servidor. Pero últimamente es simplemente un recuadro con mensajes que quedan colgados por días sin respuesta porque ni usuarios ni maestres prestamos demasiada atención a este chat. Esto es lo que se ve de cara al público que mira desde afuera. Una serie de mensajes dilatados en el tiempo que no representan de manera fiel la verdadera actividad en el servidor. Desde mi punto de vista, esta aparente baja actividad podría disuadir rápidamente a varios potenciales roleros. Y por esto y sumado a que el chat de poco nos sirve últimamente más que por la añoranza y en alguna extraña ocasión en la que los servidores de discord se caen, es que sugiero quitarlo. Eso es todo. Saludos!
  8. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    El hacha del destino Y así fue como, después de haber estado unidos por décadas, el destino me arrebató a mi preciada Glaujmir - Todos los del grupo de Quel'doreis salieron de su adormecimiento tan pronto el enano concluyó su historia. Había sido un día largo y más de uno se preguntaba si todo aquello estaba valiendo la pena. Todo había comenzado cuando Odriel sugirió deshacer el sendero que separaba la aguja plumargenta de Quel'danil con la intención de buscar algún carpintero que les ayudara con las reparaciones.Astrea, Loresh, Auric y Klamendor decidieron acompañar al elfo y en cuestión de minutos se pusieron rumbo al asentamiento. Aunque aun no conocían demasiado la pequeña aldea como para tomar el rumbo correcto al primer intento, la presencia de la draenei atrajo vistazos disimulados y posteriormente la atención de un joven quel’dorei que se acercó a hablar con ellos. El muchacho, luego de una pequeña disputa con Auric y una serie de miradas un poco más que curiosas a la draenei, les aseguró que podría guiarlos a la tienda de una carpintera local. Una vez allí despidieron al joven, para su sosiego, e ingresaron al local. La dueña de nombre Annlethil, una elfa de cabellos rubios y mirada enérgica, les recibió cordialmente. Escuchó sus pedidos con paciencia, pero no tardó en detenerles y explicarles que la situación no era la ideal. Hacía tiempo que había dejado de recibir cargamentos de madera de su proveedor, un enano de Pico Nidal, y era esa justo la madera necesaria para construcción.Sin dejarse deprimir por la aciaga casualidad, el grupo decidió dirigirse a la ciudad de los Martillosalvaje y allí buscar al leñador de que debería haber entregado la carga. Entonces partieron, con solo un nombre y la esperanza de poder solucionar el inconveniente que estuviese ocasionando el retraso en las entregas. Kurremkamberruk era un nombre difícil de recordar, pero aun así también parecía imposible de confundir. Al llegar al milenario hogar de enanos y grifos se separaron y no tardaron en hallar quien les hiciese saber sobre el enano. Una vez más saldrían al camino y se aventurarían en la montaña buscando el rastro del leñador. Lo encontraron en un campamento improvisado, con los ojos cerrados y sentado frente a una hoguera, como si meditara. Al acercarse a él y explicarle los motivos que los llevaron hasta allí, el enano les habló del destino que le había hecho perder su hacha y como eso significaba que debía dejar su labor como leñador y abocarse a una vida modesta y sin excesos, de soledad y meditación. A pesar de sus profundas palabras, los continuos berrinches cuando Klamendor decía mal su nombre y las botellas y barriles de cerveza vacíos que abundaban en el campamento permitieron vislumbrar a los más avispados que la supuesta vida de ermitaño no iba tan en serio para el enano. Así puestos decidieron ir a buscar el hacha. El sitio: una oscura cueva donde se habían sucedido varios derrumbes. Era peligroso, pero se dijeron que si andaban con cuidado todo debería ir sobre ruedas. La búsqueda no fue para nada un paseo, con angustiosos momentos, caídas, nerviosismo, oscuridad asfixiante y claustrofobia repartida a diestro y siniestro entre el grupo. Por fin la suerte pareció sonreirles. Dieron con un grupo de mineros enanos que se encontraban despejando el derrumbe y para mayor satisfacción habían hallado el hacha, que confiaron al grupo para que se la regresaran a Kurremkamberrruk. El resto de la aventura se desarrollo como se esperaba, salieron de la cueva, hablaron con el enano, Klamendor recibió algunos golpes y Kurremkamberruk pudo (Para su desconsuelo) terminar sus vacaciones y volver al trabajo. //Habilidades pendientes
  9. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    Quel’danil Antes de la tercera guerra, Quel'danil se usaba como centro diplomático por los Altos Elfos, pues las puertas de Quel'thalas estuvieron siempre cerradas a cualquier no-elfo. Toda clase de relación diplomática con otras naciones humanas se hacía o en las propias tierras humanas o en Quel'danil. Actualmente, tras la caída de Quel'thalas, los habitantes del último asentamiento exclusivamente Quel'dorei, han dejado de lado sus labores diplomáticas para concentrarse en lo que realmente importa; La supervivencia. La Capitana Forestal Jalinde Dracoestío lidera el asentamiento y cuenta bajo su mando con aproximadamente cien forestales. Además, la población de Quel'danil escalaría hasta los 500 Altos Elfos, siendo tras Dalaran, Theramore y Ventormenta, la mayor congregación de Altos Elfos del mundo, contando a los Forestales mencionados previamente y sus familiares. Quel'danil sobrevive por su amistad y alianza con los Martillos Salvaje de Pico Nidal, la caza y la pesca, y llevan un estilo de vida muy ermitaño, viviendo de la naturaleza y despreocupándose de los problemas del mundo, comerciando con los Martillo Salvaje y colaborando con estos para proteger sus tierras de los Trols del Bosque. El recién llegado grupo asentado en la Aguja Plumargenta ha sido testigo de los problemas de la zona y ha comenzado a plantear sus objetivos en base a las necesidades contando con una suerte de tablón de misiones: Conociendo al enemigo COMPLETADA Los trols del bosque han sido un problema difícil con el que lidiar desde que los primeros Quel’doreis pisaron por vez primera las tierras de Lordaeron. Aun así, esos milenios de enemistad no fueron en vano para aquellos que conocen las ventajas de la escritura. Es por eso que las bibliotecas de Quel’danil resguardan información sobre los trolls del valle y las maneras de hacerles frente. Aunque parece que han estado abandonadas durante años, tal vez alguien debería dar un vistazo a lo que allí se guarda. Dificultad: * Escaramuzas en la espesura Recelosos de aquellos a los que consideran usurpadores de sus tierras ancestrales, los trols del bosque no pierden oportunidad alguna de lanzar sorpresivos ataques a los asentamientos, caravanas o viajeros desprevenidos, tanto quel’dorei como martillo salvaje que se encuentren en la región. Buscando evitar esto, Quel'doreis y Martillosalvaje se mueven incesantes, patrullando los bosques en busca de contrarestar los movimientos de sus sangrientos enemigos. De más está decir que cualquier ayuda a los forestales para lidiar con ellos sería más que bien recibida. Dificultad: *** Un trol muerto es un buen trol Pero Delkan’zen, líder de la tribu trol Taintedswamp, no es un buen trol. Ha dado problema a los forestales y enanos de la zona, atacando y retirándose con la velocidad del rayo a su guarida al suroeste del valle. Se dice que el troll tiene una aversión insana por los enanos de Pico Nidal y carga, colgando de su cintura, las cabezas de los guerreros más osados a los que dio muerte. Entre ellos se sabe que se encuentra el hijo del earl Haldrad Thunderfist. Tras incontables fracasos del enano en reclamar su venganza, su esposa ofreció a sus espaldas una buena recompensa, tanto sea en metálico o en recursos para quién de caza a Delkan’zen. Dificultad: ***** La Atalaya Paso del Sol Otrora un puesto de vigilancia utilizado para mantener a raya a los trols en el sur, tras la caída de Quel’thalas y la merma de efectivos disponibles para defenderla ha sido abandonada al olvido. Desprotegida y con los años pasando factura, la estructura no tenía derecho a aguantar el paso del tiempo.Y no lo aguantó. Si alguien fuese capaz de reparar la atalaya y mantener allí la vigilancia, sería un punto favorable para garantizar la seguridad de la zona. Pero atentos, la zona no deja de ser un sitio estratégico por donde los trols suelen lanzar sus ataques. Dificultad: **** La Bestia COMPLETADA Se dice que los lechucicos lunares alguna vez fueron criaturas pacíficas defensores de la naturaleza y los lugares sagrados. Tras el paso de la horda, estos seres que alguna vez gozaban de gran sabiduría se convirtieron en bestias agresivas y descontroladas. Por fortuna, territoriales y confinados en lo profundo del bosque, es extraño que los elfos se topen con ellos por casualidad. A pesar de esta certeza, durante los últimos días se han registrado ataques de una de estas criaturas, más grande, agresiva e insolente que el resto. La bestia se lanza sobre los viajeros desprevenidos entrando de manera atrevida en los territorios cercanos a Quel’danil. Aunque los forestales ya están tras la pista del ser, no vendría mal que alguien diera muerte al mismo y les evitase tener que perder efectivos en otros sitios más importantes. Dificultad: **** Reparaciones en la Aguja Plumargenta COMPLETADA Tras haber conseguido los materiales y la promesa de ayuda por parte de Annlethil, la carpintera, y sus dos ayudantes, el grupo finalmente puede dedicarse a finalizar con las reparaciones. Días tras día durmiendo en el suelo comienza a tornarse un incomodidad inaguantable por lo que no vendría mal aprovechar la presencia de la elfa y solicitar su ayuda para la fabricación de algunos muebles de necesidad básica. Dificultad: ** Slime en el techo COMPLETADA La aguja plumargenta en vista de ser reparada aun tiene un problema. Tras la primer excursión en la misma se creyó haber exterminado a todos los slimes que habitaban allí como una plaga, empero se han visto goteras de babas verdosas cayendo del cielo raso. Tal vez solo se trate de restos de los anteriores o aún hay un par de esas criaturas en el techo. En cualquier caso, no vendría mal verificarlo para evitar futuras sorpresas. Dificultad: ** // Listado de tareas sugeridas para el grupo asentado en Quel'danil. Abierto a modificaciones por parte de los narradores si se requiriese.
  10. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    La Aguja Plumargenta Por aquellos días habían llegado hasta el campamento un par de quel’doreis llamadas Nerida y Lalaith dispuestas a unirse al grupo. Se notaba a leguas que era las típicas muchachas de ciudad que pocas veces en sus vidas habían pisado un bosque, al menos Lalaith, y dieron de qué pensar a Odriel. El campamento no solo se les estaba quedando chico, sino que también había empezado a evidenciar las incomodidades por falta de estructuras tan necesarias como un buen baño. Por fortuna para todos, tenían una alternativa. La Aguja Plumargenta una vieja edificación que alguna vez había servido como hogar de la familia de Auric, más durante la guerra había sido abandonada y el paso del tiempo se había hecho notar. Klamendor, Auric y Odriel fueron los encargados de darle el primer vistazo a la casa. La sabiduría élfica heredada de miles de años les sugirió que lo mejor sería hacerlo durante la noche, por lo que allí estaban, de pie frente al enorme y desvencijado edificio con tan solo una lámpara. No parecía que iban a encontrarse con problemas demasiado graves y al quitar las enredaderas que bloqueaban la entrada accedieron a la sala principal. No encontraron nada que no hubiera imaginado, las tablas de madera podrida, la naturaleza abriéndose paso por doquier, goteras y humedad. Fue al subir al piso superior cuando se toparon con algunos problemas, los cuales eran difíciles de quitar de encima. Antes de que pudieran darse cuenta, del techo habían caido unos seres de naturaleza viscosa y no parecían tener buenas intenciones con los elfos. Pasaron un buen rato lidiando con ellos y Kalmendor resultó ser el más afectado, quedando inconsciente al haber sido atrapado por tres de esas criaturas. No fue sino por una heroica acción de Auric que acudió en su rescate que el elfo de cabellos oscuros salió de allí con vida. Klamendor quedaría en cama por algunos días con unas horribles quemaduras, pero al menos la Aguja había sido limpiada de esas criaturas. Y con un poco de trabajo podrían tener un techo decente sobre sus cabezas.
  11. Decoradores

    No se si para ir tirando decoraciones random por ahí, pero al menos para atender pedidos de los jugadores vendría más que bien. Ya da lastima ver a Swordmaster armando su campamento todos los días.
  12. [Quel'dorei] Selama Ashal'anore

    Simplemente sobreviviendo Los días que siguieron a la llegada a Quel'danil se desarrollaron veloces para el grupo de aventureros. Recuperar energías era una de sus prioridades pero tampoco podían permitirse relajar demasiado. Habían llegado allí con una misión y habrían de orientar sus acciones para cumplirla. Estaban en Quel'danil para brindar su ayuda, no para recibirla, de modo que abastecerse a sí mismos era una de las principales metas a corto plazo. El joven elfo Auric era uno de los más entusiastas y Odriel vió en él al aliado perfecto para cumplir sus propósitos. Fue así que, la mañana posterior a la llegada al refugio, llamó al muchacho y le indicó que preparase su arco. Irían de cacería.Las tierras del interior no eran como los bosques que el mago conocía, pero el joven elfo era oriundo de aquella región y más de una vez había partido en cacerías junto a sus hermanos mayores. Al menos eso creía Odriel. Una larga travesía a través de aquel océano verde dio como resultado que la cena de aquella noche estuviese asegurada. Un faisán y unos poco afortunados polluelos en sus cascarones fueron el premio para el esforzado grupo.En los días posteriores no solo Auric había quedado a cargo de estas tareas,sino que también tanto Klamendor como Feldrendil se le habían unido, tomando ventaja de la pericia del muchacho. Cada día que pasaba el grupo iba acostumbrándose más y más a la zona y se alejaban del refugio en expediciones, si bien no arriesgadas, si un poco atrevidas. Odriel, percatándose de esto, decidió que sería mejor fomentar ciertas instrucciones para que, llegado al caso, el grupo estuviese capacitado para afrontar cualquier situación en la que se vieran involucrados. Fue así que, con Auric como conejillo de indias, se sometió a sí mismo y al muchacho a una serie de estrictos entrenamientos en pos de aumentar la resistencia de ambos. Durante aquellos días también se sumó a sus aventuras la presencia de un enano que se encontraba en busqueda de su viejo compañero. Alertados por la presencia de trolls en la zona, los elfos decidieron acompañarlo para evitar alguna posible desgracia. Eran los primeros pasos de un grupo pequeño que aspiraba a mucho, pero que con el tiempo confiaban en poder lograr su cometido.