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Curly

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  1. Tecnomagia desactualizada La charla en el inesperado encuentro, donde Karylian practicaba manipulando un cristal sintético en el puestecillo de joyerías, permite al par de elfos darse cuenta de que ambos comparten el interés por las artes del encantamiento. En una muestra demasiado creativa por parte del pelirosa, gracias a las indicaciones de Kaidell consigue encantar el cojín del asiento, haciéndolo levitar a metro y medio de altura. Alegando mostrar la segunda parte de su poderoso encantamiento, se retira unos metros ubicándose en posición, hasta terminar golpeando con fuerza el cojín, haciéndolo volar sin frenos hasta estamparse contra la cara de Kaidell. En un acto vengativo, el afectado toma el objeto y repite la misma acción, pero en estado de alerta, el huidizo elfo se acuclilla evitando el impacto del mullido objeto... el cual avanza sin frenos con la mala suerte de casi sacar del sitio el núcleo de energía de un golem guardián. A pesar de intentar dialogar con el autómata, la única respuesta obtenida fue una lista de infracciones cometidas antes de iniciar el protocolo de reducción de amenaza y captura. Con la huida como única opción posible, ambos ciudadanos corren como alma perseguida por Nathrezim, evadiendo las distintas prisiones arcanas que fueron conjuradas y arrojadas por el autómata. Estando a punto de caer preso, la ayuda de Kaidell evita que su colorido amigo termine siendo atrapado, y finalmente logran dar esquinazo escapando del problema. Jadeando parapetados, terminan haciendo una promesa de esforzarse y estudiar tecnomagia, con el fin de intentar mejorar el encantamiento de los autómatas, pues en base a las inflexibles respuestas del golem, no parecía que hubiesen evolucionado desde el reciente éxodo. @ILUSDN: Kaidell: Deshilaje Arcano, Reflejos, Atletismo @Curly: Karylian: Encantamiento básico, Reflejos, Atletismo
  2. Invasión en la gran... Quel'danil La historia de unos fracasados empieza cuando temerosos de recibir la ira de los dos magos que escoltaban, la pequeña banda de "mercenarios" emprende el camino de vuelta: tres humanos impresentables, un perro y un elfo. El problema generado por el pequeño grupo de mamarrachos mercenarios tras tomar las manzanas transportadas por el granjero, provoca la furiosa estampida persecutoria de la oveja líder, generando un efecto mariposa cuando contagiadas por la furia y el miedo, una segunda oveja fue inducida al mismo comportamiento, pronto fueron cuatro, ocho, hasta que el incontable número de animales marcharon desbocados. Tan pronto como iban aproximándose por la curiosidad del alboroto, los ciudadanos de Quel'danil huían espaboridos al ver la incontrolada marea blanca aproximándose, todos menos uno, pues la mala suerte cernida sobre Midir hizo que fuera engullido por la furia animal El trabajo en equipo empleando una cuerda encantada, así como diversos obstáculos en forma de socavones y muros que ralentizaron la marcha, permite a los aldeanos huir a tiempo hasta la aldea, lugar que termina siendo saturado por los animales, los cuales aplacan su furia una vez tienen al alcance las suculentas flores élficas, Durante las siguientes horas, los forestales y colaboradores trabajaron para despejar mínimamente la abarrotada plaza central, mientras que el grupo de mamarrachos apostados en la taberna, cuentan sus hazañas mientras con licores mojan sus gaznates. Al parecer no todo había resultado un despropósito, pues información valiosa escapan de sus labios, mencionando datos de una supuesta búsqueda en el Túmulo del mago. Habilidades usadas NPCs y morphs
  3. Curly

    Karylian Blackrose

    Descripción Física 1,64 cm de altura y 54 kg de peso, exponen una constitución puberta de piel clara. En el rostro de suaves facciones, las gentiles sonrisas y miradas le dotan de bastante expresividad. El lacio cabello rosado desciende por los hombros a más de media espalda. El cuerpo de delgadas extremidades le hacen verse ligero y no particularmente fuerte, careciendo de volumen muscular. La suma de rasgos faciales careciendo de vello junto a la delgada silueta le otorgan una apariencia andrógina. Descripción Psíquica Con gran parte de la integridad psíquica intacta al no haber presenciado en primera línea los problemas sufridos por su raza, ha podido mantener inalterada la curiosidad que suele acompañar a los jóvenes elfos. Un gran interés por la cultura racial y foránea le llevan a disfrutar del arte en toda su plenitud, con clara inclinación por las cosas bonitas y refinadas. Disfrutando de los juegos, le gusta compartir el tiempo acompañado por las personas. Historia Tocado por la mayor de las fortunas gracias al énfasis que hizo el pueblo thalassiano con el cuidado de los más jóvenes, futuros encargados de darle prosperidad a la raza, fue cobijado por el cuerpo militar y los miembros del Sagrario que participaron en el ya lejano éxodo durante la segunda guerra. La bendita ignorancia de una mente aún joven, diluyen en recuerdos prácticamente olvidados los convulsos sucesos, permitiéndole emprender un nuevo comienzo en Quel’danil, siendo rellenada la ausencia paterna por el amor profesado por los sacerdotes y militares que desde un primer momento le cuidaron con celo. Pese a que las crecientes amenazas asediaban sin descanso el humilde asentamiento, el obsesivo orden social que mantiene en todo momento una cultura tan estructurada, le permiten vivir los siguientes años desarrollándose con tranquilidad. Agrupación musical, teatral, exposición de fragmentos literarios, allí donde se iniciara cualquier movimiento cultural se encontraba Karylian, expectando o participando. Su amor por la literatura le hacían soñar con cuentos de dragones y princesas, impulso que, con los años le llevaron a interesarse en primera persona por el mundo que envuelve a los valerosos caballeros y la elegante esgrima. Deseando ayudar en todo lo posible a sus hermanos y hermanas, no duda en aferrar el cucharón del puchero o enhebrar el hilo en la aguja y aguardar el regreso de estos para servirle la comida tras dejar las prendas remendadas bien dobladas en sus respectivos lechos. Gracias al crecimiento del asentamiento y el flujo de mercancías, la presencia de los preciados metales y minerales terminan captando toda su atención. Maravillado por el sin fin de formas y colores que muestran los preciosos cristales, cual polilla a la luz sus pasos le condujeron al lugar donde se refinan y dan forma: la sede de encantadores en la academia de Magia. El pesado portón cerrado ante la inicial negativa de su ingreso había sido doloroso, pero, ¿quién podía culparles contando con casi nulo desarrollo arcano y ningún lazo con la academia? Suspiros por el anhelo de ingresar en tan especial lugar le asediaron, acompañándole las siguientes semanas sin poder sacar aquella idea de su cabeza. Decidido, regresa a la torre buscando revertir la situación, y pese a todos los intentos, solamente recibe expulsiones y puertas cerradas. Buscando ingeniarse la manera de sortear la primera barrera y contactar con los responsables de la academia, se pone manos a la obra confeccionando un colgante empleando cordón de cuero encerado e hilo de algodón, y durante días observa a escondidas la actividad entorno a la torre. Llegado el día escogido aguarda a la marcha de los alumnos, y valiéndose del sigilo, empieza a seguir por las callejuelas la elegante instructora que había salido tiempo después. Al verla ingresar en una tienda de ropa, con naturalidad entra y simulando ser un cliente se apoya sobre el torso algunas prendas. Extrañado ante la perturbada fijación de la vendedora, no tarda en descubrir el motivo cuando se percata de que en el local solamente se comercia con prendas y lencería femenina. Gesticulando una sonrisa comprometida cuelga la prenda y se hace el distraído, aproximándose a la instructora. Cuando la dama se encuentra observando el bordado del vestido que sostiene sobre sus manos, Karylian deposita el humilde colgante sobre el tejido, exponiendo en el centro el cristal de jade rodeado por plata, elemento representado con un creativo bordado todo hecho en hilo. ─ Sueño con el día de poder hacerlo realidad y véroslo puesto adornando vuestro cautivador rostro… Las miradas se entrecruzaron mientras el joven elfo aguanta estoico la presión, sabiendo que ante semejante situación solamente habían dos posibles resoluciones, y por suerte aquella noche no tuvo que dormir en el calabozo.
  4. Curly

    Karylian Blackrose

    Nombre: Karylian Blackrose Atributos 6 Físico 8 Destreza 7 Inteligencia 5 Espíritu 7 Percepción Valores de combate 24 Puntos de vida 28 Mana 8 Iniciativa 10 Ataque CC Sutil (Espada Pesada) 9 Ataque CC Sutil (Daga) 10 Defensa Físico 2 Atletismo Destreza 2 Espada Pesada 1 Daga 1 Bailar 1 Equitación 1 Escalar 2 Defensa 1 Nadar 1 Sigilo Inteligencia 1 Sanación/Hierbas 1 Conocimientos/Historia (El Alto Reino Élfico) 1 Cocina 1 Joyería 1 Encantamiento básico 1 Encantar arma (elemental) 1 Culebra arcana 1 Encantamiento: Silencio 2 Abjuración Básica 1 Evocación básica Espíritu Percepción 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Callejeo 1 Comercio 1 Dibujar 1 Disfraz 1 Etiqueta 1 Música 1 Rastrear 1 Reflejos 1 Rumores Escuelas/Especializaciones Encantamiento
  5. Curly

    Karylian Blackrose

    Karylian Blackrose Nombre: Karylian Blackrose Raza: Quel'dorei Sexo: Varón Edad: Sesenta Lugar de Nacimiento: Quel'thalas Ocupación: Joyería Historia completa -> Ficha <- Índice Invasión en la gran... Quel'danil La feria mágica Entrenamientos [Quel'danil] Tecnomagia desactualizada [Quel'danil] 🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑🐑 Misiva
  6. Un lustro había transcurrido en aquella silenciosa ladera montañosa donde se volvieron a reencontrar. Un suspiro para el bosque y una eternidad para la infinidad de conflictos con los que habían tenido que lidiar la pareja de Sin'doreis. La incomprensible cruz portada por una y las profundas cicatrices acumuladas en la otra resultaban una carga cada vez más pesada de llevar. Si bien, el reencuentro en el simbólico lugar donde sus sendas iniciaron conjuntas, resultaba una auténtica demostración de resistencia. Observando el plácido lago tocado por la susurrante lejanía de la cascada, se permitieron unos instantes para contemplar el pasado, preguntándose el significado de la existencia, el sentido de la lucha que aún les deparaba. Limitándose a lamerse las heridas, las preguntas de complicada respuesta se habían amontonado durante los últimos años, espera que solamente había servido para aumentar el desazón que sentían ante el futuro que les deparaba. Tal vez no tuvieran las respuestas a sus inquietudes, pero algo si sabían, no podían mantener la cabeza agachada y seguir dejando pasar el tiempo, Guiadas por sendas que diferían entre el corazón y la mente decidieron volver al punto de partida, y con el sonido del afilado metal desenfundándose, una vez más se pusieron a prueba, tratando de pulir parte del óxido que con el tiempo habían permitido dañara sus engranajes. @Galas Azálea: Religión, Espada, Defensa, Atletismo @Curly Yáriel: Religión, Defensa, Combate ofensivo, Lanzador
  7. Rolete realizado el 16/11/21 Empezaba a ser una sofocante molestia el calor mañanero producido por el incansable sol caldeando a la espalda, y ciertamente, el atuendo de lana mullida y la larga caminata en la abarrotada calle repleta de mercaderes no ayudaba lo más mínimo a disfrutar del entorno. Un bufido con silbido final escapa de entre sus dientes, mientras en su dispersa mente la idea de arrepentimiento por haber salido a pasear empezaba a cobrar más fuerza. Justo cuando la idea de volver y los vistazos hacia la retaguardia empiezan a afectar el ritmo de la marcha, un escalofrío recorre su espalda al no recordar por cual de las calles acababa de virar. ─ (Uff, uff... ¿tan larga era la avenida? este lugar es demasiado grande, la cabeza me empieza a dar vueltas) ─ Pensó mirando de lado a lado, agobiada, frunciendo los labios al percatarse de la mirada de un elfo ataviado con armadura carmesí y cara de palo ─ (Alguien aquí tiene complejo de estatua... ¡Jajaja...! ¿Eh? ¿Y tú que quieres ahora? Lo que me faltaba, un voyeur y una acosadora) Rebufa con molestia cuando una Caballero de Sangre se aproxima y le pone una mano sobre el hombro, y a pesar de sus deliberados intentos por ignorarla, vuelve a mirarla cuando la insistente mujer empieza a tocarle la melena. A pesar de no querer reconocerlo, durante unos instantes se deja hacer disfrutando del delicado trato. Mientras es víctima de la atracción generada por su brillante y sedosa melena platina, la distraída chica capta una repentina sombra volando en parábola sobre la cabeza. Sorprendida, pestañea al ver el extraño artefacto estrellarse contra el suelo a varios metros de distancia. Llevada por la curiosidad acorta distancias, agachándose para encontrarse con los restos de una zanahoria destrozada por el impacto, hecho que confirma tras probarla. ─ (¿Pero qué dientes está pasando? ¿Otra zanahoria volando? Y yo pensando que se cultivaban bajo tierra,) ─ Pensó mientras repetía el proceso tras observar otra de las verduras volar en parábola a varios metros de distancia. La secuencia de sucesos repitiéndose la conducen por unas escaleras que la alejan de la plaza comercial y la conducen por una serie de callejuelas. Decidida a resolver el misterio de la verdura voladora, la detective se encarga de ir confirmando el sabor de cada una de las zanahorias destrozadas, hasta que finalmente la última impacta contra la pared en lugar del suelo. Al levantar la cabeza y encontrarse ante la pared de un callejón sin salida, recibe una dura lección de vida cuando girar el cuello y encuentra a los dos elfos de antes bloqueando la salida. ─ (¡Es una trampa! ¿Co... cómo pude haber caído en una artimaña tan burda?) ─ Pensó apresurada mientras atónita observaba una tercera elfa de cabellos rojizos saltar desde los tejados y descender incontables metros, aterrizando sobre el elfo) ─ (¡Debo escapar o estoy muerta!) Empujada por el instinto de supervivencia agazapa la pose y realiza diversos amagos de rodearles buscando una posible salida que no tardan en obstruir. Finalmente consigue ver la luz en el final del túnel, y valiéndose de sus increíbles reflejos realiza un gran salto con derrape, permitiéndole un quiebro prodigioso. ─ (¡Lo he logrado...! ¡Soy más rápida que ellos, definitivamente escaparé! ¡Mi libertad se encuentra a escasos me... ¡AGH!) Sintiendo los latidos del corazón martillear, un amargo sabor la invade cuando una extraña presión en el cuello la detienen en seco y le dificultan la respiración. Sus peores temores se materializan cuando gira el rostro y halla la cuerda en tensión tan bien sujeta por los elfos trabajando en equipo. ─ (Ratas cobardes... vienen varios a por mí...! ¡Yo... yo...!) ─ Fugaces pensamientos de arrepentimiento surcaron su mente, con imágenes del hogar compartido donde vivía plácidamente con sus camaradas La encarnizada lucha toca fin más pronto que tarde cuando la pobre chica empieza a perder el norte por culpa de la asfixia producida por la ceñida soga fuertemente estrechada en su cuello. Habiendo sido presa de su propia curiosidad y libertad, termina siendo abatida y sometida por el férreo guantelete de metal del régimen Thalassiano. Finalmente, los sentidos son apagados por la falta de oxígeno, todo había acabado. **** El olor a hierba y la suave brisa despejan la pérdida de conocimiento, transportándola de vuelta al mundo terrenal. ─ (¿Sigo viva? ¿Cuanto tiempo ha pasado? ─ Pensó desanimada agachando la cabeza al percatarse de la firme soga aún rodeando su cuello. Una brizna de esperanza brota en la repentina tristeza cuando sus ojos empiezan a reconocer el sendero y las cercanas viviendas ─ (Un momento, ¿Este camino no es...? ¡Oh...! ¡Si que lo es, esa es mi casa!) A escasos metros del hogar, un elfo sale con presteza aproximándose hacia el grupo y la cautiva, gritando una y otra vez. ─ ¡Paca, Paca, estás bien! ¡Qué alegría! ¡¿Por qué nos has abandonado sin decir nada?! ─ Exclamó antes de dirigirse a los elfos ─ Gracias, gracias de corazón por traerla de vuelta, no sé que le ha pasado por la cabeza, nunca se había comportado así. La chica tuerce los labios en una mueca de alegría y molestia ante el exagerado recibimiento, si bien la situación no se alarga pues al poco recibe tirones de la cuerda por parte de la sin'dorei pelirroja, viéndose obligada a entrar en el hogar junto a sus camaradas. ─ Hey, como va eso, chicas. No os vais a creer la de cosas que he visto esta mañana. Esos orejudos no son de... hehe... no son de fiar ni un po... ¡Hehehe! ─ Agitándose por las cosquillas miró de soslayo a la elfa, frunciendo el ceño al encontrarla sujetando unas enormes tijeras que cortaban su preciosa melena albina. ─ (¿Me puedes quitar las manos de encima, por favor? ... Oh, que fresquito, ummm... Oye, ¿a dónde vas? si quieres puedes seguir) Sin comprender el repentino cambio de actitud cuando la elfa mete todo el material cortado en la mochila y se marcha corriendo, camina hacia sus amigas, y gruñe ante el trato evasivo cuando las demás procuran mantener las distancias, asustadas por las pintas que ahora muestra, con cresta incluida. ─ Grrr... ¿qué modales son esos, chicas? Venid que os cuente... ¡Oye, venid aquí! Habilidades @Galas Azálea: equitación, Atletismo @Stannis the Mannis: Imlerith: equitación, Atletismo @Curly: Yäriel: Sigilo, equitación, Atletismo Obtención: Lana de Alpaca
  8. Nombre: Yáriel Itheya Shadowshine Atributos 6 Físico 8 Destreza 6 Inteligencia 7 Espíritu 6 Percepción Valores de combate 24 Puntos de vida 28 Mana 7 Iniciativa 9 Ataque CC Sutil (Dagas) 9 Ataque CC Sutil (Estilo de combate ofensivo) 9 Ataque CC Sutil (Estilo de combate defensivo) 11 Defensa Físico 1 Atletismo Destreza 1 Dagas 1 Estilo de combate ofensivo 1 Estilo de combate defensivo 1 Bailar 1 Equitación 1 Escalar 3 Defensa 2 Lanzador 1 Nadar 1 Robar bolsillos 1 Sigilo 1 Trampas/Cerraduras Inteligencia 1 Fauna (Mamíferos) 1 Religión (Culto de la Sombra Olvidada) 1 Supervivencia 1 Conocimientos/Historia (El Alto Reino Élfico) Espíritu 1 Voluntad 1 Salvar esencia 2 Daga sombría 2 Imbuir arma Percepción 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Callejeo 1 Disfraz 1 Rastrear 1 Reflejos 1 Rumores Escuelas/Especializaciones Condena
  9. Descripción Física Altura 1,60 cm, Peso 44 Kg. Sin'dorei de apariencia joven, cabello rojizo largo y liso, ojos rasgados, nariz pequeña y labios finos junto a una cara afilada deja entrever una complexión delgada. Sin ser exuberante el cuerpo cuenta con ligeras curvas, Musculatura fibrada por el ritmo de vida. Pose firme y equilibrada que muestran movimientos fluidos y ágiles. Descripción Psíquica Hiperactiva y traviesa, sin imoprtar la situación, si algo no llama su atención suele mostrarse descaradamente indiferente. Vividora, suele hacer lo que le apetece aunque a veces roce la inconsciencia o ilegalidad. De carácter sencillo, la capacidad de adaptación le permite moverse con soltura en bosques y ciudad. Sensible a su entorno, empatiza con los seres que la rodean. Pese a su actitud dispersa ama a su raza y a la Horda. Historia Haciendo amigos Situada de pie en el centro de la sala, contaba una a una las horas que transcurrían a medida que el rayo de sol anaranjado que se filtraba por la ventaba iba iluminando progresivamente distintas partes del hogar mientras el cielo tomaba aquel cariz anaranjado. Para entonces se hallaba sola y siendo continuamente hostigada por el aburrimiento mientras esperaba el regreso de sus progenitores. La pobre escoba encantada que había dejado su madre en casa realizaba con torpeza su función mientras era víctima de las continuas patadas propiciadas por la aburrida Sin’dorei. A sus 40 años (10 humanos) ya estaba acostumbrada a cierta desatención paterna a causa del tiempo requerido en los cargos que ostentaban sus progenitores, deberes que los mantenían bastante ocupados y alejados de casa durante el periodo diurno. La joven se movía inquieta mientras persistía en la labor de entorpecer el trabajo de la escoba encantada, la cual aliviada pudo reprender su movimiento programado en el instante en que la sin’dorei prestó toda su atención al reflejo que capta a su diestra. A través de la ventana atisba el brillante destello proveniente de cierto extraño objeto que portaba un aldeano el cual caminaba por el sendero próximo a la vivienda. La distracción observando absorta a través de la ventana termina de golpe cuando repentinamente un agudo dolor empieza a escalar por la pierna zurda cuando, en una de esas pasadas, la escoba asesta un golpe seco en el tobillo de la joven, hecho que la hace caer al suelo sollozando, apretándose la zona afectada con sendas manos. ─ ¡Maldita…! ─ Exclamó mientras se le humedecían los ojos ─ ¡Te vas a enterar! Zarandeándose de lado a lado en la programada rutina, la escoba se mueve realizando el baile de la victoria mientras azotaba continuamente el costado de la adolorida sin’dorei. Sin pensarlo, con la pierna aún adormecida y sedienta de venganza, salta sobre el palo de madera de la agresora. Esperando una mayor resistencia, tras el embate, la joven sin'dorei se encuentra arrodillada sobre la inerte herramienta reposando sobre el suelo. Yáriel aferra el instrumento y lo pone de pie, con esperanza de que retomara su labor, pero la escoba hizo caso omiso volviendo a caer. ─ Mamá se va a enfadar… — Musitó mientras se mordisqueaba el pulgar — ¿Y ahora qué hago? Buscando una solución al problema, con la mirada peina la habitación hasta que una maliciosa sonrisa se le dibuja. Tras agarrar la herramienta y aproximarse a la ventana, emplea la cortina rodeando el palo de la escoba. ─ Hehehe, así creerá que se enredó solita, y… — farfullaba mientras no muy convencida observaba la escena del crimen — Por si acaso, será mejor salir de aquí. Mejor Iré al puente a esperar a papá. Yáriel sale de casa caminando con una ligera cojera en la pierna afectada. Mientras avanza por el sendero, observa como el ocaso había oscurecido el cielo y como el plateado claro de luna resplandece bañando las copas de los árboles del bosque junto al valle de las montañas occidental, las cuales tantas veces había transitado. Al caminar cerca del fin de la avenida, el perfil de sus ojos vuelven a captar el destello recientemente visto a través de la ventana. Con la creciente curiosidad empezando a carcomerla por dentro, la pequeña se agazapa a medida que camina hacia la parte posterior del edificio adyacente a su objetivo, rodeándolo para cubrir su presencia sin ser vista. ─ Esa cosa brillante trata de decirme algo… Está dando indicaciones de que quiere ser cogida, sino no emitiría destellos, es de sentido común ─ Pensó convencida. Tras el tiempo que le toma el breve razonamiento, se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja y agachada rodea lentamente el hogar. Al alcanzar el extraño objeto que descansa entre sus pies, extrañada de no encontrarse a nadie mira de lado a lado. Sin darle mayor importancia se acuclilla y aferra el objeto, acercándolo al rostro, examinándolo. ─ ¿Qué es esto…? ¿Un tocado? — Se preguntaba a si misma mientras observaba la gema engarzada que tenía el lateral del extremo superior del cuero. Con la mano izquierda estira de la base del objeto y nota como cede una funda negra de cuero. Con el radiante verdor de unos ojos completamente abiertos descubre una hoja plateada que la luna dotaba de un brillo espectral. Los haces de luz del claro de luna rebotando en la afilada hoja iluminan el oscuro atuendo de alguien sentado en frente, con la espalda apoyada en la pared. La sorpresa hizo que Yáriel diera un quejido de sorpresa. En un gesto instintivo la pequeña se tapa la boca, pero al alzar el rostro y encontrarse bajo la atención de la misteriosa mirada, sin pensarlo echa a correr, rodeando a gatas el cercano hogar. Una vez alcanza el lado posterior apoya la espalda en la pared de la fachada tratando de pasar inadvertida. Durante unos instantes se le corta la respiración al divisar por la avenida la sombra del extraño desplazarse, por suerte la dirección que toma la alejaban de ella. La pequeña jadea con el pulso acelerado tras perderle de vista, normalmente era ella la que observaba sin ser advertida. Tras esperar un tiempo prudencial se deja caer sentándose con las piernas flexionadas cara a la pared. Más tranquila, eleva el objeto que sostiene, examinándolo detenidamente la piedra rojiza que portaba en el extremo. Una sensación extraña crece en el interior de la sin'dorei con el mero hecho de observar el rubí engarzado en la empuñadura de la daga, Mirando más de cerca al percatarse de dos líneas en el interior, observa sorprendida como se amplían hasta conformar dos ojos etéreos que devuelven una intensa mirada, como si gozaran de vida. Abstraída en sus descubrimientos, siente un escalofrío escalar por la espalda advirtiéndola del peligro. Al alzar el mentón y prestar atención al entorno, horrorizada se percata de la negra túnica del extraño sujeto a un pie de distancia de su espalda. Saltando como un resorte trata de salir corriendo, si bien es frenada y el vestido emite un sonido de rotura al ser agarrada. Cuando quiere darse cuenta se encuentra alzada a medio metro del suelo y presionada contra la pared por el extraño sujeto que se encarga de taparle la boca con la otra mano Asustada, pataleando y soltando ahogados quejidos, observa como el rostro de aquel sujeto quedaba cubierto por la penumbra de una capucha negra, como el resto del ropaje. La mano que la sujetaba de la pechera y la aprisionaba contra la pared le provocaba un ligero dolor, molestia que olvida cuando el captor baja la mano que le cubría la boca y le arrebata la daga. En ningún momento la joven consigue verle la cara, lo que sí pudo apreciar fue un brillo debajo de la capucha que portaba. Llevada por los instintos, Yáriel extiende el brazo izquierdo agarrando ese objeto oculto bajo la oscuridad de la capucha, hecho que provoca una reacción defensiva del desconocido sujeto quien reacciona dando un salto atrás, dejándola caer torpemente contra el suelo, dándose un tosco golpe en el traero. Dando un quejido de dolor, la joven cierra fuertemente los ojos mientras se frota la espalda para tratar de mitigar el dolor. Al abrir los ojos, en su mano encuentra un tejido con una especie de protector de metal en el centro. Tras elevar el rostro buscando al agresor, se encuentra con la expuesta cabellera rubia recogida en una coleta y la astuta mirada de ojos azules de un elfo que rondaba los 110 años. El brinco había dejado su rostro expuesto al deslizarse la capucha hacia atrás. ─ Pequeña ladrona, deberías estar sollozando atemorizada. — El elfo soltó una carcajada mientras fijaba la daga en el cinturón, antes de dar unos pasos y quedar frente a ella, arrodillándose — Tienes unas manitas muy traviesas. Interpretando la ocultación de la daga como un gesto de paz, se atreve a responder en lugar de salir corriendo. ─ Esa cosa de tu cinturón... me devolvió la mirada, era como si me quisiera decir algo... — Pronunció consternada tras descender la mirada a la daga del elfo. El elfo frunce el ceño sorprendido y queda unos instantes pensativo. ─ Eres muy pequeña para jugar con dagas, pero conozco otro juego que seguro te va a gustar… — dijo mientras sus manos sujetaban a la elfita de las axilas, incorporándola, mientras desciende la mirada examinando la delgada silueta. ─ ¿Vamos a jugar a un juego? — Yáriel preguntó curiosa. ─ Así es, pero con esta ropa que llevas no podremos hacerlo. — Con manos ágiles examinó el ligero vestido que portaba ciñiéndolo momentáneamente en distintos puntos. ─ ¿Qué intentas? — Preguntó sin comprender que se disponía a hacer, quedando aún cubierta por la cercana pared a su espalda. El Quel’dorei se desabrocha el sobrehombros de tela negra con capucha que portaba y lo extendie por la espalda de ella hasta rodearla por delante, seguidamente le arrebata de la mano el protector que antes llevaba en el rostro y la rodea con dicha tela por la cintura, atándola de forma que quedara ceñido a modo de cinturón. Por último le cubrie la cabeza con la capucha. El resultado fue un sobrehombros ceñido a la cintura que por la diferencia de estaturas le llegaba hasta las rodillas quedando a modo de vestido, y una capucha que cubría el rojizo cabello junto al rostro. ─ ¿Conoces el juego Escapar del vermis? gana el que coja la piedra más cercana a un vermis sin que se de cuenta — le preguntó en tono contenido. ─ Pues claro, todo el mundo lo conoce. — Exclamó mientras se colocaba bien la capucha para poder verle. ─ Genial, pues vas a tener que coger la piedra que yo te diga sin que el vermis se de cuenta. Sin esperar réplica por parte de la pequeña, la rodea abrazándola y se la lleva caminando por zona boscosa cubierta por la penumbra tras finalizar el atardecer. No tardan demasiado en alcanzar la parte trasera de una casa lustrosa de grandes dimensiones que contaba con tres plantas de altura, instantes en que pone a la elfita en su espalda. ─ Sujétate bien fuerte de mis hombros — Le susurró y al instante empezó a escalar con agilidad por la pared. Sin problemas en obedecer, Yáriel observa como algunas de las ventanas que encuentran durante el ascenso contenían luces en el interior, y al llegar al tercer piso, los zarandeos se terminan cuando el desconocido se ubica en el balcón. A diferencia de los niveles inferiores, este contaba únicamente con una habitación que ocupaba todo el piso menos la parte del balcón. Con sigilo, el elfo se aproxima a la fachada y observa por el alto ventanuco de una anchura de no más de medio metro el interior de la habitación. Tomándose la libertad de mirar a su entorno, Yáriel localiza la plaza de la fuente en el lado frontal del edificio, deduciendo que se encontraban en cierta posada ubicada no muy lejos del Sagrario del Oeste, no especialmente lejos de su casa. Él desconocido baja a su nueva amiguita y se arrodilla delante de ella, susurrándole al oído. ─ Empecemos el juego. Yáriel intuye que el extraño debía ser un profesional jugando al juego de Escapar del Vermis, pues muestra un rostro serio de mirada gélida. Susurraba tan bajo que tenía que prestar toda la atención para poder seguir sus palabras. ─ Tienes que ser todo lo silenciosa que puedas para no despertar al Vermis que duerme en la cama, ¿entiendes? El elfo se desabrocha la daga y la eleva poniendo la gema de la empuñadura delante del rostro rostro. ─ Verás sobre la mesa una gema como esta, tienes que cogerla sin hacer ningún ruido y traérmela, ¿Entiendes las normas? — Tras la pregunta se quedó mirándola fijamente. Depositando un rápido vistazo a la daga Yáriel asiente con el rostro mirándole con cautela. — Si, si… ya te dije que conozco el juego. ─ Susurró también aparentando ser una profesional ─ Bien, recuerda guardar silencio en todo momento. —El elfo finalizó la conversación de forma tajante. Extendiendo los brazos toma a la pequeña de los costados y la eleva hacia el angosto ventanuco, ayudándola a pasar a través de este. Desde el exterior, el elfo gesticula con la mano, señalando la ubicación del vermis y la de la piedra sobre el escritorio. Finalmente, tras intercambiar una última mirada, la desciende por el lado interno de la habitación. Algo confundida se pregunta cómo había llegado a esa situación, aunque a decir verdad el juego parecía bastante sencillo y por algún motivo estimulaba placenteramente sus sentidos. Poco a poco la vista se le adapta a la penumbra de la habitación, iniciando la lenta marcha hacia su objetivo. Cada pocos pasos, gira el rostro verificando el estado durmiente del Vermis, el cual roncaba a pierna tendida. Al alcanzar el escritorio, se sube de rodillas sobre la silla mientras en todo momento se encuentra bajo la atenta mirada de esas dos luces azules en la pequeña ventana. Sobre la superficie de madera encuentra una daga prácticamente igual a la que había tenido en sus manos, a excepción de que en este caso, el rubí engarzado parecía muerto, no tenía ningún tipo de brillo, su interior era una sombra. La elfita extrae la daga del interior y la deja sobre la mesa, baja de la silla y alza la mano mostrándole la enfundada arma a su compañero de juegos. Al agitarla, se percata de la argolla que tiene fijada la tira de cuero en la funda del arma. Yáriel arquea una ceja extrañada al ver a su compañero moverse como si le faltase oxígeno, empezando a hacer gestos bruscos señalando su daga y luego a la mesa. Cuando finalmente comprende qué trataba de decir, aferra el arma de la mesa y camina hacia la ventana. Al llegar, levanta los brazos y sin esperar ni un instante el desconocido elfo toma la daga y la funda. Yáriel aguarda mirando hacia arriba, observando a través del ventanuco el cielo estrellado, pero su compañero de juegos ya no estaba allí. Agitándose nerviosa ojea de soslayo la oscura habitación, y finalmente suspira aliviada cuando los brazos del elfo se extienden hacia ella, elevándola para salir al exterior. Llevándola a su espalda el elfo no desperdicia ni un segundo en subirse al borde del balcón y con un ágil salto brincar a la rama del árbol adyacente, sujetarse al tronco y descender deslizándose. Seguidamente corre a paso ligero alejándose de la zona, volviendo por la ruta que habían tomado previamente. Al llegar a la casa vacía cerca del final de la avenida baja de la espalda a la pequeña y se arrodilla enfrentándola. Con una sonrisa perturbadora mira la daga que le había alcanzad su amiga. — ¿Gané? — Preguntó Yáriel divertida mientras gesticulaba una sonrisa excesivamente amplia. Al mirarla no puede reprimir una queda carcajada mientras extrae de la nueva daga la tira de cuero con la argolla de sujeción que portaba la funda, y rodea el cuello de la pequeña abrochándoselo de manera ceñida, dejando la circunferencia de metal colgando por la parte delantera del cuello. — Lo has hecho muy muy bien, jugando así en un futuro tendré una gran rival. ¿Te gustaría jugar más veces conmigo? — Le dijo mientras posaba la mano acariciándole la cabeza. — ¡Vale! Aunque ya soy mejor jugadora — Dijo mientras cerraba los ojos y le dedicaba una sonrisa de oreja a oreja. — Ya nos veremos otro día — Le guiñó un ojo y le dio una palmadita por la parte de atrás para que regresara al camino por el que había venido Yáriel Itheya Shadowshine. Año 19 - 21 Algunas décadas pasaron creciendo mientras mantiene el liberal estilo de vida, hasta el día en que llega el fatídico suceso que todo lo cambia. Los estragos causados por el Azote cuando penetraron las fronteras del Alto Reino destruyendo todo con el rastro de muerte que dejaron a su paso. Obligada a adaptarse a la nueva realidad del Alto Reino, se vale de la cobertura de los bosques para sobrevivir durante el día y atrancando la puerta de su hogar por las noches. Aguardando la llegada de sus padres, las semanas y los meses fueron transcurriendo, deambulando por su humilde aldea natal, buscando visitantes que rebelase información del estado del reino. Pese a no contar con demasiada ayuda, la fortuna estuvo a su lado al no encontrarse en la ciudad durante el fatídico momento Cuando finalmente llega la ayuda de sus hermanos, los ahora llamados Sin'dorei, ayuda con las barricadas mientras cicatrizaban sus heridas luchando por erigir nuevamente lo que una vez fue su hogar. El precio a pagar fue realmente alto y nada volvió a ser lo mismo. De alguna manera la joven consiguió anteponerse a las adversidades, pero esa es una historia que ningún bardo ha podido escribir a causa de las heridas aún abiertas del Alto Reino. Año 33 - Actualidad Durante la última década marcada por la delicada estabilidad conseguida en la reconstrucción tras el trágico embate, cansada de esperar el regreso de la familia, decide abandonar la aldea natal y viajar a la capital, abriéndose paso a explorar el mundo y buscar su suerte. Durante el pequeño periplo, la joven elfa descubre lo variada y particular que resultaban los ciudadanos de la gran capital, comparados con los sencillos elfos de su aldea, le resultaba curioso hasta que punto se complicaban los de la ciudad. Aprendiendo de manera acelerada y en ocasiones dolorosa el respeto público que se debe de tener ante el cumplimiento de las leyes, no tarda en labrarse un hueco y acoger las comodidades de la ciudad, salvándose de más de un problema gracias a la influencia extraoficial conseguida con algún que otro caballero de la Orden de Sangre. Vagando sin rumbo ni propósito más que el de la experimentación, la desordenada vida termina llevándola por los caminos más inusuales, cuando la ayuda de un agente que abraza las enseñanzas difundidas en el credo que siguen los aliados sureños la ayudan a saber canalizar el caos. Habiendo crecido viviendo con la muerte en el entorno marcando el pasar de los días, el recrudecimiento del nuevo gobierno fue interpretado con indiferencia, generándole cierta molestia el hecho de tener que ocultar su naturaleza abrazada por las sombras, pero no dejaba de ser un bache más como otros tantos. Al menos en este caso no habían muertes, y los nuevos regentes venían con un regalo bajo el brazo, en forma de exóticos cristales arcanos...
  10. Yáriel Itheya SS Nombre: Yáriel Itheya SS Raza: Sin'dorei Sexo: Mujer Edad: Sesenta y largos Lugar de Nacimiento: Quel'thalas Ocupación: Expredicadora de la fe verdadera, persona de confianza Historia completa -> Ficha <- Índice [Evento] La curiosidad no siempre mata al gato [Entrenamiento] Regresando al punto de partida Misiva
  11. Curly

    Kallen Baker

    Kallen Baker Raza: Humana Sexo: Mujer Edad: 19 Altura: 1,71 m Peso: 56 Lugar de Nacimiento: Gilneas Ocupación: Mecánica Descripción Física 171 cm de altura y 56 kg de peso, en general definen una constitución de tez pálida y desarrollada. En el rostro de facciones expresivas muestra ojos color miel, nariz discreta, y algunas pecas. De cabello cortado a mechones, el flequillo cubre parcialmente el rostro. El cuerpo estrecho de delgadas extremidades la hacen verse algo desnutrida, hecho que marca aún más la ligera musculatura. Trazos del tatuaje cubren el lado zurdo del cuerpo. Historia 23 del mes 4, Año 29 d.P Otra noche más donde se predecía horas rodando sobre el lecho, tratando de recuperar un descanso continuamente quebrado por los puntuales estallidos metálico de la munición disparada en el interior de viviendas o amparados por la penumbra de las callejuelas del distrito central. Desde el momento en que descubre un nuevo propósito de la almohada sobre el rostro cubriendo el oído, los días se habían vuelto más llevaderos al poder descansar algunas horas, siempre y cuando la perturbación no proviniese de su propia cabeza soñando caer por el borde de la cama o terminar siendo absorbida por la oscura bruma. Las recomendaciones de Agnés, la tabernera, respecto al confinamiento en casa, no hacía más que incrementar la impaciencia por la larga espera ante el regreso de su padre, quien partió como mecánico naval antes del comienzo del conflicto. Con la ausencia de su padre y maestro, los encargos en el taller empezaban a acumularse, pues carecía de la suficiente fuerza para poder reparar y alinear el eje metálico de las azadas. Irónicamente, en trabajos más sencillos donde consistía en cambiar el rodamiento de un engranaje, se veía imposibilitada de realizar la entrega al no poder salir de casa. 17 del mes 6, Año 29 d.P Desde el hundimiento de la fachada por la cercana explosión tras la intensificación del conflicto, se ve obligada a romper la promesa realizada a la tabernera, pues el hogar había dejado de ser habitable por culpa del boquete en la pared delantera, la cual deja acceso libre a la lluvia y el humo de la pólvora. Con los planes frustrados en la búsqueda de refugio tras asomarse por la esquina de la calle y percatarse de las fuerzas de ocupación armada custodiando la taberna, la pequeña realiza un desesperado bufido y gira el rostro hacia su destruido hogar, sin saber dónde hallar un nuevo lugar donde poder ocultarse. En un pestañeo, el agujero producto de un proyectil se forma a un palmo de la esquina donde se ocultaba. ─ ¡La espía, ahí! ─ Vociferó la armada mujer, recargando el fusil mientras compañeros emergían por la puerta de la taberna. La gélida sensación que escala por la espina dorsal de la pequeña ante la cercanía del proyectil y los gritos la llevan a acuclillarse ocultándose, y actuando por instinto empieza a gatear retrocediendo del lugar. En cuanto alcanza la callejuela que rodea el taller familiar, se incorpora y con desesperación inicia la desbocada carrera, huyendo de las voces que pisan su sombra. Una, dos, cuatro, ocho, por más calles que cruzara, el olor a pólvora junto a los milicianos en contienda no remitían. Sintiendo la muerte en cada esquina, sin atreverse a mirar las sombras que pisaban sus talones, realiza un quiebro en la carrera y atraviesa los portones de la cercana torre. En cuanto entra en la solitaria estancia busca de lado a lado un lugar donde esconderse. Sin el suficiente tiempo, en cuanto escucha los pasos y gritos aproximarse a la entrada, con ahogados jadeos y torpeza retoma la carrera ascendiendo por la interminable escalera caracol, sintiendo estar entrando en una ratonera. Justo cuando se encuentra alcanzando los últimos escalones de la cúspide, un pequeño grito escapa de sus labios al resbalarse y caer de bruces sobre el suelo. Sin comprender que ha ocurrido, el desconcierto se incrementa tras mirarse las manos y encontrarlas bañadas de un líquido carmesí. Anonadada se incorpora mientras observa el gran charco de sangre bañando el suelo a sus pies, goteando por el borde de los escalones. ─ ¡Agáchate, chica! ─ Bramó la voz de un barón Sorprendida por la apagada voz proveniente de un incierto lugar, se le corta la respiración y salta hacia un lado, despejando el acceso a las escaleras. Los dientes de Kallen rechinan cuando escucha los pasos de los milicianos alcanzarla y poco después el sonido de los fusiles. Pasado unos instantes, la atemorizada joven entreabre los ojos y mira hacia atrás, esperando encontrarse con diversos agujeros de bala en su cuerpo. La confusión se incrementa cuando en lugar de ello, la armada pareja observan con los ojos completamente abiertos y poco después caen de espaldas, descendiendo aparatosamente diversos escalones. Aún temblando, la anonadada joven desvía la mirada por la sala, encontrando en la pared opuesta un pequeño compartimento de madera abierta del cual humea la grisácea nube de pólvora. Su respiración se corta cuando en lo que aparenta ser una pared de madera, se forma un rectángulo vertical y la plancha de madera se desliza hacia un lado, poco antes de que un señor con bigote y ceñido chaleco emerja. ─ Medio segundo más y te hago un tercer ojo ─ Exclamó mientras descendía algunos escalones, agarraba de las botas a uno de los milicianos e iniciaba el ascenso arrastrándolo hacia la ventana – Uff… ufff… El enigmático sujeto deja el cadáver apoyado contra la pared y mira fugazmente a la pequeña quien yace encogida en la pared opuesta. ─ ¿Qué?, ¿piensas ayudar o no? ─ Alzó la palma de una mano acentuando el gesto interrogativo ─ Ah, eh… S-si si ─ Exclamó apresurándose a gatear hasta el lado opuesto del cadáver y agarrarlo. La contraída mirada asciende al rostro del varón ─ Gra… gracias, por lo de antes… ─ Agradéceselo a tus reflejos, ya estaba estirando del gatillo. ─ Sentenció sin inmutarse, alzando los hombros restando importancia - Vamos a la de tres: Una, dos… Año 36 d.P Los años fueron transcurriendo mientras la larga espera por el regreso de su padre perduraba. Kallen había aprendido una imoprtante lección cuando la guerra civil remite dando paso a una amenaza aún mayor con la maldición worgen: los conflictos formaban parte de Azeroth y debía aprender a convivir con ellos. A pesar de la destrucción de su hogar, una nueva e inesperada oportunidad termina surgiendo en la gran torre del reloj, descubriendo que no se le daba nada mal reparar los pequeños y complejos dispositivos, El particular hombre que desde entonces da cobijo a la joven, tras descubrir las habilidades mecánicas que dominaba no tarda en hacer uso de estas. Kallen acepta con entusiasmo el trabajo, arrojándose a experimentar con los automatismos, y con los años aprendiendo algunas cosas más de los secretos que oculta el relojero.
  12. Curly

    [Ficha] Kallen Baker

    Nombre: Kallen Baker Atributos 6 Físico 8 Destreza 7 Inteligencia 6 Espíritu 6 Percepción Valores de combate 24 Puntos de vida 28 Mana 7 Iniciativa 7 Ataque a Distancia (Pistola) 7 Ataque a Distancia (Rifle) 9 Defensa Habilidades Físico 1 Atletismo Destreza 1 Bailar 1 Equitación 1 Escalar 1 Defensa 1 Lanzador 1 Nadar 1 Robar bolsillos 1 Sigilo 1 Trampas/Cerraduras Inteligencia 1 Artillería (Cañones) 1 Conocimientos/Historia (Reino humano) 2 Ingeniería Mecánica Espíritu 1 Voluntad Percepción 1 Pistola 1 Rifle 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Callejeo 2 Comercio 1 Dibujar 1 Disfraz 1 Etiqueta 1 Rastrear 1 Reflejos 1 Rumores Escuelas/Especializaciones
  13. Se encontraba terriblemente confuso en el bosque, mientras se mecía en brazos un Múrloc cagado. Tras un solitario Tauren albino se encontraba la muerte del Unicornio Pepe. —¡Que Desdicha! ¡Lagarto! —dijo mientras intentaba tragarse a . -¡Cagüentuagüela! - Ajin te tireh un peoh pa entro y te ajogeh de la pehte!- le contestó el lagarto. Al llegar el nigromante, un yunque parlanchín le miró muy severamente y dijo: - Llegas tarde. Los elfos han dominado el mundo. - la pizza de maná llevaba piña, y fel caramelizado, para chuparse los dedos del pie sucio maloliente Entonces ocurrió lo inevitable...el cielo se tiñó de rosa y llovieron unicornios. - KONO DIO DA - susurró encarado
  14. El día a día por bosques kaldorei.
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