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Albus Crosswell

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Albus Crosswell

 

  • Nombre del Personaje
    Albus Crosswell
  • Raza
    Humano
  • Sexo
    Hombre
  • Edad
    47
  • Altura
    1'80
  • Peso
    80Kg
  • Lugar de Nacimiento
    Gilneas
  • Ocupación
    Ingeniero - Cazador de Huargens
  • Descripción Física

    De cabellera plateada recogida en una coleta. Semblante adusto y sufrido por los inviernos que tiene a las espaldas. De mirada generalmente cansada, el único ojo que conserva es de un tono gris claro, como casi todos los Crosswell. Para su edad se mantiene fibroso y en forma, aunque tampoco resalta por encima de la media. Va armado hasta los dientes, y hace mucho tiempo que convirtió la armadura en su segunda piel.

  • Descripción Psíquica

    No es un hombre de muchas palabras. Muy poco amigo de los chascarrillos o las gracietas fuera de lugar. Los sucesos a lo largo de su vida han moldeado su forma de actuar, haciendo del pragmatismo su forma de vida. Puede resultar frío y distante en ocasiones, pero sabe reconocer a un aliado. Y sobre todo a un amigo.
    Es metódico y calculador. Y no le gusta arriesgar más de lo necesario.

  • Historia

    Cuando el muchacho nació mis dedos todavía eran jóvenes y hermosos. La verdad es que le vi crecer. Tanto a él como a sus hijas. De pequeño solía ser un chico bastante inquieto. Siempre estaba pegado a su padre. Ese Crosswell. Fue un inventor venido a menos, pero todo el mundo decía que estaba completamente loco. Y no eran simples chismorreos; algunas noches se veían luces extrañas en su casa. Y el hombre apenas mantenía contacto con el resto del mundo. Su mujer en cambio sí que recuerdo que supo dirigirnos siempre una cara más amable. Era ella la que dirigía la tienda por aquel entonces. Siempre hablaba por su marido, pero no recuerdo haberla visto nunca enfadada.

    En realidad era una familia bastante corriente. No resaltaban por nada en especial, salvo por el crío. Era un chiquillo raquítico. Y su piel estaba siempre amarilla. Estaba enfermo, y la verdad es que ninguno de nosotros pensó que sobreviviría al invierno. Pero aguantó. Aunque casi siempre estaba en cama. Eso, o encerrado en el taller con su padre. El caso es que tampoco se relacionaba demasiado con el resto de niños. Por suerte superó la enfermedad. Y con el tiempo fue levantándose de la cama más a menudo.

    El padre murió cuando él contaba los ocho. O quizá nueve. Desde entonces la mujer no volvió a ser la misma. Todo les vino de golpe; fue un invierno duro que coincidió con la quiebra del negocio que tenían. En muy pocos meses se vieron en la ruina, así que el muchacho no tuvo más remedio que empezar a trabajar. Durante un tiempo se ganó el pan como recadero. Siempre estaba de aquí para allá. Pero cuando estaba en casa prefería trastear con los cacharros de su padre. En cualquier caso, cuando tuvo la edad, y en gran medida por culpa de la situación económica de la familia, se enroló en las filas del Rey y no se volvió a saber nada más de él.

    Volvió años después convertido en un soldado. Se ve que las escaramuzas fuera de la capital le curtieron el lomo, porque volvió tuerto de un ojo. Sinceramente ninguno esperaba que regresara con vida. Fue una grata sorpresa, sobre todo para su madre. Aunque no pudo disfrutarlo demasiado, ya que pocos meses después unas fiebres se la llevaron.

    El joven heredó el casetón familiar. No era nada ostentoso, pero su padre guardaba en el taller todos los cacharros que había hecho a lo largo de su vida. Quizá fuesen las cosas más valiosas de toda esa ruina. Aunque el valor sentimental era mucho más grande.

    A pesar de todo continuó su vida como soldado. De hecho, se dice que incluso participó en la Segunda, pero yo no me lo creo. No habría sobrevivido.

    Varios años después conoció a la que más tarde sería su mujer. Rachel. Recuerdo que se mudaron juntos al casetón de sus padres. A la muchacha yo no la conocía de nada. Se chismorreó que se la trajo de Lordaeron, que allí tuvo el romance. No sabría decirte hasta qué punto es verdad, pero era extranjera, eso seguro.

    El caso es que no tardó demasiado en dejarla preñada. Por lo visto al joven le iba bien. Tenía un buen sueldo como soldado. De hecho reabrió la tienda de su padre y contrató a unos cuantos trabajadores. Entre ellos a mi marido. De no haber sido por ese trabajo, solo la Luz sabe qué habría sido de nosotros. De hecho, era mi Alphonse el que llevaba todas las cuentas. El joven siempre estaba fuera, en alguna campaña con los militares. Pero cuando Rachel dio a Luz a la segunda hija, decidió retirarse para volcarse en su familia y en su negocio.

    Pero la guerra civil no tardaría en llamar a nuestras puertas. A algunos de nosotros no nos dieron la oportunidad de elegir un bando. Fueron días oscuros para nuestro Reino, y algunos pagamos un precio demasiado elevado. Crosswell perdió a su mujer en esa guerra. No sé quién la capturó, pero la ejecutaron en la plaza junto otro puñado de rebeldes. Desde aquel día jamás volvió a ser el mismo. Se convirtió en su padre. Se encerró en su taller y se volvió huraño, aunque al menos tuvo la decencia de encargarse de sus hijas. No les faltó de nada, en realidad. Yo creo que ellas lo superaron antes.

    Los años siguientes fueron un poco más prósperos. Con la ayuda de sus hijas pudo superar la desgracia con relativa facilidad. Poco a poco iba levantando cabeza, pero lo peor todavía estaba por llegar.

    Aparecieron durante la noche. El Rey ya nos había advertido. Dio permiso a los ciudadanos para portar rifles y ballestas, pero jamás pensamos que algo así podría ocurrir. Lo único que recuerdo de aquella noche es ver a Crosswell con su hija pequeña herida en brazos. Las bestias nos acorralaron, y mucha gente perdió a familiares y amigos. Algunos, por suerte, conseguimos refugiarnos de los monstruos. Pasamos la desgracia a buen recaudo, pero otros tantos no tuvieron la misma suerte y fueron infectados. La niña fue una de ellas. Algunos dicen que fue el propio Crosswell el que acabó con su desgracia. Pero no hay nada claro al respecto.

    Desde entonces no lo he vuelto a ver. Sé que su hija mayor desapareció pocos años después. Y que él empezó a dedicarse a cazar a esas bestias por los bosques. Incluso hay rumores de que reunió a un pequeño grupo independiente de gilneanos para ello. Pero hace poco escuché que se disolvió cuando el Rey detuvo las cacerías masivas.

    En cualquier caso, es una historia entre tantas. Lo único que espero es que la Luz haya sabido mantenerlo a salvo en estos días tan oscuros.

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