IsildurJenkins

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Sobre IsildurJenkins

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  1. ¡Buenas!

    Unos dientes castañean desde la oscuridad. Un chasquido de ultratumba suena de fondo en las sombras. Un ligero gorgoteo de una garganta muerta que lleva tiempo sin pronunciar palabra alguna rompe el aire: —Caarne fresssca.... ************************************** Bienvenido, @Hechicero. Como ya te dijeron antes, tienes las guías y el Archivium, además del canal de Discord, para cualquier duda que tengas. Si me permites decirlo, los Renegados buscamos nuevos usuarios, y viendo tu nombre, entiendo que te gusta la magia. Así que ¿qué mejor plan que un no-muerto mago que puede dedicar su existencia a las artes arcanas sin perder el tiempo en necesidades mortales y en compañía de otro como él? Somos un foco relativamente activo aunque seamos pocos. Si al final decides hacer un gnomo, ten en cuenta que no es un foco que se mueva demasiado—es más, creo que soy el único gnomo activo—, pero si sigues queriendo, avísame y montamos aventuras que nos queden grandes. Y, cómo no:
  2. [Ficha] Isabella Barlow

    Ficha de Isabella Barlow Atributos 5 Físico 6 Destreza 9 Inteligencia 6 Percepción Habilidades Físico Destreza 1 Daga 1 Cabalgar 1 Defensa 1 Nadar 1 Sigilo Inteligencia 1 Callejeo 1 Comercio 1 Fauna 1 Leyes 1 Navegar 1 Religión 1 Sanación/Hierbas 1 Tradición/Historia 1 Dibujo 1 Detectar almas 1 Invocar espectro menor 1 Embozo de almas 1 Golpe espiritual Percepción 1 Advertir/Notar 1 Bailar 1 Buscar 1 Disfraz 1 Etiqueta 1 Música 1 Reflejos 1 Rumores Valores de combate 20 Puntos de vida 27 Puntos de maná 7 Iniciativa 7 Ataque CC sutil (Daga) 7 Defensa Escuelas/Especializaciones Nigromancia oscura (Vacío) Ficha de Esencia de Arné (espectro menor vinculado) Atributos 4 Físico 4 Destreza 7 Inteligencia 6 Percepción Habilidades Físico Destreza 1 Defensa Inteligencia 1 Dolor del alma 1 Protección espectral 2 Detectar vida Percepción 1 Advertir/Notar 1 Buscar 1 Rastrear 1 Reflejos Valores de combate 16 Puntos de vida 21 Puntos de maná 7 Iniciativa 5 Defensa Tipo Invocación menor (Nigromancia oscura) Hechizos (Isabella Barlow) Condena (Vacío) Dificultad 12 Golpe espiritual: (Rango, 1 punto de maná) Convoca el poder de un alma para azotar a un objetivo, inflingiendo 1d6 de daño mágico. Impenitencia (Vacío) Dificultad 12 Embozo de almas: (Personal, 1 punto de maná) Permite emplear la energía espiritual para protegerse de los hechizos y habilidades de los enemigos. El nivel de este hechizo se sumará a la defensa mágica (Inteligencia + Embozo de almas + 1d10). Nigromancia oscura (Vacío) Dificultad 12 Detectar almas: (Rango, 1 punto de maná) La nigromante manipula las energías del Vacío para detectar las almas errantes y perdidas que deambulan por el mundo físico, aunque estas se mantengan ajenas a los ojos mortales, y contactar con ellas. También permite detectar los lugares de conexión con las Tierras de las Sombras, donde poder traer al plano físico almas desde el otro lado. Dificultad 14 Invocar espectro menor: (Rango, Invocación menor, 2 puntos de maná) La nigromante alza o invoca el espectro de un enemigo recién caído o o previamente vinculado. El espectro es una invocación menor. Puede mantenerse de manera indefinida. Si es destruido, podrá ser traído de vuelta de las Tierras Sombrías tras un día para que se reforme. Hechizos (Esencia de Arné) Dificultad 12 Dolor del alma: (Rango, 1 punto de maná) Un golpe espectral que aflige directamente al alma del objetivo, inflingiendo 1d6 de daño mágico. Protección espectral: (Personal, 1 punto de maná) Permite emplear la esencia mágica del espectro para protegerse de los hechizos y habilidades de los enemigos. El nivel de este hechizo se sumará a la defensa mágica (Inteligencia + Protección espectral + 1d10) Dificultad 14 Detectar vida: (Personal, 2 puntos de maná) Permite al espectro detectar la esencia vital de lo que le rodea a una distancia máxima de tantos turnos como nivel de habilidad.
  3. Isabella Barlow

    · Nombre · Isabella Barlow · Raza · Humana · Sexo · Mujer · Edad · 22 años · Altura · 1,75 m · Peso · 55 kg · Lugar de nacimiento · Grand Hamlet · Ocupación · ninguna · Música de ambientación · Cierra los ojos y piensa, imagina, crea con tu mente la figura que te voy a describir. Parte de la nada. ¿De la nada? Sí, de la nada. Ahora recuerda los andares de aquella noble que viste el otro día. Ese paso tranquilo, imponente, elegante y, a la vez, clásico. ¿Lo tienes? Perfecto. Los pasos vienen de alguien con piernas, ¿verdad? Estupendo. Lleva tu mente al taller de aquel escultor de mármol, evoca la suavidad al tacto de esa piedra recién trabajada. Intenta agarrarla, deslizarte por lo que parecen kilómetros… Sí, esas son las piernas, sus piernas, que nada tienen que envidiar a las columnas torneadas por los maestros artistas. Rápidamente junta en tu mente esa fruta verde, suave, curvada y dulce que sale del árbol con el flujo del agua por los campos, y tendrás esa dulzura de pera y arroyo a la que llaman mentón. ¿Recuerdas a la panadera de esta mañana? ¿Aquella que ponía miel en los bollitos para los niños? Bien, porque te hará falta rememorar esa dulzura para hacerte una vaga idea de cómo el rostro que sostienes de esta bella mujer discurre entre tus dedos con absoluta suavidad. ¿Y qué es una preciosidad como esta sin unos rasgos finos y elegantes? Olvida los rostros a los que estás acostumbrado. Ella no es así. Ella no es como alguien que conozcas. La elegancia de sus detalles no es común, y no es algo que olvides. Cómo esas granadas con rubor de soles inspiran tanto no es usual. ¿Qué? ¿Tienes prisa? La belleza es algo que se forma con el transcurso de los años, y tú lo estás haciendo en cuestión de minutos en tu cabeza. Pero está bien, adelantemos cómo su cuello de gacela porta uno de los rostros más dulces y tiernos que hayas visto, con la sombra ondeando por encima, su pelo negro invitando a las caricias del aire, y sus sensibles azabaches invitándote al deseo. Una cara preciosa, ¿verdad? Continuemos desde aquí. Imagina la suave seda de las cortinas de esa mansión que visitaste. Recuerda cómo las curvas se formaban en ella con finura y de forma equilibrada al compás del aire, y tendrás el cuerpo de esta mujer, esbelta, pero con todas y cada una de sus dotes marcadas. Adelante, pasa tus dedos por su figura con delicadeza, y notarás cómo discurres por un largo y suave camino que abraza y recoge en un mismo viaje todas las bellezas que existen en la naturaleza; un cuerpo suave como un amanecer, un cuerpo delicado como un anochecer. Todo en perfecto equilibrio, recuerda. No seas lascivo, no seas predecible. Cíñete a mis palabras y serás capaz de retratar a Isabella Barlow, una mujer que nada tiene que envidiar a las musas de los artistas más célebres, pues ella es su propia definición de belleza. La mente de las personas, lo que viene a ser su forma de ser, su perfil psicológico, la convergencia entre personalidad, temperamento y carácter, es algo tan volátil, tan delicado… No es estático, es cambiante; ha de adaptarse constantemente para sobrevivir, aun manteniendo la esencia que la define. Los entresijos del alma de las personas, sus caprichos, son complejos de definir, pues las fronteras entre un rasgo y otro son tan difusas como la niebla y tan convenidas como la fina línea que justifica lo que está bien y lo que está mal. Pocas cosas hay seguras sobre Isabella Barlow, pues no suele abrirse con la gente. No por timidez, al contrario, ella es de todo menos insegura. No siente ni el más mínimo ápice de vergüenza en sí misma. Su mente es clara y mansa como los lagos que adornan los cuentos de los niños. No rechazará una charla, pero tampoco dará la espalda a un sosegado descanso a la luz de una tierna llama en soledad. Reservada y cerrada, no le gusta que la conozcan. Prefiere ser una caja de sorpresas, impredecible. Pero esto no afecta en lo más mínimo al concepto que tiene la gente de ella: una joven amistosa, agradable, casi extrovertida, que saluda y charla un rato contigo con una bella sonrisa en la cara. Lejos de lo que podrían pensar los demás si supiesen que maneja las artes del Vacío —la tacharían de malvada, de hereje, de monstruo—, es una persona buena, atenta y una inconfundible apasionada del arte y la belleza, inquietudes que manifiesta sin duda con la música y la pintura, entre otras formas. No le cuesta hacer de hombro sobre el que llorar, nadie le tiene que pedir un abrazo, nunca alguien se ha podido quejar de quedarse con las ganas de una sonrisa con ella, pues es empática y cariñosa, atenta y afectiva. Pero la separación entre “bueno” y “tonto” es muy inestable, y antes que pisar un terreno tan inseguro, Isabella prefiere mantenerse al margen. Tiene las ideas muy claras y no va a arriesgarse por nada ni nadie. Ya conoció a alguien en su pasado por el que lo hizo, por quien se sacrificó. Y ha aprendido de los errores. Pese a todo esto, tal vez tropiece dos, tres veces con la misma piedra. Tal vez se entretenga más en una deliciosa conversación agradable que en otras tareas. Es posible que prefiera asistir a una fiesta o festín antes que atender a sus responsabilidades. Porque es humana, y por condición de humana peca de lo que algunos llaman defectos, pero que ella denomina características. Si algo más queda por decir sobre Isabella es que ha ido cambiando por culpa del destino y de lo extraño. Ha tenido que adaptarse en esta jungla que es la vida para no ser la presa, sino la depredadora. Si está convencida de que tiene que hacer algo, lo hará de la manera que crea más adecuada. Es una persona de equilibrios, de escalas de grises, nada de extremos. No es estricta, pero tampoco esperes que sea sumisa. No es mala, pero no dudará en serlo si la situación lo exige. No es egocéntrica, pero tampoco te quedes esperando un acto altruista desinteresado. Isabella Barlow es eso, una balanza que se inclina levemente a un lado o a otro en función de lo que alimentes. Shhh… no llores, no ahogues la belleza de tu rostro con esas lágrimas de desesperación. Ilumínalo con una radiante sonrisa, así aclararás tus ideas. La gente vive feliz ignorando lo que se esconde más allá de su percepción. Bueno, al menos a este otro lado tampoco estamos solos, ¿verdad, Arné? Míralos en sus galantes festines, vestidos con la ropa de la mentira y maquillados y arreglados con la hipocresía. No son más que fachadas que esconden miedos u oscuras intenciones. Rápido, vamos, me muero por ir a este festival de máscaras. Dime, Arné, ¿por qué la gente solo se fija en el retrato de un cuerpo y una cara cuando tienen el modelo, el alma, al lado? Solo es en el arte donde uno puede manifestarse tal y como es sin sugerir prejuicios, sin ser víctima de los estereotipos. Es en la pintura donde se muestran las visiones de la mente, y es en la música donde encontramos las razones de la gente. Mira, escucha y no interrumpas. Así te darás cuenta de quién te habla y qué quiere de ti. ¿Que si tengo sueños? ¡Claro que sí! Pero no te los voy a contar, no me gustaría silenciar a alguien que me puede dar conversación. Me encantan los bailes y las reuniones de los ricos y los que tienen títulos. Es todo como un escenario en el que tú eres la protagonista y el resto es el público. Sientes cómo tu corazón se acelera, te sientes viva de verdad, pues o cumples las expectativas de los demás o se acabó tu carrera. ¿No te parece emocionante? Por supuesto que me gusta que me miren. Cuanto más creen ver, más ciegos se vuelven. Una mirada, cariño, una mirada y eres capaz de matar al invencible y de dar vida al vencido. Me encantan sus caras cuando se quedan sin palabras. Es tan gracioso verles titubear cuando dices algo que no se esperan… —Sabes ya mucho de nosotros, Isabella, pero tú sigues siendo un misterio —¿Y para qué quieres que deje de serlo, Charles? —contestó la mujer de forma simpática con una agradable sonrisa. —Tenemos curiosidad, ¿verdad? —preguntó al resto de acompañantes. —La verdad es que sí, me gustaría saber con quién comparto mi cena y mi techo. —Son muchos meses juntos, Isabella. Deja de hacerte la interesante, venga —la gente trataba de animar a la joven para que hablase, la cual sonreía como si le diera vergüenza, pero bien era sabido que no era así. —Si os cuento mi vida, tendría que mataros —contestó con una sonrisa la mujer. —Venga, fantasma, habla —respondió uno de los presentes entre risas. —¿Alguien me ha llamado? —un espíritu se manifestó entre las personas que charlaban alrededor de una hoguera. —¡La madre que te parió, Arné! —espetó un hombre, sobresaltado por la aparición—. No me vuelvas a dar esos sustos, joder —añadió entre risas. —Un día de estos vas a matar a Robert de un susto —comentó Isabella con risa y cariño. Todos los presentes se reían del momento. Nadie parecía intranquilo con la presencia de un alma tan cerca—. Está bien, os contaré un poco sobre mí. Y así comenzó el principio de un relato a la luz de una hoguera, bajo un cielo estrellado de primavera, durante el cual Isabella narraba la historia de su hermano y ella, historias que fueron unidas por fortuitos hechos que han llevado a la joven a condenar su existencia. Isabella Barlow nació con los fríos de febrero en Grand Hamlet, también conocido como Villaoscura, en el año 9 d.P.O. Arné era su hermano pequeño, que nació 7 años después. Su padre, Ewald Barlow, era un comerciante que había tenido éxito en la vida con el comercio de telas caras para los nobles, mientras que su madre, Viollete Barlow, se dedicaba al estudio de las artes. Para qué engañarnos, era una familia burguesa. Tenían dinero y eso les gustaba. No tendrían títulos nobiliarios ni sangre noble, pero, debido a su posición y economía, eran invitados de vez en cuando a reuniones como festines y bailes. A pesar de ser incluidos en ese fragmento de la sociedad, los nobles solían mirar con superioridad a la familia Barlow. Ewald tenía el sueño de poder convertirse en noble. La compra de un título parecía viable, pero no otorgaba el prestigio que ansiaba. Otra opción era el matrimonio, para lo que Isabella formaba una parte esencial. Debido al deseo de su padre, Isabella vivió más tiempo bajo el techo que bajo el sol para que su piel se mantuviese blanca como la de los nobles. Además, varios tutores pasaron por la casa de los Barlow para enseñar a la joven, desde muy temprana edad, los conocimientos que le servirían para llamar la atención de un noble, como historia, etiqueta, pintura, canto, literatura, escritura, etc. Los años pasaron hasta algo después del nacimiento de Arné, quien iba a ser instruido para continuar el trabajo de su padre, donde las cosas cambiaron un poco. Isabella había entrado en una época rebelde. Tenía 11 años y quería salir a la calle para relacionarse, reírse, hablar y divertirse como ella quisiera, y no siguiendo lo que ella veía como estúpidas normas de protocolo. Debido a ello, sus padres decidieron darle algo más de libertad siempre y cuando siguiese con sus estudios, pues su formación era de gran importancia. Fue en este momento de su vida cuando conoció a una de sus mejores amigas, Aurora, una chica que con el paso del tiempo se volvería dura, rebelde y engatusadora. Pero la vida la volvió así. A pesar de todo, ambas eran inseparables, y lo que le faltaba a una le sobraba a la otra. No se recomendaba acercarse mucho a ellas, pues disfrutaban siendo crueles de cuando en cuando con los jóvenes ignorantes que se acercaban a ellas. Siguió pasando el tiempo, y la vida de lujos, reuniones sociales y enseñanzas transcurrió dulcemente. Isabella tenía ya 16 años. Era toda una mujer de clase que había aprendido las bases de la etiqueta y del comportamiento social. De apariencia parecía noble, pues vestía con las sedas que su padre vendía a los miembros de estamentos superiores, tenía la piel clara y no había trabajado nunca. Toda historia o relato que se precie no puede tratar solo de cosas buenas. La vida no es blanca o negra, es una escala de grises que nos moldean, y lo mismo pasa con Isabella. Su vida, a pesar de ser feliz y buena, transcurría en una región que cada vez estaba más maldita. Y fue en el año 25, con sus 16 años de edad, cuando la gota colmó el vaso. Con la aparición de los huargen en la región, la familia Barlow vendió todo lo que tenía y se mudó a la ciudad de Ventormenta. Perdieron mucho dinero con la mudanza. Entre pagos de carros para transportar las cosas, contratos de guardaespaldas, sobornos a bandidos y la compra tanto de una casa como de un local para continuar el negocio, la familia de Isabella se vio en un momento económico desconocido para ellos. Ya no había ostentosas decoraciones ni platos exquisitos. Ahora, tanto las telas buenas como malas eran para la venta, y ellos se tenían que conformar con las sobras. A pesar de todo, Isabella se abrazó a sus vestidos y trató de no ver la situación real. Ella quería seguir en su vida pasada, y vio en los festines y ceremonias su oportunidad. El Imperio se estaba fundando, y había gran cantidad de festines y ceremonias que no escondían más que escaramuzas políticas. La joven de los Barlow aprovechó esta situación para aprender, y comenzó a ir a todas las fiestas que podía. Si bien es cierto que no tenía ni título ni dinero, su apariencia y su mente lo compensaban, y conseguía colarse en la mayoría de estos encuentros sociales. En uno de estos conoció a Bernat Abascal, el hijo mediano de la familia Abascal, una familia noble de gran poder por el momento. Coincidieron en numerosos festines y bailes y no pudieron evitar enamorarse. Una pena, pues Bernat estaba prometido con la hija de otra familia noble por orden del déspota de su padre. A pesar de ello, mantuvieron una relación en secreto a espaldas de padres y nobles. Llega entonces el año 28 d.P.O. Bernat e Isabella llevaban varios meses juntos y todo había salido bien entre ellos, pero llegó un momento en el que la situación fue insostenible. Bernat consiguió evadir todos los intentos de matrimonio que le imponía su padre, y esto levantó sospechas. Al final, Tomás Abascal, el padre, se enteró de lo que ocurría y amenazó a los Barlow de difundir falsos rumores y calumnias que desacreditasen tanto a Isabella como a ellos, lo cual los habría puesto entre la espada y la pared, pues el negocio tendría que cerrar y la familia sería vista con muy malos ojos en la sociedad. El estrés y la tensión se podían tocar en el aire. Ewald consiguió llegar a un trato con Tomás en el que, claramente, la familia Barlow salía perdiendo, pero era lo mejor que podían hacer. A cambio de no desacreditar y difamar en contra de su familia, Ewald accedía a que Isabella y Arné se fueran a una de las fincas que tenían los Abascal en Elwynn para sabía la Luz qué. Aunque Tomás aseguró que los dos hijos de los Barlow estarían bien, nada más llegar a la finca fueron despojados de todo lo que tenían, humillados y tratados de esclavos. Mientras Arné era obligado a trabajar sin descanso, Tomás disfrutaba humillando y violando a la hermosa Isabella, pasando por varios hombres cada vez que terminaba alguna fiesta en la finca de los Abascal. Isabella confiaba en que Bernat la sacaría de allí al poco de entrar, pero qué sorpresa se llevó cuando, tan solo una semana después, el joven ya estaba compartiendo su amor con otra mujer. Había sido traicionada y despojada de todo lo que era, de todo lo que tenía. El odio y la oscuridad comenzaban a aflorar en el interior de la joven. El tiempo pasaba y nadie los reclamaba, seguían encerrados en esa finca como esclavos. No sabían nada de sus padres y, mientras que Arné seguía siendo obligado a trabajar bajo unas condiciones deplorables, Isabella disfrutaba de algo más de libertad, pues las continuas escaramuzas contra las gnoll habían alejado a la mayoría de hombres de la finca. Pero los gnoll no se detuvieron, y comenzaron a avanzar con fuerza y contundencia contra Elwynn, estallando así la Segunda Guerra Gnoll. El ambiente era inestable y cargado, todos en la finca vivían con inseguridad, pues era incierto si iban a atacar los gnoll o no. Debido a esta situación, Arné era obligado a trabajar más, tanto que acabó desfalleciendo y muriendo por puro agotamiento. Desamparada, sin su amado hermano, siendo usada como una herramienta más, Isabella no tenía más ganas de vivir. Intentó quitarse la vida, pero un grito de alarma por un ataque gnoll iluminó su mente, y vio la oportunidad perfecta para poder escapar sin rumbo fijo. Comenzó a andar intentando recordar las clases de geografía de cuando era pequeña. Pero el invierno es duro y no perdona. Tenía tanto frío que creía que el infierno se estaría congelando con esas bajas temperaturas, pero sobrevivió. Se vio obligada a ello. Su determinación apareció como un pequeño candil en una ventisca. Pudo sobrevivir gracias a la caridad y a vender su cuerpo, cosas de las que no estaba muy orgullosa, pero tenía que hacerlo. No tenía rumbo, pero sus pies la llevaron a casa, a Ocaso. No habría durado ni un solo minuto en esta tierra maldita de no ser porque se encontró con Jasón Valentine, un viejo amigo de su padre. Quien sabe cuál sería la motivación de aquel viejo, pero le salvó la vida a Isabella. Y lo más importante de todo: le dio la oportunidad para poder vivir otra. Pasó el tiempo, e Isabella conoció a Dieter Greiham, un nigromante oscuro. Atraída por las promesas de la nigromancia y destrozada en su interior, la joven decidió condenarse y abrazar estas artes. En un principio su única motivación era poder volver a estar con su familia en vida, y si bien es cierto que no fue capaz de convocar el alma de sus padres, si consiguió traer el alma de su hermano pequeño. Cambiada, Isabella Barlow había evolucionado. Consiguió volver a lo poco que quedaba de su casa en Ocaso y recuperar algunas cosas de su pasado. Volvió a llevar esas telas elegantes, pudo recuperar sus caballetes y las recetas de sus pinturas, algunos libros y un par de partituras. Pudo volver a su vida normal en el abrazo salvador de La Corte de los Mendigos, donde se pudo reunir con su vieja amiga Aurora un tiempo después. Recuperada de su sufrimiento, con la compañía y la protección de su hermano, con un nuevo poder que se entretejía por sus dedos, la hija mayor de los Barlow pasó a ser realmente una mujer, aunque con unas intenciones nunca claras. Sí, es bella. Sí, es atractiva. Sí, es cariñosa. E incluso parece buena. Pero pobre el hombre que se fije en ella, pobre el perdido que se tope con ella, pues las rosas tienen espinas, y una rosa negra con espinas venenosas es Isabella Barlow, la nana de las almas.
  4. Irrupciones del pasado

    Un bosque, la fragancia de las flores, el sonido del río, la calma de la naturaleza, una buena hoguera y un delicioso trozo de carne asándose a fuego lento: ingredientes para un momento clásico de tranquilidad y descanso. Aquel al que algunos llaman «El Brujo» disfrutaba de este momento de paz tras una noche de encuentros y sorpresas, pero no duraría demasiado. La calma se puede romper fácilmente, y en este caso solo hicieron falta que se presentaran tres personas en el campamento improvisado de Alexander. Reunidos alrededor de la hoguera, charlaban sobre temas banales con sosiego: Judith intentaba llamar la atención de Alexander, Darío trataba de conocer mejor a Faye y Alexander solo se preocupaba por descansar y comer relajado. Todo iba bien, hasta que una flecha rompió el aire y la calma. Unos bandidos atacaron el pequeño campamento tratando de llevarse por la fuerza a Alexander, a quien se dirigían únicamente por su seudónimo. Resultaron ser ocho maleantes, todos ellos con un tatuaje de una salamandra negra, que venían siguiéndole desde Arathi por motivos desconocidos. De estar solo, habría sido capturado, pero gracias a la compañía que tenía, se consiguió hacer frente al grupo de enemigos. Cinco arqueros disparaban desde la copa de los árboles mientras tres guerreros desafiaban en combate cuerpo a cuerpo al grupo. Darío, aguantando la vanguardia, trataba de abrirle oportunidades a Judith mientras Alexander galopaba a lomos de su montura a toda velocidad con Faye en la grupa y su mandoble preparado. Nada más en la primera acometida, el jinete consiguió llevarse por delante la cabeza de uno separándola de los hombros, y Faye consiguió desgarrar la espalda de otro saltando desde la montura con destreza. Esto, por desgracia, encolerizó a otro de los guerreros, haciendo que este sacase su pistola cargada y disparase a quemarropa a Darío quien, de no ser por la mala calidad del arma y la integridad de su armadura, habría muerto de un disparo en el pecho. El enfrentamiento continuó con Darío en el suelo y Judith cubriéndole hasta que los tres guerreros bandidos cayeron, momento en el que los cuatro compañeros alzaron la mirada a los árboles para bajarlos de ahí. Aunque la intención de Faye y Judith era tirarlos a base de violencia, la ilusión de Alexander se apresuró en hacer que estos cinco bandidos restantes saltasen de los árboles como si las ramas y las hojas estuvieran ardiendo. Ya en el suelo, intimidados por la superior habilidad de sus adversarios y por los efectos visuales del elixir que había tomado Alexander, hincaron la rodilla, no sin antes ofrecer algo de resistencia, dejando el costado de Faye sangrando por una punzada de espada. Con la pelea finalizada, Judith se quedó a vigilar a los derrotados mientras Alexander trataba las heridas de Darío y Faye. Apresaron a los bandidos, ya que siempre se puede sacar algo de dinero por una captura de criminales, y trataron de reponer fuerzas durante el resto del día. No fue hasta que todos se quedaron dormidos cuando Alexander viajó a caballo hasta Ventormenta para conseguir algo de recompensa por los tres cadáveres de bandidos y las cinco capturas vivas. Aunque... ¿quiénes eran exactamente esos bandidos? ¿Por qué perseguían a Alexander desde Arathi? Y lo más importante de todo, ¿qué significaba ese tatuaje?
  5. ¿Qué música estás escuchando?

    *Spoilers ahead!*
  6. Me gusta la propuesta. En su momento, eché en falta descripciones más profundas de algunos oficios y especializaciones, y puede ir siendo hora de ampliar esas descripciones. En otros campos no puedo por desconocimiento, pero me puedo encargar tanto de la inscripción como de la ingeniería (a la que le veo algunas faltas de detalles) y la conjuración. A fin de cuentas, creo que soy el único con personajes cuyas habilidades principales son esas, y me he informado mucho sobre ellas para poder desarrollarlas acorde al nivel que las tengo actualmente. En alquimia también podría aportar un poco, pero tampoco la conozco tanto como las otras.
  7. Memes (que intentan ser) graciosos

    A raíz de una conversación en el canal general de Discord con @Archibald.
  8. Una Simple Presentación

    Bienvenido a la comunidad @Crowlord. Si ya has andado por el Discord, seguro que te habrán comentado que te pases por el Archivium o que preguntes cualquier duda que tengas sobre rol o sistema en el canal que tenemos para ello. De todas formas, aqui estamos los jugadores para que también preguntes si alguna duda te inquieta. No puedo evitar recomendarte que te pases al lado oscuro del Nuevo Orden con un Renegado psicótico. Harías buenas migas con mi demente hechicero jajajajaja. Mi rol favorito es el del mago sin barreras que ansía el poder sobre todas las cosas, que planea cada uno de sus pasos para culminar su obra completa a modo de telaraña, donde todo está unido y todo tiene un porqué. Para lo de la pizza... qué mejor manera de responder que con un meme: Y no me puedo identificar con una sola frase, lo siento. Mis personajes las tienen, pero yo no jajajaja. Un saludo, y espero verte por el Nuevo Orden. Cómo sea el saludo dependerá del bando en el que te encuentres. Nos vemos dentro.
  9. Y la población local lloraba y temblaba ante la imagen de las primeras luces de la mañana... —Luz... por qué permites que ocurra esto... —Los monstruos han vuelto esta noche. —Santa Luz, quién haría semejante atrocidad... —Si los guardias no están a salvo, ¿qué vamos a hacer nosotros? ¡Solo somos campesinos! —¿Qué está pasando? ¡¿Qué narices está pasando?! —La Sombra se cierne sobre nosotros mientras la Luz nos abandona... —No... Mi Anthony... Mi querido Anthony... No solo se derramaban las lágrimas de la gente. También la sangre de los brazos, de las piernas, de los torsos y de las cabezas de los colgados rompían el poco silencio que quedaba entre llantos de pena y los vómitos por imágenes tan grotescas... Los primeros albores de un cielo lleno de cuervos despertaron a la gente este día. Costasur estaba como loca, y en los pequeños asentamientos humanos de Trabalomas la gente volvió aterrorizada a sus casas en cuanto pisaron la vía principal que cruza la provincia de este a oeste. La guardia intentaba que la población no viese los resultados de un crimen sin nombre ni autor, un crimen firmado por el horror, la demencia y la ausencia absoluta de moral y empatía... Y es que cinco son las encrucijadas principales de ese camino, cinco son los carteles que señalizan y orientan a través de estas, y cinco son los árboles de los que cuelgan las extremidades de varias patrullas que salieron por la noche en una rutina de trabajo. Esto no era obra de uno solo. Era imposible que una sola persona —o ser— fuese capaz de acabar con varias patrullas a la vez en medio de la noche sin que saltase ninguna alarma. Los guardias tienen instrucciones de avisar a las patrullas cercanas en caso de peligro, y no hubo aviso alguno desde que el Sol se puso hasta que relevó a la Luna para mostrar a casi todos los integrantes de esas patrullas seccionados, con los brazos, las piernas y las cabezas separados de sus torsos, y con todas estas "piezas" colgando de los árboles en esos cinco cruces de caminos que hay con la vía principal de Trabalomas. Los pocos que no fueron seccionados y colgados por partes sufrieron otro destino: relevar a los postes con las señales. Sus dedos muertos y agarrotados, duros por la muerte, señalaban los caminos con los carteles clavados en los brazos, y con su expresión sin vida, tras una clara muerte agónica, miraban con mirada vacía a cualquiera que buscase orientación en esas encrucijadas. Se mantenían ahí, erguidos de la manera más extravagante posible, con clavos y madera atravesándoles para mantenerlos en esas posturas grotescas, con las armaduras destrozadas y los tabardos rasgados. Los cuervos no callan mientras Trabalomas intenta limpiar y olvidar lo visto durante el día, pero los rumores no se pueden silenciar. Para acallar un rumor, has de matarlo de raíz, pero...
  10. Una granja de gitanos está siendo quemada hasta los cimientos. Un fuego que lleva desde la madrugada encendido no cesa de engullir la modesta y humilde morada que se encontraba en un pequeño claro de los frondosos bosques de Trabalomas. Es como si ese fuego infernal no tuviese fuente alguna. No, ese fuego no es normal... Los habitantes de aquella granja de gitanos han desaparecido, al igual que todos los animales. Es como si se hubiesen desvanecido por completo. No hay rastro alguno de a dónde han podido ir. Se han encontrado los cadáveres degollados de los cinco gitanos colgados de las farolas a lo largo de uno de los caminos principales más transitados de Trabalomas. Cada uno presenta heridas mortales más desagradables que el anterior, y están todos colgados bocabajo. Los cuervos han llegado como signo de mal agüero y pican los cadáveres que gotean sangre, tripas y sesos, entre otros restos... Se han encontrado a los animales descuartizados a lo largo del mismo camino entre las farolas donde los gitanos estaban colgados. Gallinas en su mayoría, un par de cerdos y algo de lo que parece ser una vaca se encuentran esparcidos a un lado del camino uniendo las farolas de las que cuelgan los cadáveres gitanos. Esa vía se ha convertido en una senda de olor putrefacto y muerte. Los rumores los han extendido gente que ha afirmado ver el camino, comerciantes, viajeros y campesinos en su mayoría. La población local está empezando a hablar. Y a temblar. Por si fuera poco, hace poco un campamento de refugiados fue masacrado en una noche, y solo han quedado los restos calcinados de hombres, mujeres y niños.
  11. [Evento] Energías arcanas y dónde encontrarlas

    Dicen que el conocimiento se almacena en los libros y tomos que llenan las bibliotecas y estanterías del mundo, pero no todo lo que se sabe equivale a todo lo que se escribe. Esa información expira, pierde validez conforme pasa el tiempo por causas que escapan de nuestro control, y es deber de algunos cerciorarse de que lo que se esconde entre pergaminos, tinta y hojas no es ninguna mentira. Era de noche y lloviznaba, y el hechicero de la Guardia de la Muerte Danforth Harrison se quedaba sin tiempo. En un rincón de la biblioteca del Barrio de la Magia ojeaba los tomos que alcanzaba. Varios libros levitaban alrededor suya para, de un vistazo, comprobarlos todos a la vez mientras tomaba notas en distintos cuadernos y protestaba contra las líneas escritas en esos tratados sobre la magia de Azeroth. Mientras el criomante arrojaba los libros con desprecio y se enfurecía en una tarea que le superaba cada vez más, dos Renegados se acercaban a su rincón en la biblioteca: Logan Heshef y el no-muerto que Danforth envió para que trajera a ese mercenario, ya que quería tener una pequeña charla con él. Básicamente necesitaba comprobar la información que había recogido acerca de los puntos donde las Líneas Ley eran más poderosas en la zona, pero él tenía que hacer una labor de investigación. Necesitaba manos y ojos que hicieran el trabajo de campo por él. La charla fue breve. Prácticamente no hubo ni saludos, sino que fueron al grano mientras Danforth trataba de mantener a raya la demencia, aunque fuese por unos minutos. Durante lo que podía señarlase como entrevista, apareció Irma King. El mago solicitó un voluntario a los Mortacechadores para esta labor de campo, y estos mandaron nada más ni nada menos que a la que hace más de medio año apresó y encerró a Danforth a causa de un brote psicótico que el hechicero experimentó. Se podría decir que son casualidades de la vida, pero se dice que las casualidades, y la vida no es que abunde precisamente en Tirisfal. Dejando un poco el pasado y la locura de lado, Danforth les proporcionó a ambos un mapa con innumerables notas, garabatos y señales entre las que se encontraban remarcadas las zonas que había que investigar y un artefacto que indicaría al grupo la potencia de las Líneas Ley en ellas: una cuchara cuyo brillo era proporcional al de la intensidad de la magia del lugar. Un poco escépticos por el hecho de tener que ir agitando una cuchara por los Claros de Tirisfal bajo una llovizna en plena noche de abril, marcharon directamente a Hacienda Balnir para comprobar esa primera localización, dejando en la biblioteca a Danforth con su cabreo y su locura para que se hicieran compañía. Hacienda Balnir era uno de los sitios marcados entre los que se encontraban también el Camposanto, los molinos de Agamand, el lago Aguasclaras, los Jardines de los Susurros, Molino Ámbar, El Campo Muerto y El Sepulcro. Era obvio que en lo que quedaba de noche no iban a ser capaces de terminar la tarea, pero intentaron finalizarla cuanto antes desde el primer momento. Adanael Brisapura, un compañero de investigación de Danforth, también acudió a la llamada del mago, quién le envió con los otros dos Renegados. Gracias al barro y a la suave lluvia, seguir el rastro no fue complicado para el Sin'Dorei, quien alcanzó a Irma y a Logan justo cuando dejaban ese campo lleno de almas que era Hacienda Balnir. No había gran cosa que llamara la atención, y un pequeño grupo escarlata en la lejanía se enfrentaba a algunas de estas almas en pena, así que no había motivo para quedarse. El siguiente punto que visitaron fue el mayor lago de todo Tirisfal: el lago Aguasclaras. La cuchara brillaba con una intensidad levemente mayor que en la Hacienda Balnir, y Adanael notaba cómo las fluctuaciones de las energías arcanas derivaban al centro del lago, a ese pequeño islote en el que muchas cosas han pasado y muchas tienen aún que pasar. Pero el grupo no tenía intención de perder mucho tiempo, así que marcharon a través de los caminos hacia los Jardines de los Susurros, un sitio peligrosamente cerca del Monasterio Escarlata. Podían haber pasado de largo, dejar el lugar antes de que la cosa se torciera, pero quién sabe qué les motivó a quedarse en una zona frecuentada por los miembros de la Cruzada Escarlata. Muchas veces se ha maldecido ese momento o decisión, pues cuando el grupo se quiso dar cuenta, seis miembros de la Cruzada Escarlata los estaban rodeando. El grupo enviado por Danforth trató de escapar usando la ladera a su favor, pero parecía que Adanael tenía hambre, ya que tragó más suelo y barro que saliva en ese momento. Por suerte o por desgracia no asistió a ese almuerzo él solo, ya que Logan Heshef le hizo compañía posteriormente. Quién iba a decir que la hierba y el barro de Tirisfal eran tan populares. Aún con la posibilidad de huir y dejar a los dos tirados en manos de los Escarlata, Irma decidió quedarse en la distancia y ayudar en lo que fue un combate de tres contra seis. Tras la larga pelea en la que milagrosamente pudieron vencer a esos fervientes extremistas de la Luz, que combatieron con el lema de "victoria o muerte" en sus gritos, tuvieron que volver a duras penas a Rémol, el emplazamiento más cercano en el que podían recibir tratamiento, pues Logan había caído inconsciente a causa de las espadas y un golpe de Luz que le quemó la espalda e Irma había perdido su mano derecha y estaba a punto de perder también la consciencia. Consiguieron llegar a Rémol, donde recibieron un rápido tratamiento que les permitió alcanzar Entrañas junto a una patrulla de la Guardia de la Muerte que se dirigía a la capital. Una vez allí, Adanael dejó al grupo y fue a dar parte a Danforth, quien no mostró más que su demente enfado a viva voz. Fue ahí cuando Danforth decidió tratar el tema él mismo. "Si quieres que algo se haga bien, tienes que hacerlo tú" reprochaba a Adanael con una expresión contraria, pues los ojos le brillaban con ira y furia y la boca sonreía como la de un lunático. Dejó a Adanael en pleno Barrio de la Magia y se marchó, saben la Luz y el Vacío a qué. Información sobre la sesión
  12. Notificación escrita para Danforth

    La carta llegaría a los dedos sin vida del criomante de la Guardia de la Muerte en su domicilio, ya que no se encontraba en el cuartel en el momento en que llegó esta. —Hmph Ya podría tener tanta devoción hacia mí como la tiene por el reino... Rebusca entre sus pertenencias y saca un pergamino y una pluma para contestar la misiva A ver qué le escribo a este... A la atención del sargento Dareth Donnovan de la X Legión A día 28 de abril del año 31 D.P.O. yo, Danforth Harrison, hechicero de la Guardia de la Muerte, comunico que he recibido esta carta y firmo con mi seña para corroborar que soy yo el redactor de esta respuesta. He de zanjar unos asuntos que me atan a nuestras muertas tierras. Partiré hacia donde tu campamento se encuentre levantado en cuanto finalice mis quehaceres. Dudo mucho que cualquiera de los que han compartido misión o trabajo con nosotros quiera viajar conmigo hacia Trabalomas. El único que realmente estaría interesado se encuentra ocupado en tierras de los Sin'Dorei. De todas formas, trataré de llevar conmigo a tantos efectivos como sea posible, aunque sé de sobra que con tenerme al lado te es más que suficiente. No recibirás notificación alguna de mi partida. No serviría para nada. Sabes que viajo ligero, y un emisario no tardaría menos que yo en llegar. Hechicero de la X Legión de la Guardia de la Muerte Danforth Harrison La respuesta sería enviada cerrada y lacrada con el símbolo de la Guardia de la Muerte y tendría el sello mágico característico de Danforth. El papel y la caligrafía son las típicas de un escriba ya formado: letra cuidada, trazos limpios y ligeros, etc.
  13. [No funciona en la 7.2.5]Una interfaz más rolera

    La verdad es que queda genial. No sabía que la interfaz de WoW podía quedar así jajajaja. Pero me surge una duda: ¿sería posible que subieras un fichero con tus carpetas de los addons? La configuración que tengas se guarda ahí, y para algunos puede resultar más cómodo. Y, cómo no, muchas gracias por el aporte.
  14. [Evento Finalizado] Una intriga escrita

    Era una noche como cualquier otra en un lugar como cualquier otro, a excepción del aire cargado de muerte y de los cadáveres que paseaban a sus anchas, que trabajaban y que, en definitiva, "vivían" en esas muertas tierras a las que llaman Tirisfal. A una hora incierta, un conjunto de carros cargados con distintos artículos provenientes de las arcanas tierras Sin'Dorei que se hallan en la eterna primavera del norte se dirigía hacia la capital del Nuevo Orden, Entrañas. No era más que un viaje nocturno por los seguros pasos que unían el puerto del norte con la antigua capital de Lordaeron al sur, o eso pensaban los cuerpos "vivientes" que los llevaban, puesto que una partida de la Cruzada Escarlata, acérrima enemiga de todo lo no-vivo, aprovechó una oportunidad única para asaltar el convoy y secuestrar un carro de altísimo valor cultural —aparte del económico—, pues llevaba en su interior docenas de libros y tratados para la biblioteca de Entrañas. La noticia, si es que se puede llamar a este suceso como tal, corrió más veloz que el viento, llegando hasta los oídos del cuartel de la Guardia de la Muerte. Allí se encontraban los miembros de esta en cuanto llegó a sus oídos el reporte del secuestro. No hubo Renegados secuestrados, solo unos pocos que cayeron inconscientes, nada que los sacerdotes oscuros no puediesen arreglar, pero el alto valor de ese carro hizo que el general que se encontraba en ese momento en el cuartel, Colin Lankester, mandase de inmediato un pequeño destacamento para recuperar los libros. Y al mando de estos no tuvo otra opción que poner al hechicero de la Guardia de la Muerte Danforth Harrison. Por suerte o por desgracia, con el frente de Tierras de la Peste, el frente de Gilneas y las incesantes escaramuzas, en ese momento no había otro "mejor" para la tarea. Acompañado por cinco guardas de la Guardia de la Muerte, tres mortacechadores, dos sacerdotes oscuros y un Renegado recién levantado del cual tenía que dar parte después, Danforth marchó raudo como cabecilla autoritario y dictatorial de la partida. No había que ser muy avispado para percatarse de que se relamía con el sabor del control sobre los demás. Pero el tamaño de esa pequeña compañía no quedó en doce Renegados. Danforth se encontró con un no-muerto que se hacía llamar Lógan y que ya había trabajado con su compañero de legión, Dareth Donnovan. Y si trece no-muertos organizados del Nuevo Orden no era suficiente, un Sin'Dorei llamado Adanael Brisapura se unió a la partida de quien ha sido su compañero en numerosas ocasiones, el criomante Danforth. Aunque los mortacechadores y los guardas no estaban lo que uno llamaría "contentos" con el inestable Danforth Harrison al mando, las órdenes dejaban muy claras quién estaba a la cabeza de ese pequeño grupo. Las emergencias exigen medidas repentinas que luego pueden dar lugar a muchos sucesos interesantes. Con los mortacechadores adelantados reconociendo el terreno, la partida improvisada dio con el carro abandonado en medio del camino. Sin lugar a dudas, era un cebo bastante obvio: el objetivo que se quiere recuperar en mitad de un camino con bosque a ambos lados en plena noche. Y por si fuera poco, los crujidos de ramas y los "sshhh" que salían de los arbustos borraban cualquier mota de duda. Preparados y en formación, el intento de emboscada de la Cruzada Escarlata seguramente no salió tal y como lo habrían planeado, pero desde luego hubo un enfrentamiento entre ambas fuerzas. La Luz contra los siervos del Vacío, la vida contra la muerte, una orquesta de metal, flechas, dolor y agonía. Y todo ello no era más que el primer movimiento de la composición que sonaría aquella noche. El combate estuvo muy igualado. Una fuerza de cinco exploradores, tres soldados, dos canes adiestrados, un sacerdote y un cruzado de la Cruzada Escarlata llamado Lucien Prescott fue capaz de mantener a raya a la partida que fue a recuperar los libros. Como bien es sabido, la Luz provoca el más atroz de los dolores en las putrefactas carnes y mentes de los levantados Renegados, pero los siervos de la Luz tienen una debilidad: su mente no está preparada para afrontar los más puros horrores que se esconden tras el velo del Vacío. Solo hizo falta una mirada a las sombras de estos terrores para que la voluntad de los vivos flaquease. A sus ojos, la Luz se apagaba mientras las cortinas de la Sombra caían sobre ellos y los ahogaban. Mucha suerte tuvieron los exploradores, pues consiguieron escapar de esa partida de la Guardia de la Muerte, pero no fue tanta la que tuvo el resto: el cazador fue cazado y el cebo fue recuperado. Un paso en falso más para la lista de errores de la Cruzada Escarlata, aunque este dejó inconscientes a dos guardas de la Guardia de la Muerte y bastante heridos a los dos Renegados que se sumaron a la partida. Mientras terminaban de preparar a los prisioneros para llevarlos a Entrañas, Danforth se acercó a revisar el carro. Quería averiguar los secretos que se escondían entre los textos. Libros sobre magia, sobre historia, mapas, tratados de distintas ramas del conocimiento, de la botánica, de la fauna, de mitos y leyendas. Las temáticas eran muy variadas, pero un tomo en concreto fue el que llamó más la atención del Renegado, pues la portada estaba escrita en Thalassiano y sus hojas tenían imágenes de bestias muy poco comunes. "Tratado sobre la fauna exótica", tradujo el Sin'Dorei Adanael para Danforth. Con su ayuda, en un breve lapso de tiempo, el elfo tradujo al hechicero algunas notas acerca de una criatura llamada hidra. Sin lugar a dudas le llamó la atención al Renegado. Esa criatura era majestuosa, poderosa y, como él mismo sentenció, sublime, digna de un estudio en profundidad. Se apresuraron a volver a Entrañas. Una vez allí, seguirían el protocolo establecido: entrega del carro, recompensa a los voluntarios presentes, elaboración de los informes y reportes, interrogatorio a los prisioneros... Era el modus operandi. Pero muchas eran las ideas que galopaban por la inquieta mente en podredumbre del mago de camino a la capital del Nuevo Orden, y aquellos más cercanos a Danforth saben que eso no suele ser bueno para los demás. Casi nunca lo es. Información sobre la sesión