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TitoBryan

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  1. TitoBryan

    Tatiana "Tati" Expósito

    Atributos 5 Físico 9 Destreza 6 Inteligencia 7 Espíritu 6 Percepción Valores de combate 20 Puntos de vida 28 Mana 7 Iniciativa 10 Ataque CC Sutil (Dagas) 10 Ataque CC Sutil (Cuchillos ) 10 Ataque CC Sutil (Combate Desarmado (Defensivo)) 10 Defensa Habilidades Físico 2 Atletismo Destreza 1 Dagas 1 Cuchillos 1 Combate Desarmado (Defensivo) 1 Bailar 1 Escalar 1 Defensa 1 Lanzador 1 Nadar 1 Robar bolsillos 1 Sigilo 1 Trampas/Cerraduras Inteligencia 1 Sanación/Hierbas 1 Supervivencia 1 Conocimientos/Historia (Magia Oscura) 1 Conoc./Historia (Reinos Humanos) Espíritu 1 Voluntad 1 Palabra de Sombras: Dolor: 1 Guardar Esencia 1 Toque de Vacío Percepción 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Callejeo 1 Comercio 1 Música 1 Rastrear 1 Reflejos 1 Rumores
  2. TitoBryan

    Tatiana "Tati" Expósito

    Nombre del Personaje Tatiana "Tati" Expósito Raza Humano Sexo Mujer Edad 16 Altura 1'60 Peso 56 Lugar de Nacimiento Paramos de Poniente, Eastwitch. Ocupación Ladrona Descripción Física Tatiana, de estatura media y peso promedio, tiene una apariencia que cautiva. Su aspecto inocente y frágil, como el de una muñeca de porcelana, contrasta con su mirada azul penetrante y su determinación férrea. Su cabello negro cae en suaves ondas que parecen danzar al ritmo del viento, y su complexión, aunque atlética y fibrada, le da una apariencia delicada pero no débil. A pesar de tener curvas modestas y discretas, su figura irradia una elegancia natural que invoca a la poesía. Colgando de su cinto o de su petate, lleva una muñeca de porcelana y paja que refleja su inocencia y vulnerabilidad. En su vestimenta, Tatiana prefiere colores discretos, como el negro y el gris, o tonos oscuros, que parecen resaltar su belleza natural. Aunque aparenta una sensibilidad profunda, Tatiana es una persona normal que ha enfrentado situaciones difíciles en su vida. Sin embargo, su resiliencia y determinación son cualidades que la hacen única y admirable. Como si fuera una obra de arte, Tatiana es un conjunto de belleza, fuerza y sensibilidad que inspira al poeta y al filósofo por igual. Descripción Psíquica Tatiana, compleja y decidida, es un enigma de la vida. En su alma se encuentran las sombras más oscuras y las luces más brillantes. Como un cristal tallado por la vida, su personalidad refleja cada grieta y cada pulido. Es astuta, rápida para actuar, y su sentido del bien y del mal es tan sutil como el viento que sopla en primavera. Su adicción al robo es como un veneno dulce que corre por sus venas, llenándola de adrenalina y poder. Poseer cosas es su forma de sentirse en control, de acallar los fantasmas que la acechan en las sombras de su mente. Y aunque anhela el afecto humano, también lo teme, como si su corazón fuera un espejo que se rompería en mil pedazos si alguien lo tocara. Leal y valiente, su alma está marcada por las cicatrices del pasado, como tatuajes invisibles que solo ella conoce. El miedo es su compañero constante, pero también su motivación. Es la fuerza que la empuja hacia adelante, hacia la luz que brilla en el horizonte. Y en su lucha por la supervivencia, Tatiana ha aprendido a bailar entre el bien y el mal, como una marioneta en manos del destino. Su psicología es compleja y profunda, como un océano que esconde tesoros y peligros. En su interior se entrelazan la ansiedad y la determinación, la vulnerabilidad y la fortaleza. Es una criatura única, un ser humano que ha sufrido, pero que aún encuentra belleza en la vida, aunque a veces solo sea en la oscuridad. Ficha Rápida No (600 palabras mínimo) Historia Tatiana vino al mundo en un pequeño pueblo de la región de Paramos de Poniente, en Eastwitch. Una pradera cercana a los límites con Bosque del Ocaso. Pero su vida estaba predestinada a ser triste desde el principio. Fue abandonada por sus progenitores en el orfanato de Colina del Centinela, donde tuvo que luchar por sobrevivir desde temprana edad. El orfanato era un lugar tenebroso y desolado, donde los niños eran castigados cruelmente por los más mínimos errores, y la atención y el afecto eran inexistentes. Tatiana nunca supo lo que era tener unos padres que la quisieran. Desde que tenía memoria, solo recuerda el frío y la oscuridad del orfanato. Cuentan que sus padres la dejaron allí con la ilusión de que tendría una vida mejor que la que ellos podían ofrecerle. Pero su destino se torció rápidamente. Desde muy joven, Tatiana tuvo que arreglárselas sola. Robaba para poder subsistir, aunque siempre era descubierta y castigada con brutalidad. No entendía por qué a los demás les resultaba tan fácil, mientras ella no conseguía ni siquiera un mendrugo sin recibir una paliza. Los otros niños la consideraban extraña y se burlaban de ella, lo que la hacía sentir aún más sola y triste. Pero ella nunca se dejó vencer por el dolor emocional y aprendió a soportarlo. Sin un hogar ni recursos, Tatiana tuvo que luchar en las calles de la ciudad de Colina del Centinela, donde tuvo que enfrentarse a todo tipo de peligros, incluso a la crueldad de los habitantes del lugar. Tatiana deambulaba por las oscuras calles de Colina del Centinela, tratando de encontrar algo que pudiera distraerla de la realidad. Sabía que su única forma de sobrevivir en ese lugar era manteniéndose ocupada, alejándose del hambre y la soledad que la acosaban día tras día. Hasta entonces, había mantenido cierta esperanza de que alguien la ayudara con algo de comida o ropa, pero al ver al grupo de pandilleros a los que alguna vez había visto jugar con otros niños del orfanato, decidió que eran lo suficientemente interesantes como para invertir su tiempo en ellos. El grupo estaba compuesto por unos veinte niños de no más de doce años, de diferentes tamaños y pesos. Estaban sentados en círculo alrededor de un cajón de frutas que hacía las veces de mesa, encima de él dos insectos de campo se enfrentaban en una pelea que los niños observaban con entusiasmo. Algunos de ellos incluso se habían puesto a imitar a los bichos, peleando en el barro. Tatiana se acercó tímidamente al grupo, intentando mostrar interés en lo que hacían. Al principio, los niños la ignoraron, pero al acercarse un poco más, Marcos, un niño alto y delgado de cabellos rubios y mirada desafiante, la notó. Él le preguntó quién era y qué quería, y ella respondió que estaba interesada en jugar con ellos. "Hola, soy Tatiana", dijo con voz suave. Marcos la miró de arriba abajo, evaluándola. "¿Qué quieres?", preguntó con voz dura e indiferente. Tatiana tragó saliva antes de responder. "Quiero jugar", dijo con determinación y con el ceño ligeramente fruncido. Marcos sonrió burlonamente. "No tenemos muñecas. Lárgate, no aceptamos a cualquiera en nuestro grupo, ¿sabes?" Tatiana se tensó, pero intentó mantener la calma. "¿Qué tengo que hacer para unirme al grupo?", preguntó con curiosidad. Marcos la observó con una sonrisa astuta y comenzó a vacilarla, haciéndole creer que era posible que se uniera al grupo, pero luego cambiando de opinión y alejándose de ella. Tatiana intentó seguirlo entre refunfuños y gimoteos, pero él la apartó con una mano en la cabeza y una risa burlona. Aun así, ella lo siguió, tratando de ganarse su favor. Marcos, después de haberse divertido, se acercó lentamente a Tatiana rodeándola con su brazo. Con tono desafiante, le dijo: "Mira, lo primero que tienes que hacer es demostrarme que eres valiente. Porque mis chicos son valientes, ¿sabes?" Tatiana asintió con determinación. "Lo que sea", dijo dispuesta a hacer lo que fuera necesario. Una tímida sonrisa apareció en su rostro y, por primera vez en mucho tiempo, sintió una emoción que no era hambre o soledad. Quedó sola, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros. Sabía que la prueba que Marcos le había dado era peligrosa, pero también sabía que no tenía otra opción. Debía hacerlo para sobrevivir en Colina del Centinela. Así que tomó una profunda respiración y se adentró en la plaza. Miró a su alrededor y vio una pastelería en la esquina de la plaza de Colina del Centinela. Desde su posición, podía ver una gran variedad de pasteles y dulces detrás del cristal de la ventana. El estómago de Tatiana gruñó en respuesta, recordándole que no había comido nada desde el día anterior. Sin pensarlo dos veces, Tatiana decidió que ese pastel de hígado de Dentosangre sería su comida del día. La niña se acercó a la tienda con paso decidido, intentando no llamar demasiado la atención. La puerta de la tienda estaba abierta y el olor a pasteles recién horneados hizo que se le hiciera agua la boca. Con un rápido vistazo, comprobó que el dueño estaba en el fondo de la tienda y se apresuró a intentar tomar el pastel. Pero al momento de tomarlo, el pastel se deslizó de sus manos, estrellándose contra el suelo y causando un ruido ensordecedor. El dueño de la tienda apareció en el frente, un hombre corpulento con un bigote espeso y un ceño fruncido. -¡Maldita rata!- gritó, agarrándola fuertemente del brazo - ¡Intentando robar mi pastel, ¿eh? Crees que puedes venir aquí y llevarme algo sin pagar? Tatiana intentó soltarse, pero el hombre era demasiado fuerte. La llevó detrás del mostrador y le dio una paliza con un palo. Simplemente se quedó allí, con la cabeza gacha y las lágrimas corriendo por sus mejillas mientras el hombre le aporreaba las costillas. El dolor que sintió fue inmenso y pensó que nunca sería capaz de escapar de aquel hombre. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, el dueño la soltó y le lanzó una última mirada de desprecio antes de expulsarla de la tienda a patadas. Se incorporó del suelo y limpió sus rodillas, sintiendo el calor y el dolor de las raspaduras y las manchas de sangre y barro. Aspiró profundamente, soltando un gemido de dolor. Tatiana sollozó, sintiéndose completamente vencida y sin esperanza. Cojeaba, sangraba y sentía dolor mientras intentaba salir de la plaza. Ahora lamentaba haber intentado robar el pastel. Pero también sabía que tarde o temprano volvería a hacerlo. Tenía hambre y nada más importaba. Pero lo peor fue cuando alzó la cabeza. Los demás niños de la plaza, incluyendo a Maros, se habían subido a un árbol para observar el espectáculo de Tatiana en la tienda. Ahora la señalaban mientras se reían de manera exagerada. Tatiana se sintió humillada y supo que había fracasado en ganarse el respeto de los demás. Su corazón se hundió mientras se preguntaba si alguna vez sería aceptada en alguna parte. Trató de acercarse al grupo, en busca de una segunda oportunidad. Marcos se dirigió a los otros niños con una sonrisa burlona en su rostro. "Chicos, parece que Tatiana no tiene lo que se necesita para estar con nosotros.¿Qué creeís vosotros?". Inquirió de brazos cruzados y con el desafio puesto en su mirada, ahora centrada en Tatiana, a los pies del arbol. Los niños contestarón con un coro de abucheos y algún que otro insulto. El grupo de pandilleros comienza a reír y a burlarse de Tatiana, quien comienza a sentirse cada vez más aislada y sola. Marcos brincó de encima de la rama en la que se balanceaba y cayó dentale de ella, mirandola fijamente. Tatiana trató de desviar la mirada, pero no pudo evitar ver el brillo burlón en los ojos del líder de la pandilla. "Lo siento, pequeña, pero no eres lo suficientemente fuerte para estar con nosotros. Vete a casa y juega con tus muñecas". La voz de Marcos es fría y cortante, y Tatiana siente un escalofrío recorrer su cuerpo. Quiso gritarle en la cara y pegarle, y pegarle, y pegarle mucho. Pero luego recordó lo que había hecho Marcos con los otros chicos, y de lo que era capaz. Con lágrimas en los ojos, Tatiana se dio la vuelta y corrió lejos de la plaza, dejando atrás a los pandilleros que aún se burlaban de ella. Su corazón estaba lleno de tristeza y soledad, mientras sus pies la llevaban lejos del lugar donde había sufrido una humillación tan grande. A medida que se alejaba, se sentía cada vez más pequeña y frágil, como si no hubiera lugar para ella en el mundo. Pero en su interior, un fuego ardía, un deseo de demostrar que ella también era valiosa y merecía respeto. Tatiana no sabía cómo hacerlo, pero estaba decidida a encontrar una manera de ser aceptada por alguien, en algún lugar. ____ Tatiana se sintió desolada, desprovista de todo valor ante el rechazo y la humillación del grupo. Observaba cómo sus oportunidades de un futuro mejor se desvanecían ante sus propios ojos, mientras se alejaba de la plaza llevándose consigo sus sueños y posibilidades de supervivencia. Dos lunas después, la encontramos acurrucada en posición fetal en algún lugar de los Páramos de Poniente, con el estómago retumbando y las uñas desprovistas de tanto morderse. Podría haber acabado siendo una presa fácil para los roedores de no ser por el dolor agudo que estalló en su estómago, dejándola sin aliento por un momento. Tratando de recuperarse, notó la figura de un hombre con una armadura pesada que se cernía sobre ella, tan alto que no estaba segura de poder contar sus pies. Entrecerró los ojos y vio que él hablaba, pero el sonido se desvanecía en la distancia. Sin embargo, su intento de entender fue interrumpido cuando escuchó el sonido de la vaina del guardia que ya no la obligaba a apartarse del camino del carro del mercader, sino que se preparaba para apartarla él mismo. Y eso habría sido el fin para ella si no fuera por uno de los otros guardias que detuvo la mano de su compañero, antes de que pudiera arrebatarle la vida a una niña pequeña como Tati. Pero el gesto no sentó bien al guardia, quien ahora parecía preparado para gritar y pelear, un poco herido por la desconfianza de sus compañeros en sus acciones. Mientras Tatiana observaba cómo la simple discusión se iba intensificando poco a poco, tuvo tiempo para notar lo áspero que parecía el bolsillo que colgaba del cinturón del guardia, y pudo ver la perfecta redondez de las monedas intentando escapar de la cubierta de cuero, abarrotado hasta los topes. Y por más que intentó, no pudo quitarse de la cabeza la idea de que un par de monedas menos no serían notadas en una bolsa tan llena. Mientras Tatiana observaba cómo el guardia y sus compañeros discutían, sintió una mirada en su espalda, y cuando se volvió, se encontró con la desafiante mirada del líder del grupo que la había rechazado. El líder se acercó al guardia y empezó a discutir con él, acusándolo de ser un ladrón y un explotador de los pobres. Tatiana se sorprendió al escuchar sus palabras, ya que nunca había visto al grupo actuar de esa manera antes... con tan poca fuerza bruta. Sin embargo, el líder del grupo parecía tener buena labia, y pronto logró convencer a algunos de los otros mercaderes de darle a Tatiana algo de comida y monedas. Mientras Tatiana recibía la ayuda, el líder del grupo se acercó a ella y le dijo que no se preocupara y que le siguiera la corriente. Mientras él y la caravana de mercaderes discutían sobre las acciones del guardia, Tatiana pudo ver al grupo de niños y adolescentes tomando posiciones alrededor de la caravana, como un león acechando a su presa. Aprovechando la acalorada discusiónlas manos de Tatiana encontraron la manera de deslizarse entre los bolsillos del guardia que inicialmente le dió un revés, retirando no solo monedas de cobre, sino un objeto que para nada se parecía a una moneda. En cuanto lo tuvo en sus manos, pudo identificar la forma de una llave y rápidamente entendió que tenía entre sus manos. Con la llave en su posesión, aprovechó la discusión acalorada del líder contra los guardias y mercaderes para escabullirse hacia las caravanas. Cuando fue a abrir una de las caravanas para robarla, notó en su espalda la mano de un hombre aferrándose con fuerza en su ropa. Pero un chasquido metálico sonó en el aire, callando de golpe los vocifeos provenientes de la discusión, que ahora centraban su atención en Tatiana. Y fue ahí cuando de entre los matojos dos docenas de niños y adolescentes emergieron, sosteniendo piedras y palos con los que jugueteaban amenazantes. Los guardias, algo confundidos, subestimaron la capacidad del grupo y los mandaron a hacer sus deberes, viéndolos como algo insignificantes frente a sus armaduras y armas. Pero un infierno de pedradas cayó encima de los hombres, dando pasó a una sinfonía de golpes metálicos sobre sus armaduras. Tatiana aprovechó la ocasión para deshacerse del agarre que la sostenía, y con la nueva amenaza del grupo puesta en las preocupaciones de los guardias, no tuvo muchas dificultades para salirse con la suya. Tenía una llave y las caravanas estaban esperando a ser robadas. Se dirigió a la caravana más cercana y con la llave que había conseguido, abrió la puerta con un suave crujido. Una vez dentro, sus ojos brillaron al ver las riquezas que se encontraban frente a ella. Mientras buscaba entre los baúles y cajas, podía oír el sonido de la batalla afuera. El choque de las armas, los gritos de los niños y adolescentes que luchaban contra los guardias, todo parecía mezclarse en una cacofonía de caos y desesperación. Pero Tatiana no se distrajo, no podía permitirse perder su concentración en ese momento crucial. Finalmente, encontró lo que había venido a buscar: un baúl lleno de monedas y joyas preciosas. Su corazón latía con fuerza en su pecho, sabiendo que esa riqueza le aseguraba un futuro. De repente, un sonido la sacó de su éxtasis. Era un guardia que había logrado librarse de los niños y venía hacia ella con una hachuela manchada de sangre, con aquel liquido carmesí goteando aún por el filo. Tatiana estaba atrapada, sin escape posible. "¿Qué crees que estás haciendo puerca?" le preguntó con un tono que ahincó el corazón de la niña. Tatiana no supo qué decir, estaba aterrorizada. Y sin tiempo a reaccionar, cayó de bruces al suelo cuando sintió el granito que tenía el guardia por nudillos. Adolorida se estremeció en el suelo, luchaba por recuperar la consciencia mientras el guardia se subía encima de ella. Entonces reconoció el rostro del líder del grupo, Marcos, que se alzaba por detrás y a la misma altura que el guardia agachado. "Deja a la chica en paz" Pudo oírse con determinación las palabras salir de la boca de Marcos, mientras apretaba la punta de una navaja en la yugular del guardia. Tati pudo leer el nombre de líder grabado en la hoja, y un detalle como ese en un momento como aquel, le pareció gracioso. "Ya hemos conseguido lo que queríamos, no hace falta más violencia". El guardia pareció vacilar por un momento, pero finalmente decidió que era mejor retirarse. Tatiana sentía el palpitar de su corazón en la mejilla, y una quemazón que le aseguraba que no estaba soñando, que en efecto seguía viva. Sin creerse aún lo que acababa de suceder, Tatiana encontró la mirada del líder del grupo clavada en ella, extendiéndole la mano. Quiso aceptarla y levantarse del suelo, pero este le ofreció un manotazo y aclarándole con un gesto impaciente que el baúl de Tatiana era lo que realmente quería. Suspiró y asintió cabizbaja, sin mucho más que poder hacer. Observó como sus esperanzas cruzaban la puerta de la caravana, encima de los hombros como montañas que tenía Marcos, ahora sosteniendo el peso de lo que habría sido el mejor año sabático de su vida. "¿Quieres venir con nosotros?" le preguntó el líder del grupo. "Podríamos utilizar a alguien como tú". Tatiana se incorporó del suelo, frotándose la mejilla y tratando de recuperar el aliento. "No sé si tengo otra opción", respondió con sinceridad a la propuesta de Marcos. "No tengo nada más aquí, no tengo a dónde ir y no tengo a nadie". Marcos asintió, entendiendo perfectamente su situación. "Somos un grupo de supervivientes", explicó. "No somos una familia ni una comunidad, pero estamos juntos en esto. Si te unes a nosotros, tendrás que aportar tu parte.". Tatiana consideró sus palabras. Definitivamente no se le daba bien eso de sobrevivir en el mundo exterior, pero estaba dispuesta a aprender. Además, Marcos parecía ser un líder fuerte y protector. Quizás podría sentirse segura en su grupo, pensó. "Está bien", dijo finalmente. "Iré con vosotros.". "Perfecto" respondió Marcos con una sonrisa. Afuera ya no se escuchaba ningún ruido agresivo para sus oídos, solo risillas y algún gritillo agudo de triunfo. “Algunas personas se unen a nosotros solo porque piensan que es fácil o porque quieren robar nuestros recursos", explicó Marcos. "No permitiremos eso.” Hizo un muy sútil gesto con la navaja que Tatiana entendió al instante. ---- Tatiana encontró un sentido de pertenencia en el grupo de ladrones liderado por Marcos. Aunque la mayoría de la gente la rechazaba y la veía como una amenaza, incluso mucho antes de pertenecer al grupo de Marcos, en este grupo encontró personas que la aceptaron y con las que podía compartir sus problemas y preocupaciones. A medida que Tatiana se hacía más hábil en el arte del robo, se volvió más valiosa para el grupo y empezó a ganar su respeto y admiración. A cambio, Tatiana compartía trucos y habilidades que había aprendido viendo a otros hacer o haciendo ella misma, lo que les permitía a todos mejorar en sus tareas. Un día cualquiera, Tatiana se encontraba observando a través de las ventanas de una tienda de artesanías de Arroyo de Luna. Era un día cálido y gris, la brisa soplaba caliente sobre su abdomen al descubierto y reparó en que tenía hambre. No había comido en todo el día, y el estómago le gruñía con fuerza. Era consciente de que Marcos debería estar esperándola, ya podía imaginarle de brazos cruzados, apoyado en el poste, mirándola de aquella manera cada vez que se acercaba a la guarida y que hacía que su corazón se acelerase de aquella manera tan irritante. Mientras miraba, pensando en sus cosas, Tatiana notó una hermosa muñeca de porcelana y paja en la vitrina. La muñeca tenía cabello dorado y ojos azules brillantes ¡Como los suyos!. Sabía que no podía permitirse el lujo de comprar la muñeca, pero algo en ella la atraía. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la ventana de la tienda no estaba completamente cerrada. La abertura era lo suficientemente grande para que Tatiana pudiera deslizar la mano y alcanzar la muñeca de porcelana. Tatiana vaciló por un momento, pero luego sintió esa especie de emoción prohibida en su interior que hacía temblar sus piernas en situaciones parecidas. Con el corazón tamboreando su pecho, deslizó la mano por la ventana y agarró la muñeca. No hubo grito alguno. Se alejó de la tienda con la muñeca en su mano, sintiendo aquella mezcla de miedo y euforia. Una vez en la guarida, Tatiana examinó su botín. La muñeca era hermosa y estaba en perfectas condiciones. Se dio cuenta de que se había salido con la suya otra vez, de que había logrado algo que se suponía que no debía hacer, como era de costumbre. Recapacitó entonces en que ese sentimiento de haber burlado las reglas la hacía sentir más viva que nunca. Se detuvo a pensar en su primer robo y en el escandalo que ocasionó, y seguidamente cruzó por su mente aquel estofado de Páramos que robó por primera vez, su primer triunfo. Lo mal que se sintió, pero lo bien que sentó en su tripita. No fue un cambio repentino, pero cada vez que robaba algo, la emoción que sentía se hacía más fuerte. Había aprendido mucho desde su primera vez, y no había dia en el que pensase en que quizás, no se le debería dar tan mal. Robar se había convertido en una forma de vida para Tatiana, una forma de sentirse viva y emocionada. Pero con total seguridad, sabia que siempre iba a recordar el momento en que robó la muñeca de porcelana, el momento en que descubrió su pasión por el robo. ----- La pequeña Tatiana caminaba por el bosque cercano al rio que separaba Paramos de Poniente con el Bosque del Ocaso, sus ojos curiosos se movían de un lado a otro, explorando todo lo que había a su alrededor. Era una niña audaz e inquieta, que siempre estaba buscando nuevas aventuras que la llevaran más allá de lo conocido. Pero el bosque podía ser un lugar peligroso, lleno de criaturas salvajes y personas peligrosas. Y Tatiana estaba a punto de descubrirlo de la peor manera posible. Llevaba un rato contemplando la choza que se encontraba en lo más profundo del árido bosque, oculta entre la espesura de los árboles. Era una construcción modesta, con una chimenea de piedra y paredes de madera ennegrecida por el humo. Pero para ella, la choza era el único refugio seguro en medio de la naturaleza salvaje que la rodeaba. Y la puerta estaba abierta. Sus instintos le dijeron que debía alejarse de allí, pero su curiosidad era más fuerte. Tatiana se relamió los labios. A medida que Tatiana pasaba más tiempo en la choza, comenzó a notar cosas extrañas. Había pociones y hierbas extrañas que se escondían en las estanterías, frascos malolientes y había herramientas y objetos que no podía identificar. Pero lo más inquietante de todo era la presencia constante de una energía oscura y perturbadora. Se sentía incómoda, pero el brilli-brilli de las cosas que le rodeaban simplemente la habían cautivado. No se sorprendió cuando se encontró a si misma con las manos metidas dentro de los cajones de una pequeña mesa con columnas de libros polvorientos e idiomas inventados. Fue entonces cuando una figura apareció en la puerta de la choza. Era alta, con cabellos oscuros que caían en cascada sobre sus hombros y ojos grises que parecían poder leer los pensamientos de los demás. Vestía una túnica de seda negra que resaltaba su piel pálida y su figura esbelta. Una mujer recién entrada en la adultez, y hermosa. Su mirada era inteligente, víva y poderosa, y parecía saber exactamente lo que estaba haciendo. Tatiana intentó disimular su sorpresa y su miedo, pero la mujer lo vió enseguida. "¿Qué haces aquí, pequeña?" preguntó con una sonrisa curiosa. "¿Has venido a robar algo?" Arqueó la ceja con gesto inquisitivo. La ladronzuela se quedó paralizada, sintiendo la presencia de una fuerza oscura y desconocida que emanaba de la mujer. Pero la bruja no parecía amenazadora, sino más bien curiosa, como si encontrara divertido el intento de Tatiana de robar algo de su choza Tati se estremeció. Intentó negarlo, pero la mujer simplemente carcajeó. De hecho, tal fue la risa que Tatiana entendió al instante donde estaba la gracia. "No te preocupes, no voy a hacerte nada… De hecho, te gustaría ver algo?” La niña no estaba segura de lo que quería decir, pero estaba segura que no estaba en posición de rechazar la oferta. Con un cabeceo, accedió. La mujer le tomó con fuerza de la muñeca, descubriendo una bolsa entre los dedos de Tatiana. Descubrimiento que ni la inmutó, como si fuese obvio. Quien se sorprendió fue Tatiana, cuando descubrió una punzada en su pulgar de la que caía una gota de sangre. La larga uña, pintada en negro de la mujer, recogió la gota sanguinoleta y se la llevó al paladar. La degustó unos instantes. Tatiana pudo sentir como el aire se cargaba a su alrededor, y los pelos de su cuerpo se erizaron. Profirió una mueca cuando la mujer clavó sus ojos como cuchillos en los de Tatiana, y de alguna manera inexplicable el aire volvió a fluir. “Te he estado observando desde hace un rato", dijo, acercándose al oído de Tatiana con voz quieta. "Eres valiente y curiosa, pero tan imprudente… Podría enseñarte algo de este mundo, niñita." Tatiana se sintió desconcertada por la oferta de Geltrú, pero a la vez atraída por su presencia. Había algo en la bruja que la hacía sentir segura, como si pudiera confiar en ella. "¿Quieres que te enseñe?", preguntó Geltrú, acariciando el rostro de Tatiana con su mano fría. "Serás mi aprendiz” Afirmó con una voz tan suave y melosa que Tatiana no pudo evitar dormirse en su regazo. ------ En los primeros días, Tatiana estaba constantemente asustada y nerviosa. La mujer, quien más adelante se daría a conocer como Geltrú la trataba con un aires juguetones y curiosos, pero la rodeaba una constate aura de peligro que descolocaba totalmente a la ladronzuela. Sin embargo, a medida que compartían el tiempo, Tatiana comenzó a sentir una extraña conexión con la bruja. La veía como una figura de seguridad y aunque abstracto… ¿Afecto quizás? El encuentro entre Tatiana y Geltrú fue una mezcla extraña de tensión y curiosidad. La niña se sentía como una intrusa en la choza de la bruja, pero Geltrú parecía divertida por su presencia. Y sin saberlo, Tatiana comenzó una extraña relación que cambiaría su vida para siempre. Poco a poco, Geltrú comenzó a enseñarle cosas que nunca antes había imaginado. La pequeña Tatiana se sumergió en un mundo de conceptos raros, hierbas extrañas, y sobre todo aprendiendo a cómo manipular a las personas y a las situaciones para conseguir lo que quería. La relación entre Tatiana y Geltrú se desarrolló lentamente con el tiempo. Tatiana, con solo diez años, estaba fascinada por la magia y las habilidades de Geltrú. La bruja, a su vez, vio en Tatiana una compañía para sus largas horas de soledad. Tatiana había aprendido a entrenar la manipulación sutilmente con sus compañeros de grupo y cercanos de EastWitch, y a entrenar el robo en Arroyo de Luna, ciudad de ladrones. Geltrú era exigente en su entrenamiento, y poco a poco había empezado a exigirle que entrenara más horas con ella. Pero Tatiana no quería renunciar a su vida de ladrona en Arroyo de Luna. Se demostró con el tiempo que Geltrú era abusiva y controladora, Tatiana era la única persona que la entendía realmente. Ambas estaban solas en el mundo, y Tatiana encontró en Geltrú una figura maternal que nunca había tenido. Geltrú, a cambio, le enseñaba todo lo que sabía sobre la vida en el mundo de la oscuridad. Sin embargo, la relación entre Tatiana y Geltrú no era perfecta. Geltrú no aprobaba que Tatiana visitara a su grupo de ladrones liderado por Marcos, un joven fuerte y atractivo que claramente despertaría el interés romántico de Tatiana, tarde o temprano. Además, Geltrú exigía cada vez más tiempo y dedicación de Tatiana en su entrenamiento, lo que la alejaba de su vida anterior. Con el tiempo, Tatiana se convirtió en una adolescente tímida y discreta, era fácil para ella pasar inadvertida, lo que la hacia competente en el arte del subterfugio. También descubrió su lado más romántico, gracias a Marcos, quien también empezó a verla de manera distinta. Pasar tiempo a su lado la hacia sentir protegída y la hacía sentir segura. Tatiana llevaba varios años entrenando con Geltrú en el arte de la manipulación y el robo. Desde que la conoció con tan solo 10 años, Geltrú se había convertido en una figura importante en su vida. A pesar de la actitud de Geltrú, Tatiana encontraba en ella una compañía y una comprensión que no encontraba en ningún otro lugar. Por su parte, Geltrú encontraba en Tatiana una joven inteligente y habilidosa, a la que podía transmitir sus conocimientos sin temor a que la traicionara. Tatiana estaba disfrutando de un día soleado en la ciudad cuando de repente, se topó con Marcos en una esquina. A pesar de la sorpresa, no pudo evitar sentir una chispa de alegría al verlo allí. Habían pasado unos años desde la última vez que se vieron, pero el tiempo no había disminuido la atracción que sentían el uno por el otro. Tatiana no podía apartar los ojos de Marcos, sintiendo un cosquilleo en su estómago al recordar su figura fuerte y su rostro masculino. Después de intercambiar unas palabras y ponerse al día, Marcos sugirió que pasaran un tiempo juntos. Tatiana no podía resistirse a la idea y aceptó. Se dirigieron juntos hacia el bosque cercano, donde Tatiana y Marcos solían entrenar juntos. Mientras entrenaban en el bosque, Tatiana notó que Marcos parecía un poco distraído, quizás preocupado por algo. Antes de que pudiera preguntarle, un repentino viento frío sopló a través del bosque, seguido de la aparición de Geltrú. La bruja estaba furiosa, y Tatiana supo inmediatamente que Marcos corría peligro. Tatiana no había hablado de Geltrú con los demás, por lo que la situación era tensa. El intercambio de palabras fue breve y cortante por parte de Geltrú, que rápidamente destrozó el ego de Marcos con un repertorio de respuestas precisas e inteligentes, adelantándose a cualquier excusa que pudieran poner ambos para una situación como esa. La ladronzuela supo que si no apartaba a Geltrú de Marcos, aquel día uno de sus dos seres más queridos iba a morir. Tomó la mano de la bruja y se la llevó hacia la choza, dejando a Marcos completamente paralizado en el claro, sin saber muy bien que habia acabado de pasar. La mañana siguiente, Tatiana despertó sola. Geltrú no estaba en su despacho, ni cerca de la vereda del rio recolectando algas. De inmediato supo que tenía que ponerse manos a la obra con las tareas de casa, pero al entrar se encontró con la figura de un hombre que le resultó familiar. En mitad de la choza, se encontraba Marcos, quien como una vez hizo Tatiana, se encontraba curioseando las cosas de Geltrú. Ambos se sonrieron, Tatiana no podía creerse que hubiese venido a verla. Pero su sonrisa se desvaneció del rostro cuando advirtió la presencia de Geltrú tras el apuesto ladrón. Geltrú observó la escena con desprecio, su mirada fría y calculadora mostraba un claro desprecio hacia la debilidad que Tatiana estaba mostrando en ese momento. No podía permitirse mostrar debilidad, eso no era lo que le había enseñado. Era una bruja poderosa y no podía darse el lujo de ser humillada ante un ladron de poca monta. Sus planes para eliminarlo habían empezado. La joven trató de avisar a Mwarcos, quien desconocía de la presencia de Geltrú. No quería que nada le pasara a su amigo, no después de todo lo que habían pasado juntos. Su labia afilada empezó a moverse, tratando de encontrar las palabras adecuadas para calmar a Geltrú. En vano. La atmósfera en la choza se volvió pesada y se cargó con una magia oscura y misteriosa. Marcos, ajeno a lo que estaba sucediendo a su alrededor como si estuviera hechizado, se acercó a Tatiana con la intención de declararse. Pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, Geltrú inundó la estancia con una neblina negra y amenazadora. La espada de Marcos salió de su vaina y cortó el aire, afortunadamente alcanzando el rostro de Geltrú, disipando la noche que había envuelto la habitación. El hombre se sorprendió y pudo ver a la bruja, dispuesta a matarlo. Y sin que nadie pudiese hacer nada para evitarlo, la choza se transformó en un campo de batalla: las estanterías de la choza temblaban con cada golpe, y las luces de las velas parpadeaban con cada explosión. Marcos se movía con gracia y precisión, su habilidad para evadir y ocultarse de los hechizos era impresionante, pero Geltrú no se quedaba atrás, sus oscuros conjuros eran impredecibles y letales. La choza temblaba violentamente, cada objeto se movía como si cobrara vida propia, mientras las llamas de la chimenea danzaban y los muebles se desplazaban de un lado a otro. La magia de Geltrú era tan poderosa como temida, su destreza en el arte de la hechicería superaba cualquier cosa que Marcos hubiera enfrentado antes. El joven luchaba con todas sus fuerzas, empleando su habilidad y coraje para defenderse contra los ataques calculados de la bruja. Aun así, su valentía no era suficiente, y la habilidad innata de Geltrú para leer las intenciones de su oponente le permitía anticiparse a cada movimiento de Marcos y neutralizarlo. El sonido de las descargas mágicas se intensificó, y Marcos sabía que su tiempo se acababa. Esquivaba, contraatacaba, creaba barreras de protección, pero nada parecía surtir efecto contra la bruja. Cada ataque era respondido con otro más poderoso y letal que el anterior, y Marcos empezaba a ceder ante el cansancio. La situación parecía desesperada, pero el joven no estaba dispuesto a darse por vencido. En un momento de audacia, Marcos se lanzó hacia adelante, esperando sorprender a Geltrú con un ataque directo. La bruja, sin embargo, lo vio venir y lo esquivó con facilidad, dejando a Marcos vulnerable y expuesto. Pero en lugar de atacarlo, Geltrú se detuvo y lo observó con una sonrisa enigmática. Era como si supiera algo que Marcos desconocía. Por unos instantes reinó el silencio, hasta que la espada de Marcos cortó el aire tan rápido que se oyó hasta el mismo borron que habia provocado. La espada logró separar un trozo de carne del muslo de Geltrú, quien miró al muchacho con renovadas ansias. La batalla continuaba sin cesar, como si el destino mismo hubiera llevado a estos dos oponentes a enfrentarse en una lucha épica. Cada hechizo desatado por Geltrú era como una llamarada ardiente, iluminando la habitación con un resplandor mágico. Marcos, valiente pero agotado, intentaba esquivar los hechizos con movimientos desesperados. Pero la fortuna no estaba de su lado. En un abrir y cerrar de ojos, Geltrú lanzó un hechizo poderoso que golpeó a Marcos de lleno. El joven guerrero cayó al suelo, malherido y sin aliento. Tatiana, preocupada de Marcos, corrió hacia él en un intento desesperado de ayudarlo, pero Geltrú la detuvo en seco. La bruja se volvió hacia Tatiana con una mirada fría y calculadora, sosteniendo su brazo con firmeza en su mano. El silencio en la habitación era absoluto, salvo por la respiración agitada de Tatiana y el murmullo de los hechizos de Geltrú. Tatiana temblaba de miedo y rabia mientras miraba a Geltrú con lágrimas en los ojos. "¿Qué has hecho?" preguntó Tatiana con voz temblorosa, sin poder contener su ira. "Lo he eliminado, Tatiana" dijo Geltrú con frialdad, sin mostrar ninguna emoción. "Es un obstáculo, lo entenderás cuando seas mayor.". Geltrú se mantenía firme en su convicción mientras la tensión en la habitación alcanzaba un punto crítico. Tatiana sentía cómo la ira la consumía por dentro, y sin poder contenerse, arremetió contra la bruja con toda su fuerza. Geltrú no tuvo tiempo de reaccionar antes de que se estrellara contra una estantería, y el caos se desató. La estantería cayó con un estrépito ensordecedor, y frascos de líquidos coloridos y humeantes se derramaron sobre Geltrú, produciendo una nube de gas tóxico. Antes de que pudiera recuperarse, un fuerte estallido sacudió la habitación, lanzando a Tatiana hacia atrás y haciéndola perder el conocimiento. Tatiana despertó en medio del caos, con el cuerpo adolorido y la mente confusa. La habitación estaba irreconocible, arrasada por la explosión. Los escombros, el polvo y el humo dificultaban su visión y respiración. Tras buscar en vano a Geltrú y Marcos, encontró sus cuerpos sin vida entre las cenizas y los restos del lugar. La culpa la invadió, sus queridos habian sido víctimas del desastre que ella misma había causado. Abrumada, sentia su corazón aplastado por un yunque. Se preguntó si alguna vez podría superar la pérdida de la única persona que la había entendido de verdad. Geltrú, la mujer enigmática y fría, que le había enseñado a canalizar su poder y su ira. Marcos, el valiente ladron, que había luchado a su lado en más de una batalla. Ambos habían muerto por su culpa. Con lágrimas en los ojos, Tatiana se arrastró hacia donde yacía Geltrú, sin ceder en su idea desesperada de encontrar algún signo de vida. Pero no encontró nada. Todo lo que quedaba de la mujer que una vez fue su mentora era un amasijo de carne y huesos irreconocible. El arrepentimiento se adueñó de Tatiana, junto con una profunda tristeza. ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo había permitido que su ira la consumiera de tal manera? Ahora, todo lo que quedaba era el vacío y la soledad. La pérdida de Geltrú era como un agujero en su corazón que nunca sanaría. Tatiana se quedó allí, en silencio, con las lágrimas rodando por sus mejillas, sintiendo que había perdido algo más que una persona. Había perdido su confianza en sí misma y su creencia en un futuro mejor.
  3. Lo mismo que te digo una cosa, te digo la otra. 

  4. La mano del soldado plantó encima de la mesa una libretilla con garabatos y diferentes versiones por escrito ante su superior. Todas ellas llegaban a la misma conclusión; el altercado había sido un mal entendido que no pudo justificar. Se trataba de un juego de amenazas, como tirarse bolas de nieve. A ver quien la tira más grande. -Los posaderos no piden compensación económica, simplemente una disculpa abierta. Al parecer tienen relación con la sacerdotisa y el grupo involucrado. El denunciado parece formar parte de él. Encontrarás sus nombres al pie de la siguiente página.-Aclaró el soldado, con un cigarro entre los labios y una rotunda seriedad y agotamiento marcado en el rostro. Seguidamente, hubiese hecho mención a la colaboración pactada con los amigos del denunciado, y que quedaría a la espera de su aparición para cerrar el caso. El sargento hubiese afirmado satisfecho el trabajo del soldado, antes de añadir: - Nada de que preocuparse, entonces. Quedas al mando. ¿Vendrás a tomarte unas gordas cuando acabe tu turno? La sombra corrió por el rostro del soldado y un zumbido empezó a picotearle el interior de su cabeza. Las facciones del soldado se tensaron al tiempo que formularon una negativa, exhalando un suspiro a continuación. Pudo catar el sabor amargo que se impregnó en sus labios y como el nudo en su estómago se retorcia. -Me voy a dormir. Declaró el explorador, cerrando tras de si la puerta del despacho. Guardó la denuncia en su cofre una vez en su barracón, junto a la indumentaria.
  5. TitoBryan

    Viktor Shutelmeister

    Raza Renegado Sexo Hombre Edad 30 Altura 1'74 Peso 54 Lugar de Nacimiento Lordaeron Ocupación Boticario Descripción Física Tiene una mandibula forrada en hierro. Y deja a la vista los trozos de labio en podrehumbre, capaces ya de esconder sus encias expuetas al aire libre y a modo de festín para los gusanos. Sus orbes de un azul pastelino, brillan con el fulgor mágico de la no-muerte y dan presencia a su retorcida mirada. La no muerte ha dejado a medio roer gran cantidad de su carne, ahora hasta los soplos de brisa amenazan con arrancarle de la tierra. Lo que queda de su cuerpo deja ver que en vida no era alguien muy fuerte. Una cabellera tirando a grisacea cae por los lados de su cabeza, rigidos y desgastados. Suele cubrirlo con un sombrero de copa muy caracteristico en él. Descripción Psíquica Poseé un caracter frio y maquiavelico, aunque calculador. Destaca en él su humor negro y cruel en las peores situaciones, a veces exagerado aunque de forma natural si es él quien provoca la situación. Carece de empatía ni sentimentalismos, disfruta del dolor ajeno y le encanta provocarlo. Ficha Rápida Si (150 palabras mínimo) Historia Los ojos vacíos del alquimista se abrieron de golpe, ahora insuflados por las corrientes de un nuevo poder. Destellos de un tiempo atrás se proyectaron en el techo con sabor a recuerdos pasados. Una voz que gritaba su nombre con desesperación, sombra de una mano que apretaba el paño de una puerta. Sus resbaladizos pies en esa misma dirección. El terror de sus ojos mimetizaban los del hombre de la puerta. De alguna manera, supo darle un rostro. Uno extremadamente familiar, con aires de quien en algún momento atrás pudo haber compartido vida. Podía escuchar sonidos de batalla a sus espaldas y el extraño latido de un corazón bombeando sangre. El escalofrió gélido que le revolvió las entrañas cuando al fin se encontró cara a cara con el hombre. Su pierna se adelantó, pero una punzada de dolor hizo que sus entrañas se revolvieran, y entonces advirtió la pierna del hombre que se replegaba con la forma de una serpiente detrás de la puerta, cerrándose en sus morros. El shock inmovilizó a Alfred, parado en mitad de un mundo caótico y desconocido. Hasta que pudo sentir el gélido toque de unos dedos desprovistos de carne cerrarse en su hombro. Parpadeó con incredulidad, quería hacer algo, quería luchar por su vida. Pero la punta de una espada asomó entre sus costillas y el mundo a su alrededor se volvió borroso. - Bienvenido al Nuevo Orden.-Declaró un rostro encapuchado, devolviéndole a la realidad antes de que un choque electrico lo sacudiese de pies a cabeza.
  6. III. Esperanza para los sepultados. La noche acunaba a la compañía en un frio abrazo, los observaba desde arriba mientras la tranquilidad del claro los alejaba de los truenos y destellos de luz verdosa que explotaban amenazantes el cielo cercano a Dun Garok. Habia silencio en el aire, apenas interrumpido por crepitar de las llamas y la sinfonia silvestre del bosque. Bajo la vigilia de los buhos de la noche, el grupo empaquetaba sus suministros y levantaba el campamento, ahora guiados por aquel hombre que habian descubierto espiandolos. Pues gracias a él, tenían una nueva oportunidad de sortear las líneas del Nuevo Orden, quien acampaba a sus anchas por una Trabalomas ocupada. Conducidos por aquel extraño hombre, evadieron las partidas renegadas que marchaban con el mismo horror sacado de los cuentos para niños en dirección a Dun Garok, guiados ciegamente por un cuerno de guerra que empequeñecía el corazón del más valiente y ensordecía los rugidos de la despiadada maquinaria de guerra del Nuevo Orden. El viaje a través del bosque fue rápido, aquel hombre parecía saber que se estaba haciendo y aunque tuvieron que contener el aliento varias veces tras el peligro de las patrullas renegadas, finalmente el Arbol de Copa Torcida se presentó ante ellos con su abrigo de rocas afiladas. Tras ella y como había asegurado el hombre, la entrada a la cueva sonreía siniestra las almas de la compañía, ignorantes de qué iban a encontrar en su interior. Bodvar, Mairith y Malthus fueron los primeros en descender hacia los niveles inferiores, donde un mar de oscuridad les estaba esperando. Seguidamente y en coordinación con todos los miembros de la compañía; caja a caja los suministros se reagruparon con la Compañia una vez habían bajado todos. Menos aquel humano, quien en últimas instancias aprovechó que el grupo se había olvidado de él para escapar, dejando completamente al grupo abandonados a su suerte, en una cueva que hasta ese instante desconocían. La compañía avanzó guiados por el propio eco de sus voces, que en una especie de sátira a su presencia respondía sus palabras de la misma manera que las pronunciaban. Avanzaron apretados entre las paredes tan claustrofóbicas como afiladas, como el cordero en las fauces de un lobo, y con el calor subterráneo humedeciendo sus frentes. Hasta que el límite de la tierra quedó engullido por la voraz hambre de las aguas estancadas que inundaban el paso. La cueva se cobró su primera baja cuando Santiago trató de ensamblar una barca con los pedazos que habían tenido que desmontar del carro, en vano. Viendo como su última oportunidad de cruzar se desmoronaba bajo el martillo del montaraz, el grupo no tardó en desesperarse y sucumbir a las posibilidades de una muerte lenta y agónica. O eso creyeron, hasta que Midir adivrtió de una pequeña ranura por la que podrían bucear hasta el otro lado del paso, donde creyó haber visto tierra sobre la que pisar. Malthus y Santiago creyeron que era su fin cuando la profundidad infinita de las aguas amenazó con llevarlos hasta el fin del mundo, pero las energías del grupo estaban renovadas gracias al descubrimiento de Midir y no iban a permitir que un traspié como ese les pusiera fin. Pero nadie les había preparado para lo que encontraron al otro lado del paso. El olor a humedad y abandono no tenía comparación a la pestilente nube de moscas que aleteaba alrededor de las docenas de cadáveres de troggs que se esparcían por el suelo. Criaturas parientes de los enanos aunque mucho más inferiores en la escala evolutiva que sus primos mayores, pero que durante su existencia habían logrado poner patas arriba el territorio enanico. No eran oponentes con los que vacilar, sin embargo ante ellos se hallaba el rio de cadáveres que de alguna manera, no se había cobrado la vida de los que se la habían arrebatado. Ascendieron durante un largo trecho entre sombras y salientes afilados como agujas. De la piedra rugosa del suelo brotaban lanzas de roca hacia el techo que bien podrían empalar a un ogro sin muchas dificultades. El goteo constante de las cavernas se había vuelto un tormento para sus cabezas, y sin saber donde iban a parar, guiados solamente por su propio espíritu; siguieron avanzando. De vez en cuando, conversaban para calmar las propias conjeturas de sus mentes mortales, aunque más tarde resultó catastrófico. Pues en una de esas charlas que recordaban viejos momentos de la juventud, solamente Bodvar advirtió como el pie de Malthus se hundía peligrosamente en una baldosa de piedra grabada en runas extrañas. Un chasquido retumbó por toda la profundidad de la caverna y por un segundo, todos los presentes sintieron como sus fluidos vitales se helaban sin remedio. El silencio se hizo, dejando paso solamente al latir de sus corazones que aceleró de manera innatural cuando una tormenta de troncos y maderos rebotaba pendiente abajo, en su dirección. Caín, Midir y Santiago fueron los más rápidos en reaccionar, encontrando seguridad detrás de las enormes estalagmitas, pero fueron Bodvar, un ya herido Malthus e Ivar quienes recibieron con los brazos abiertos la tormenta astillada que se precipitaba sobre ellos. El hijo de Budrik y el Matatroggs abrieron los ojos después de la tormenta, encontrándose con que el cuerpo del anciano Malthus ya daba más señales de vida mas que un ligero y entrecortado respirar. Pese a la dramática situación, el grupo continuó avanzando. ¿Qué otra cosa iban a hacer sino? El momento para las retiradas pasó volando ante sus cabezas cuando decidieron acudir al llamado de Bodvar en aquellas solitarias y nocturnas calles de Stromgarde. Cuando al final consiguieron ascender hasta la cima de la pendiente, un paisaje desolador arremetió contra los corazones enanos. Ante ellos, los restos de batalla pasada se tejían con horror. Armas, armaduras y escudos oxidados se desperdigaban por el suelo, algunas de ellas aún sostenidas por huesos que hacia tiempo no gozaban del calor de la carne. Los estandartes de Medun-A-Khazad ondeaban derrotados en el pequeño puesto guarnecido. Mientras inspeccionaban los restos desoladores de la resistencia enana, Midir sostuvo entre sus dedos algo que de inmediato hizo revolver sus entrañas, amenazando manchar con sus fluidos al montaraz arcano. Con voz aguda y ahogada y un tembleque que ya parecía rutinario entre los enanos, el hechicero levantó un estandarte que de inmediato heló la sangre de los más versados. El rostro pálido de la dama ondeaba tranquilo a pesar de la flecha que cruzaba su cabeza de lado a lado, grabada en un estampado azulado. Y entonces... Caín y Santiago fueron los primeros en reaccionar, sabedores de lo que estaba por venir. Mientras preparaban una suerte de trampas con las que frenar el contingente Renegado, Mairith, Bodvar e Ivar se mentalizaban para su última resistencia, ahí donde sus hermanos habían caído. Midir, mientras tanto, disfruto sus últimos instantes de seguridad entre unas cajas a medio carcomer por la humedad. Pero fue ahí, mientras rezaba a la luz, donde se percató de algo que nadie más había hecho hasta ese momento. Caín profesaba una cantidad ingente de maldiciones e insultos hacia la formación Renegada, mientras Sveri tiraba de él, ante el peligroso avance no muerto que disfrutaba con sadismo macabro cada metro que ascendían y alejaban de la compañía, blandiendo sus afiladas armas y haciendo chirriar las paredes que rasgaban los pinchos en sus armaduras. Todos estaban preparados para dar sus vidas. Ambos grupos se encontraron cara a cara y la compañía contemplaba como el macabro regimiento formaba sin espacio al error ante ellos. Hubo unos instantes de silencio en el campamento. Ojos vidriosos observando los mágicos. La vida contra la muerte. Exhaustos, en las últimas y sin escapatoria, el grupo entendió que su final era ahí. Sus músculos ardían por el esfuerzo del viaje y el dolor de la travesía por la cueva latía en cada extremidad de su cuerpo. La oscuridad no dejaba ver más allá del fulgor infernal de los ojos no muertos. Cuando el choque iba a ser inevitable, un retumbar que se oyó por toda la caverna detuvo por instantes a los dos contingentes, expectantes. Ante Midir, la pared de piedra que encerraba al grupo se abrió hacia los lados como las cortinas de una ventana y desde el otro lado de la pared, daba paso a una luz cálida y brillante que regó el campo de batalla. Cain gritó y de una patada hizo rodar un barril cargado en alcohol podrido hacia la formación renegada. Pillados por sorpresa, no tuvieron tiempo a reaccionar antes que la explosión abrasara sus pútridas pieles y rompiera toda suerte de formación. No hubo conmocionamiento, solamente una carga a modo de respuesta que estaba dispuesta a terminar con la osadía de los vivos. A lo que Sveri contestó con orgullo, mandando precipicio abajo a una mortacechadora que había olido el pavor de Midir, y seguramente algo más. El contraataque inicial renegado se cobró a Ivar, quien estaba en las últimas, junto a Malthus que en su último aliento, soportó la carga explosiva alquímica de una de las boticarias que tenía a Santiago en la Mira. Los dos Imperiales combinaron sus esfuerzos por tumbar a la alquimista, pero finalmente fue Santiago quien clavó la última flecha en la cabeza de la renegada, dando un duro revés al equilibrio de la balanza. Bodvar se lanzó contra el gigante de huesos, pertrechado con una armadura impenetrable y acompañado de sus mortíferos lacayos. Pero era un enano, y se especializaban en ello. Mairith siguió al hijo de Budrik, lanzando un barril hacia la formación Renegada que se llevó cuesta abajo a uno de ellos, antes de lanzarse como una maníaca de los puños hacia los rostros putrefactos. Caín le siguió más tarde con sus dos espadas, trinchando la carne renegada. El sonido de la sanguinaria pelea restó unos minutos que se hicieron eternos en los corazones de aquellos valientes. Pero contra todo pronostico, las armas de la compañía se levantaron por encima de los cadáveres renegados. Aquel día, más de alguno empezó a creer en los milagros. Triunfantes, corrieron por los túneles enanos, construidos con un exquisito mármol y bronce que empequeñecía cualquier palacio humano con su arquitectura. Hasta que el túnel los condujo al interior de un salón énanico. Los ánimos y euforia tras la victoria se esfumaron de golpe. Ante ellos, la catastrófica imagen que habían dejado atrás volvía a repetirse. Pues solos y en el interior de aquel salón, no encontraron ningún enano con vida. /// Viaje inicial de la trama, la compañia llega a las cercanías de Medun-a-Khazad. Participantes
  7. La Compañia de Bodvar. Rol/Ocupación: Herrero e Ingeniero de combate. Inventario: - 4 antorchas, pedernal y 20 metros de cuerda. (0'5kgx4+5kg=7kg) - Kit de reparación: (3 piedras de afilar, martillo de herrero, pinzas= 5kg) - Martillo de guerra y rifle de montañes, 2 cajas de municion de Loch Modan (20 disparos por caja)= 4+2+2= 8kg -Mapas y carboncillos= 1kg -Armadura completa de cuero pesado= 12 kg -Pipa de fumar, con 3 recargas de tabaco importado de Bahia.
  8. "¡A tomar por culo, dimito!" Vocifeó el proscrito, lanzando el pico al suelo que precedió a un escupitajo cargado de indignidad. Levantó las cabezas de los más curiosos, lo que le hizo sonreir de la manera más anticlimática que podía permitirse. Sin embargo el pobre Zamak era ignorante del verdadero motivo de tan espontánea curiosidad. Aunque no por mucho tiempo. "¡Repitelo! ¡Repite eso si tienes cojones!" Se oyó otro vocifeo retumbar entre las paredes de la cantera, amedrentando los corazones a cada zancada que propinaba en la misma dirección que Zamak, quien ya tenía el Norte puesto en la salida de aquel lugar. "Se te acabó el rollo tio. Ahora yo soy mi propio jefe."- Berreó el proscrito mientras el dedo corazón de su diestra aún morada por los grilletes se estiraba en dirección a su ex-jefe. "¿Como? Pero no puedes dimitir, eres mi esclavo." "Sí." Sentenció, antes de desvanecerse entre el oscuro de los recovecos. Y mientras abandonaba esa mina de mala muerte, debatió por no mucho tiempo cual sería su siguiente paso. ¿La dominación global? Quizás, necesitaría dinero y este no crece de los arboles. Pero... Si de las minas. Y casualmente conocía una en particular que podría serle útil. // Zamak se une al harem de Gavind. Zamak esta un paso más cerca de la dominación global.
  9. Aquella noche no estaba de muy buen húmor. Aquellas personas encapuchadas se habían presentado en las mismas puertas del almacén con la mercancía entre sus brazos. A plena luz del dia. A veces pienso que todo esto es una mierda, que estamos haciendo el tonto con nuestras vidas por el interés de cuatro ricachones que les importa poco o nada lo que pueda pasarnos mientras sus traseros sigan intactos. Pero qué voy a saber yo, soy un simple mandado. A veces echo de menos el ejercito... Cuando metímos aquellas piedras dentro, mi mujer se encargó de hacer todos los preparativos. No teníamos mucho tiempo y todo debía estar listo para la partida. Organicé a mis hombres y cerré todas las entradas. O eso creí... La tarde transcurrió con total normalidad hasta que una de las guardias me trajó las malas noticias que ya estaban echandose en falta. Al parecer, más de aquellos "naranjas" estaban pululando por la zona. Tener a la competencia en los morros de tu casa significa en todos los idiomas lo mismo; mierda. Mucha mierda. Así que hice lo que se debe hacer con los invitados no deseados. Cuando la noche cayó, dispuse un puñado de acompañantes para Daphne y dejé que salieran a ahuyentarlos. Entonces empezaron los problemas. Era de noche, estaba echando una mano a mi mujer con esas piedras cuando empecé a echar en falta a una de las guardias. Estaba en el sótano, haciendo a saber que con las encargadas de vigilar la mercancia. Más tarde supe que tres pringados habían intentado echar el guante a mis cosas. Los muy idiotas se habian puesto los pañuelos de nuestras guardias pensando que no los íbamos a reconocer o algo. Cuando mi esposa me lo contó rompí a llorar de la risa. ¿A quien se le ocurre escabullirse dentro de uno de nuestros almacenes a robar? Conseguímos capturarlos con vida, menos uno de ellos quien al parecer poco habia tardado en salir por patas cuando se dieron cuenta de la estupidez que habian cometido. Inmigrantes al parecer. Para mi suerte, sabia de alguien que paga muy bien por la "mano de obra gratuita", y si es exótico mejor. Pero Bahía del Botin quedaba muy lejos para pausar los preparativos por dos pringados. Moviendo hilos por aqui y por allá al final conseguí llegar a un acuerdo con uno de esos goblins agarrados del puerto. Al renacuajo se le daban bien pocas cosas, pero comerciar con personas era una de ellas y de pura casualidad tenía un cargamento a punto de salir del muelle. Dinero fácil si me preguntan. // Habs y participantes. Consecuencias
  10. Esta mañana siete cuerpos han sido hallados por las autoridades compententes en la Avenida del Mercante, un núcleo comercial importante de la zona. Muchos vecinos niegan haber presenciado o escuchado ningún disturbio la noche anterior, mas algunos con más temor que dudas en sus palabras afirman reconocer a la boticaria de un pequeño negocio al servicio del Gremio de Alquimistas entre los fallecidos. El señor McDuglas, alguacil de la zona y responsable directo de la investigación, ha relacionado el caso abiertamente con varias bandas criminales de origen desconocido aún, valiendose del historial de acontecimientos parecidos meses atras, al parecer siendo el Gremio de los Alquimistas el centro de atención de sus actuaciones. Esa misma tarde, dos obreros del Gremio de Albañiles de Stromgarde encontraron el cadaver de una mujer colgada cerca del parque West Point, con la boca amordazada y un cartel que la tachaba de traidora del Imperio. Se estima poca actividad durante el resto de semana en la Avenida del Mercante por temor a las represalias que puedan haber entre las bandas dominantes. // Participantes y habilidades. Consecuencias Gracias a todos por participar.
  11. TitoBryan

    David Dominguez

    tributos7 Físico7 Destreza6 Inteligencia6 Espíritu7 PercepciónValores de combate28 Puntos de vida24 Mana9 Iniciativa9 Ataque CC (Espada Pesada)9 Ataque a Distancia (Rifle de chispa)9 Defensa Habilidades Físico 2 Atletismo 2 Espada Pesada Destreza 1 Escalar 2 Defensa 1 Lanzador 1 Nadar 1 Sigilo 2 Escurridizo Inteligencia 1 Artillería (Cañones) 2 Leyes (Reinos Humanos) Espíritu 1 Voluntad Percepción 2 Rifle de chispa 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Callejeo 2 Reflejos Especializado en Aptitud Diestra.
  12. TitoBryan

    David Dominguez

    Nombre y Apellidos Dominguez, David. Peso 143 libras, 73kg. Altura 5'8 pies, 1'73 metros. Sexo Varon. Residencia Actualmente el Arrabal de Stromgarde. Rango Soldado Tirador. Familia Padre y madre, hijo único. Fecha de Inscripción El sexto mes del actual año. Período de recluta finalizado. Alineamiento Neutral-Caótico (con pinceleadas buenas) Eneatipo El Desafiante. Arquetipo Heroe-Cuidador. Descripción del Físico. Descripción Psicologica. Lo peor de él: Lo mejor de él: Odia: Anhela: Miedos: Caracteristicas: Historia (Completa). El sol despertaba en la mañana, arrojando una fria y tenue luz sobre el patio de armas. Los estandartes se mecian agitados por el soplo de la brisa temprana y de lejos podía escucharse los coordinados tintineos del metal chocando entre si. Alguna voz repentina se levantaba entre la quietud de la plaza, quebrando así el sagrado silencio que una docena de hombres y mujeres guardaban. Todos embutidos en armaduras que relucian con la mirada del sol, cada uno ocupando un puesto clave para la perfecta homogénea de la formación. Ante el cuadrado perfecto de reclutas, una imponente bandera de telas azules se agitaba por encima de sus cabezas. Todos mirando en la misma dirección. Rendían una especie de homenaje mudo, el cual ninguno se atrevia a romper. Nervio y las ansias se respiraba entre ellos. Finalmente, una figura cruzó por delante del bloque, causando que más de alguno estirase su cuello, hasta detenerse con minucioso protocolo al lado del trozo de tela atado a un poste. Dió un taconazo y su voz retumbó por el patio de armas, ordenando a los recultas a proceder. " ¡Juro ante la luz este juramento sagrado. Que hacia el Imperio y el Emperador rendire obediencia incondicional y que como soldado estare dispuesto a proteger, luchar y a dar la vida por el reino si fuese necesario. Quien derrame sudor y sangre conmigo, sera mi hermano, quien porte al leon dorado en su pecho, sera mi hermano, quien alce su espada contra los enemigos de la humanidad, sera mi hermano. ¡ Lealtad a Stromgarde !. En la lucha, victoria, en la paz, sacrificio. !"- Gritaron cada uno de los ahí presentes, con el puño apretado en su corazón. Una hilera de trompetas se levantaron a espaldas de aquellos hombres y mujeres, arrojandoles gloria y honor con su tocata patriotica. Seguidamente, la misma voz que habia dictado la jura de bandera ordenó romper las filas, recordandoles pasar por intendencia para recoger su nuevo equipamiento como soldados del Imperio. ... - ¿Como he acabado aqui? -Preguntó retoricamente la voz de un joven en particular, quien aún sostenia entre sus brazos el nuevo equipo que acababan de darle. Ante él, dos hombres de notable veteranía le daban la bienvenida con palmadas en los hombros, de relación cercana a juzgar por el cálido tono de la conversación. - ¿Qué se siente pertenecer al ejercito, chaval? - Carcajeó uno de los tipos con los brazos cruzados, dandole un codazo amistoso a su igual. Sin embargo, el chico no contestó. Su mirada estaba perdida en algún punto de la litera, mientras acababan de grabar su nombre en una placa de metal. Simplemente estaba ahí, de pie, imaginandose en la mente como una cadena de recuerdos consecutivos cada paso que había dado desde el momento en que aquellos hombres lo sacaron a la fuerza de su propio hogar. Como si cada decisión que tomó estuviese graciosamente relacionada con otra, hilandose entre todas hasta tejer una gran "casualidad". ¿Como es posible que alguien como él hubiese acabado en el ejercito? No paraba de repetir su voz interior. Pero lo hecho hecho estaba. Antes de que tuviese tiempo de arrepentirse, se encontró siendo arrastrado por una masa de personas igual de inexperimentadas que el, todas en dirección hacia un pabellón del cuartel en concreto. - ¿A donde nos llevan? -Gimoteo el joven mientras observaba como el duo de veteranos se reían de la situación desde la esquina de la sala. - Ohhhh chaval, van a asignarte por primera vez. ¡Bienvenido al Ejercito Imperial, Dominguez! El chico tragó saliva, pues sabia que ahora ya no habia retorno. Ladeó su cabeza hacia las puertas que todos esperaban a que se abrieran y asintió frunciendo a la vez su ceño. Se serenó, pues entendía el camino que había decidido tomar y lo que estaba por llegar. Despues de todo, el mundo no se cambia él solo.
  13. Naturaleza en su pleno explendor, dicen los sabios. Inevitable, claman los filosofos. Brutal señalan algunos, bénevola otros tantos. Tan macabra como incomprendida en su actuar... Su beso deja un rastro mudo cuando llega y el mismo cuando se va. Inadvertido. Nadie es consciente de aquel silencio inadvertido que aprieta la nuez hasta que empieza a ser tangible... El mismo asiento ocupado de todos los dias, ahora vacio. La cara que siempre solía patrullar la misma calle todas las noches; es desconocida. Una litera de sabanas inmaculadas, junto a una armadura que no ha vuelto a presentarse para formar. Un nombre que no ha vuelto a girar ninguna cabeza. Hasta esa voz que berreaba una cerveza en el mismo lugar de siempre, todos los dias, es tan solo el susurro de la imaginación... Hasta que lo que solia estar, ya no esta.
  14. El Gato Afortunado lo había vuelto a hacer, una vez más. Y no hubiese sido posible gracias a la mente maestra del magnate de las apuestas. El goblin que dirijía el cotarro no pudo hacer más que estirar una sonrisilla de compinche mientras frotaba sus dos rugosas palmas entre si. ¿Por qué conformarse con un clásico dos contra dos cuando la vida te ofrecía algo mejor? El público quedó algo desanimado cuando aquellos tres hombres entraron en el ring, advirtiendo que tomarían el lugar en la pelea de los dos primos. Pero las malas caras se borraron cuando un cuarto hombre saltó dentro del circulo, equiparando la pelea a un tres contra tres. Eso no se veía todos los dias. La campana sonó con en un tremendo golpe seco y los primeros golpes tomaron por sorpresa al trio de hombres que habian venido a pelear. Pero mientras la pelea se llevaba a cabo, una sombra entre la multitud observaba con poco agrado los resultados. // Hab. general y de jugadores.
  15. TitoBryan

    Alfred Rowan

    Eventos asistidos. (Reciente -> Antiguo) https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8992-problemas-en-villa-serena/ - 1 sesión. https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8912-el-misterio-de-la-mina/ - 1 sesión. https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8906-la-caida-del-carnicero/ - 1 sesión. https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8034-stromgarde-sin-rastro/ - 3 sesiones (Una Cama Vacía, Sobre Tierra Quemada y La Venganza de Helia) https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8264-arathi-los-loa-piden-sangre/ - 2 sesiones (Día 2 y Día 3) https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/8164-stromgarde-mina-okupada/ - 1 sesión. https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/7702-arathi-cimientos-fuertes/ - 1 sesión. Eventos masteados. https://plumayespada.com/index.php?/forums/topic/9137-stromgarde-el-arte-de-la-diplomacia/ - 2 sesiones.
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