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Thala

[Elfos de Sangre] Enemigos en la frontera

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Enemigos en la frontera

 

El Forestal Lynder caminaba, guiando a su escuadra, mientras observa los rostros cansados de los elfos bajo su mando, distaban mucho de ser expertos, si quiera veteranos, no eran si no aquellos que habían demostrado ser lo suficientemente capaces como para que se les diera la oportunidad de demostrar su valía y comenzar a entrenarse, a vivir lejos de las comodidades de las ciudades, pues los bosques debían ser su hogar si querían moverse con desenvoltura por ellos. A pesar del oscuro paisaje, con el paso de los días el grupo había comenzado a acostumbrarse a ese estilo de vida, andar mucho, comer lo justo y vigilar, continuamente vigilar, pues se les había encargado la patrulla en una de las zonas de la frontera con tierras de la peste.

Un día, cuando el mediodía estaba al caer un olor pútrido y nauseabundo les llegó a sus fosas nasales, traído por el viento, si bien el olor a muerto no es algo extraño para casi ningún elfo y que de la cicatriz aun hay cadáveres que vagan y es necesario eliminar, esta vez el olor era demasiado consistente, debía tratarse de un grupo, y así, Lynder organizó a su grupo y se puso en marcha a investigar la procedencia del olor, y cuan grande fue su sorpresa al conseguir divisar finalmente su origen, pues un grupo de no muertos se habían internado en los bosques de las Tierras Fantasma. En su mayoría el grupo estaba compuesto por zombies, tambaleantes, renqueantes, ruidosos y torpes, aunque había necrofagos también con ellos, eran simplemente demasiados como para que su reducido grupo pudiera si quiera plantearse la posibilidad de hacerles frente, sus iniciados no contaban ni con la destreza, ni el equipamiento ni la experiencia para hacer frente a semejante prueba.. Eran malas noticias, desde luego, pues el grupo de no muertos era suficientemente grande como para arrasar varias aldeas, aunque en comparación a las grandes manadas de no muertos salvajes que habitan por el sur pudieran parecer poca cosa, representaban un peligro incipiente.

Rápidamente escribió algo de manera apresurada en un pergamino y mandó a su iniciado de más confianza de vuelta a Tranquilien, bajo las ordenes de no detenerse y entregar con toda la presteza que fuera posible el mensaje al capitán forestal que allí ostenta el mando, y mientras el elfo partía raudo y presto, el grupo de forestales siguieron, desde una distancia prudencial al grupo de muertos. Dos dias les siguieron la pista a medida que se internaban cada vez más y más en los bosques, era extraño, pues no se dirigían hacia ninguna aldea ni ciudad elfica, si no que iban directamente hacia el territorio Amani, y cuando finalmente cruzaron la frontera que se considera segura..dejaron de seguirlos, pues ahora ese problema era de los Amani, sin embargo Lynder no se quedó tranquilo, envió otro informe a Tranquilien, solicitando refuerzos para vigilar el bosque, pues sería imposible saber por donde volverían a emerger, en caso de que sobrevivieran a los trols.

Y así, con la petición enviada y a la espera de respuesta y ordenes. Lynder y los suyos comenzaron a patrullar la frontera, no la del Sur.. si no la del este.. Trols.. no muertos..nada bueno podía venir del este, aunque el veterano Forestal esperaba que los trols se encargasen del problema por ellos y que murieran muchos de ellos en el proceso.. Soñar es gratis.. no?

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El tiempo pasaba, la vigilancia continuaba y sin embargo..nada ocurría, un día...dos.. Dio tiempo para que Lynder intercambiase varios mensajes con Tranquilien, informando de la situación constantemente, al parecer todo había acabado con el mejor resultado y los Amani se habían encargado de los no muertos, y finalmente, tras días de vigilancia infructuosa el grupo de Forestales estaba preparándose para marcharse, más un extraño olor volvió a sus fosas nasales, un olor conocido, un olor que traía malas noticias, rápidamente actuaron y se alejaron, buscando una posición segura desde la que vigilar el grupo de no muertos. Su numero había menguado, de eso no cabía la menor duda, sin embargo seguían siendo un numero considerable, Lynder observó a sus muchachos, rostros cansados, con odio y miedo reflejado en ellos, y eso fue lo ultimo que el veterano Forestal vio, jamás supieron en que momento los habían detectado y el primero en caer fue Lynder, dos descargas poderosas de energía atravesaron el cuerpo del elfo en conjunto, acabando con su vida al instante, el pánico cundió y los Iniciados no sabían como reaccionar, algunos optaron por huir lo más rápido posible, otros se quedaron paralizados por el miedo, incluso hubo uno que trató de tomar el control de la situación, más nada funcionó, y paulatinamente el pequeño grupo acabó sucumbiendo a los ataques mágicos de los lideres de aquellas abominaciones, los habían capturado con la guardia baja y no tuvieron tiempo de reaccionar, los cazadores se habían convertido en la presa.

Sin nadie que pudiera seguir sus pasos, el grupo de no muertos se internó una vez más en tierras elficas y solo la Luz sabía cual era su objetivo o que pretendían.

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No muy lejos de la frontera Sur, unos pocos Kilómetros tierra adentro, se encontraba una pequeña área de descanso, no eran más que 3 edificios construidos juntos, un lugar donde los soldados que patrullan incansablemente la frontera en pos de la seguridad del Alto Reino puede ir a descansar. Enfermería, camas, cocina y repuestos para armas, armaduras y flechas en caso de necesidad, un pequeño grupo de trabajadores a cargo del gobierno se aseguraban de que todo funcionase correctamente, además de un pequeño grupo del ejercito del Sol hacía la tarea de vigilantes, aunque rara era la vez que en un lugar así había problemas, pero nunca se sabe cuando algún bandido podría intentar robar esos suministros.

El alba llegaba, y mientras el naranja iba despidiéndose poco a poco del cielo Thalethir observaba como la luz moría desde la ventana de la cocina, era una elfa joven, con el pelo del color del Sol y cortado al estilo de los hombres, removía distraída un estofado de carne de lince y verduras mientras su vista se perdía hacia los bosques que se dejaban ver tímidamente desde la ventana. Desde luego no era un gran trabajo, una simple cocinera y ayudante, pero al menos era un trabajo honrado.. y bueno.. así podía verle, Lynder había sido muy amable al mover un poco los hilos para conseguirle este trabajo, y aunque estuviera alejada de las comodidades de la capital, prefería la cercanía de los brazos del Forestal a las comodidades de la vida cosmopolita. Ya debería haber vuelto, más era común que Lynder siempre estuviera de servicio más del tiempo del que era necesario.. es tan entregado con todo lo que hace, tal vez por eso le admiraba tanto, y rápidamente su mente comenzó a volar hacia ese pequeño lugar lleno de recuerdos felices.

Un olor peculiar le sacó de su ensimismamiento, el salado regusto de la carne fue viéndose poco a poco sepultado bajo el hedor de la muerte que entraba por la ventana abierta y poco tiempo después comenzaron los gritos y el sonido del acero entrechocando. Un ataque? Quien.. como?! Thalethir no sabía que hacer.. No sabía combatir, tampoco era especialmente buena con la magia.. lo único que sabía hacer era servir, y tampoco tenía el valor suficiente como para salir a comprobar que pasaba con sus propios ojos, y allí permaneció varios minutos, mientras los gritos y esa peste la envolvía por completo, totalmente paralizada por el miedo hasta que la puerta de la cocina se abrió de un portazo.

Una elfa, una de las guardias que protegían el lugar entró abrupta mente en la cocina, tenía una herida de muy mal aspecto en su costado, el sudor perlaba su rostro y le costaba trabajo respirar.

 

  • -Son demasiados Thalethir.. *Cerró la puerta y se apoyo contra ella*- No tenemos tiempo..
  • -Qu..Que ha pasado? Que ocurre?! *Le gritó desesperada Thalethir a la elfa*
  • -Vete! *Alguien comenzó a golpear la puerta con fuerza, tratando de entrar a la fuerza mientras la guardia hacía todo lo posible por evitar que la abriesen*
  • -No..no puedo..que voy a hacer yo..? *Retrocedió hasta dar con la pared a sus espaldas, comenzando a sollozar, sin aguantar la presión*
  • -THALETHIR! *Bramó la elfa herida* No hay tiempo que perder! Sal por la ventana, coge uno de los zancudos y corre tanto como puedas.. Tienes que avisar de este ataque!

 

Thalethir fue a contestar..no..no podía hacer tal cosa.. Más no tuvo opción, la puerta acabó cediendo ante los embates y lo único que consiguió ver al otro lado la elfa fue una mirida de esqueletos.. un grupo de no muertos que abarcaba toda la sala contigua, la guardia intentó detenerlos, más sus heridas eran demasiado severas y en pocos minutos se vio superada por el numero.. y cuando una hoja roñosa atravesó el pecho de la elfa Thalethir por fin reaccionó y corrió hacia la ventana, intentó salir por ella, cayó de bruces, y fuera la situación no era mejor.. lo vio.. los no muertos estaban infestando el lugar.. no había ya nada que hacer.. corrió cuanto pudo hacia los zancudos y montó en uno, dándose la vuelta para dar un ultimo vistazo.. no todos los elfos estaban muertos.. Muchos de los elfos y elfas que estaban en aquellas edificaciones estaban siendo capturados, amordazados y atados, puestos en una fila de rodillas frente a dos figuras encapuchadas..

No pudo más.. Le gustaría decir que deseó poder hacer algo, que quería cargar sobre aquellas figuras y liberar a sus compañeros, resistir, combatir.. pero mentiría, el miedo le atenazaba y lo único en lo que pensaba era en huir..cuanto más lejos y más rápido...mejor y eso hizo, azuzó a su montura y corrió..corrió mientras las lagrimas volaban y el hedor de la muerte iba quedando atrás..debía informar..debía..avisar..

 

Spoiler

Y con esto doy por finalizada la introducción del evento, si hay algún interesado que quiera venirse que me lo comente por Discord

 

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Mientras tanto, en las tierras del antiguo reino de Lordaeron....

 

El sargento Donnovan no tuvo apenas tiempo si quiera de cruzar el enorme portón que da la bienvenida a la capital de la maquinaria Renegada cuando un simple mensajero le abordó y le hizo entrega de un escueto pero directo mensaje:

Sargento Donnovan.

Soy plenamente consciente que acabará de llegar en cuanto lea esta misiva, más se le ordena que se presente de manera hipsofacta en la Torre Aura de la muralla interior.

Gloria al nuevo Orden, Gloria a Sylvanas.

 

La misiva no estaba firmada, más el indistinguible sello del nuevo Orden yacía en su hoja.

Donnovan se encaminó entre las calles de la ciudad superior, si bien estas no se encontraban tan transitadas como las de la infraciudad, quedaba claro que la maquinaria renegada nunca se detenía, ya fueran los carros siendo llenados para enviar provisiones de diferentes tipos a alguno de los muchos puntos donde las tropas renegadas podrían darle uso, tanto como a alguna de las abominaciones que caminan deambulando por las zonas que se les ha asignado o por las tropas de recién llegados a las listas oficiales del ejercito, y es que cuando dejas de depender de las necesidades humanas es fácil descubrir la cantidad de tiempo que se desperdicia en placeres tan inútiles como dormir o comer.

Los guardias de la torre dejaron paso al sargento, ascendió las lóbregas escaleras, solo acompañado por el sonido de sus propios pasos y las sombras que, las pocas antorchas que había, provocaban con su figura. Al llegar a la cima se encontró en corredor que recorría la cima de las murallas interiores,las cuales aun había de recorrer hasta llegar a su destino, en ellas una de las forestales oscuras vigilaba con mirada inmisericorde la ciudad, haciendo caso omiso del Sargento, como si ni si quiera existiera, como si fuera una mera mosca que había decido pasar por su lado.

Nuevos guardias, nuevas escaleras. Dareth se encontró en una cornisa sin barandillas que rodeaba la torre, más estaba solo, con una visión esplendida de lo que antaño fue el glorioso reino de Lordaeron, pudiendo observar con una vista privilegiada las zonas que aun no se habían reconstruido o dado un uso concreto y a la misma vez toda la actividad con la bullía la ciudad, coronada por los vapores que salían a lo lejos por los canales debido a los experimentos de los apotecarios. Puede que hubieran cambiado, que los trozos de muralla aun derruidos fuesen un recuerdo del crudo destino que les tocó vivir, pero aun seguían aquí, seguían combatiendo, seguían en su hogar, y pobre de aquel que pretendiese arrebatarles su legitimo hogar.

No se dio cuenta hasta que la voz resonó a su espalda de que había dejado de estar en soledad, más el Renegado que apareció ante el, ni mostraba su cara, ni se presentó.

Donnovan recibió ordenes concretas y precisas de cual era su cometido, y ni si quiera se le permitió tener tiempo para descansar o hacer demasiado preparativos, pues debía subirse en un barco en menos de una hora.

 

-Señor, ya esta listo para hablar. -Informó un guardia que acababa de subir a la torre-

-Excelente, yo mismo me aseguraré de la veracidad de su testimonio.- El renegado se dirigió hacia las escaleras de la torre de nuevo- Recuerda Donnovan, al Nuevo Orden no se le puede engañar.

 

Y con esa sutil amenaza, se marchó, el guardia le hizo entrega al Sargento de un pequeño dossier con información que le sería de ayuda par su cometido y así, se despidió, tenía trabajo que hacer y el tiempo corría en su contra.

 

 

 

Información Of rol:

 

Jugadores y Habilidades Usadas:

@Thala (Master)

Dareth Donnovan ( @Focus) : Etiqueta

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Las noticias por fin llegaron a la capital, un informe escrito por el propio capitán Forestal Delron, cabeza al mando de la ciudad de Tranquilien, recogiendo el testimonio de la única superviviente fue enviado al gobierno del Triunvirato con toda la brevedad posible. Transcurrieron un par de horas mientras la Orden de Sangre y los Forestales decidían el modo de actuar y el plan que debía llevarse a cabo. 

Se convoco al escuadrón Vestigios de Grandeza de la Orden de Sangre, constituido por un par de Adeptos y unos cuantos Iniciados, ya que si de no muertos se trata, nadie puede negar que no existen mejores tropas que las de la Orden de Sangre para hacerles frente, aun así, los Forestales enviaron a una recluta para que se uniera a ellos, su función sería ser los ojos y oído de los Forestales, recopilar toda la información que pudiera, hacer de guía y conseguir que los caballeros de sangre llegasen a su objetivo, pues hay rumores que dicen que los Iniciados de la Orden ni si quieran son adiestrados sobre como orientarse en un bosque.

El grupo se reunió frente a las puertas de la sede de la Orden, Thala'riel, encargado de dirigir el escuadrón fue el primero en llegar, y revisaba sus provisiones cuando Azálea llegó prácticamente a la vez que Catrice, la cual por poco no se chocó con Thala'riel, esquivándolo con un ágil salto, más antes de que pudiera comenzar una discusión llegaron los Iniciados Dul'virel, Lynessa, Helvir y Seina, el escuadrón estaba al completo salvo por el Adepto Rael, el cual se encontraba en esos momentos fuera de la ciudad. Se apartaron del camino y comenzó la reunión informativa.

Se informó a los presentes de las ordenes y la información que se tenía, un grupo de no muertos fue visto al Sur de tierras elficas, una patrulla los siguió hasta los limites con el territorio Amani, y allí desaparecieron durante días, y la próxima noticia que se tuvo de los no muertos y sus lideres humanos, fue que habían arrasado un pequeño puesto de aprovisionamiento que se encontraba a una hora a pie del paso Thalassiano, la única testigo aseguró que vio a dos humano dirigir a los no muertos, y que portaban con ellos algún tipo de artefacto que irradiaba energía arcana. Los magos sospechan que puede tratarse de una batería arcana, robada sin lugar a duda de alguno de los sagrarios que hoy en día siguen en territorio Amani tras la caída, en el mejor de los casos, pero solo la Luz podría saber si quedó algún artefacto más peligroso en esas tierras. Las ordenes eran investigar el lugar del ataque, seguir la pista a los agresores, localizarlos, identificar que objeto portan, y eliminarlos, trayendo de vuelta el artefacto al Alto Reino, y si podían encontrar a la patrulla con la que se había perdido el contacto hace ya una semana, mejor.

La Hermandad Real de Forestales nutrió al grupo de monturas, asegurando que sus Zancudos eran mas rápidos, además de dotarles de cambios de posta para reducir el tiempo del viaje lo más mínimo, y así fue. Apenas se detuvieron para descansar lo necesario,comer y beber, ignorando los pequeños problemas que se encontraban por el camino, pues un mercader con un carro roto no era motivo para retrasar su cometido. Cansados, con las piernas agarrotadas y los traseros doloridos tras ingentes horas de viaje, llegaron finalmente a Tranquilien, donde se encontraron con un acompañante inesperado, el Sargento Dareth Donnovan se hallaba en la ciudad, acompañado por un boticario, una mula no muerto y Yáriel como su "escudera", tras una breve conversación quedó claro que los objetivos de los elfos y de los renegados coincidían, y cooperarían para dar el fin que se merecen a esos nigromantes, Thala, preocupado por las posibles segundas intenciones del nuevo orden, dejó claro que el artefacto, en caso de recuperarse, pertenecía al Alto Reino, y a sus legítimos dueños debía volver, mas Donnovan calmó su preocupación respondiendo que el solo quería los cadáveres de los agresores, no sus artefactos.

Con las dudas resueltas se pusieron de camino hacia el lugar del ataque, Dareth informó de que la información que tenían los elfos estaba incompleta, pues los informes del Nuevo Orden señalaban que eran tres, y no dos, los que dirigían a esos no muertos, además, conocía las zonas por las que solían moverse y refugiarse al Norte de las Tierras de la Peste. El viaje fue silencioso, el ambiente tan al sur de las Tierras Fantasma, aun en territorio controlado por los Sin'Dorei era simplemente opresivo, el bosque se cernía sobre ellos, los depredadores les acechaban a lo largo del camino, ni si quiera los pájaros permitían que se acercasen mas de 10 metros, casi parecía que el propio bosque les decía que no eran bienvenidos, que ese lugar había dejado de ser su hogar hace tiempo.

 

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Finalmente llegaron al asentamiento, encontrándose con un grupo bien nutrido de guardias, elfos arreglando el destrozo, con todo lo roto fuera, tratando de volver a poner en funcionamiento la enfermería y la cocina, Thala'riel se marchó a hacer sus propias averiguaciones mientras dejó al grupo hablar con el Teniente al cargo, una breve reunión concluyó en que poca más información se podía sacar de ahí, al parecer no quedó ni un cadaver para cuando los Forestales llegaron, seguramente alzados por los Nigromantes, también pudieron confirmar que el grupo de no muertos no había atravesado el paso Thalasiano, y las huellas indicaban que se habían dirigido hacia las montañas sobre las que se asentaba Muertehogar, debieron entrar por los pasos montañosos, pero enviar gente a seguirlos por ahí era un suicidio. 

Así pues el grupo se volvió a reunir fuera, Catrice fue a hacer unas pequeñas averiguaciones mientras Dareth y Yáriel rebuscaban entre los muebles rotos en busca de algo de utilidad. Catrice volvió poco después sin haber encontrado nada que no supieran ya, Yáriel se pinchó el pie con un clavo de los restos de los muebles y Donnovan encontró un colgante con forma de gota de sagre con alas, seguramente perteneciente a alguno de los elfos que estaban en el asentamiento cuando el ataque, Thala'riel y Azálea afirmaron que el uso de magia oscura era obvio en ese lugar, y tras un pequeño debate, marcharon rumbo al paso Thalassiano, pues aunque ya fuera de noche, pensaron que era mejor descansar alli, y partir con el alba hacia Tierras de la peste.

 

 

Información Off Rol:

 

Lista de participantes y habilidades usadas:

 

Thala'riel Thirys ( @Thala / Maestre) : Atletismo, Montar, Detectar Entes Malvados

Catrice Drothel ( @Psique ) Atletismo, Montar, Detectar Energía, Rastrear

Azalea Belore'zaram ( @Galas ) : Atletismo, Montar

Dareth Donnovan ( @Focus ) : Atletismo, Buscar

Yáriel Itheya ( @Curly ) Atletismo, Buscar

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El camino hacia el paso Thalassiano en teoría era de menos de una hora a buen ritmo, sin embargo, el cansancio y la noche no son buenos acompañantes para aquellos que desean avanzar con premura, así pues, una hora y media después, por fin vieron los torreones iluminados de la fortaleza que defiende el paso que da la entrada al Alto Reino, en cuanto los vieron llegar, un grupo de guardias tomó sus posiciones en el camino y esperó para recibirlos. Extrañado por la aparición de un grupo a esas horas, les preguntaron que motivos los llevaban a ese lugar, y les informaron de que el paso estaba cerrado de noche, Thala'riel solicitó una audiencia con el superior de los guardias para explicarle la situación, mientras tanto, otro de los guardias acompañó al grupo al interior de la fortaleza y les guió hacia unas dependencias que tenían sin usar.

Una vez ya en la comodidad de una habitación, con camas en las que poder sentarse y baúles donde guardar su equipaje, el grupo pidió consejo al guardia sobre como actuar en Tierras de la Peste, y para sorpresa de nadie, descubrieron que no son pocos los peligros. Les informaron sobre el peligro del aire, aconsejándoles ir siempre con la nariz y la boca tapada, además, nubes enormes de esporas producidas por los bosques de hongos gigantes deambulan por toda la zona, movidas por el capricho del viento, en caso de que una se acercase a ellos, deberían buscar refugio inmediatamente o rodear la nube, pues respirar sus esporas podrían infectarlos por la plaga, lo mismo con el agua, o con toda comida, ya sea vegetal o animal, que haya crecido o nacido en esa tierra maldita, por no olvidar las bandas de no muertos salvajes que vagan errantes por miles en esas tierras, y los siempre insistentes y lunáticos humanos de la llama, en el Sur, la precaución es la vida.

En cuanto el Alba apareció tratando de conseguir una reunión con su amada nunca, aunque esta jamás llegase, el grupo se levantó y preparó, se les hizo entrega a todos de pañuelos gruesos con los que poder protegerse boca y nariz, así como unos pocos suministros de agua y comida para todos y les franquearon el paso. Allí estaban, bajo el paso Thalassiano, la Luz del Sol incidía en la piedra blanca, otorgándole un tono dorado precioso, los torreones, decorados con ribetes rojos y dorados coronaban sus flancos, y aunque ya estuviera reconstruido, a nadie se le paso por alto el pensamiento de que hacía solo unos años, por esas mismas puertas había marchado el enemigo que supondría la ruina de su reino.

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Avanzaron por esas tierras yermas y malditas, si parecía que los bosques de Tierras Fanstasma los querían expulsar, esta tierra parecía querer absorberlos, matarlos, este desde luego no era su hogar, y el recuerdo de la ocre iluminación de tierras fantasma casi empezaba a ser uno bueno. Toda la tierra estaba muerta, a lo lejos vieron una extraña nube marrón que se movía con paso lento e inexorable, y los únicos animales que encontraban o estaban pudriéndose, o eran carroñeros, gusano y moscas del tamaño de dedos.

Mientras proseguían el camino que dictó Donnovan, nadie del grupo se percató, pero un extraño renegado apareció, como salido de la nada, en su flanco, saludando al sargento renegado. La reunión fue un poco tensa, con casi todos los elfos de sangre desenfundando sus armas hacia el renegado que había aparecido de improvisto. Tras una pequeña conversación pareció que estaba ahí para ayudar, y que conocía la misión que les había llevado a esas tierras, y aunque no se presentó, si aportó información útil. Uno de los nigromantes estaba asentado en una torre cercana, guarnecido por un grupo de no muertos bajo su control, y aseguraba que el podría llevarles hacia los siguientes objetivos. Ante la noticia de la cercanía del Nigromante y sus esclavos rápidamente se empezaron a sugerir posible formas de actuar, aunque al final se decidió aproximarse un poco más para observar mejor la zona y actuar en consecuencia.

 

Se acercaron cuanto pudieron sin arriesgarse a ser detectados, se enfrentaban a una torre en un terreno llano, protegida por como mínimo una docena de zombies y media de necrofagos, las opciones eran limitadas. Atacar y tomar la Torre, tratar de hacer un desvió para aproximarse por unas colinas que habían detrás de la torre, lo que les llevaría casi todo el día y aun así podrían detectarlos desde lo alto de la torre, o intentar buscar al resto de lo nigromantes por su propia cuenta. No tenían suministros necesarios para pasar mucho tiempo allí, y esas tierras eran tan bastas que podría llevarles días, o semanas encontrar a esos Nigromantes, si es que lo conseguían, así pues, tras una pequeña disputa el plan quedó establecido, asaltarían la torre con presteza y tratarían de tomar la puerta y las escaleras de la torre para atrincherarse allí y hacer cuello de botella para que no pudieran rodearos libremente, más el renegado ofreció un pequeño cambio, el se acercaría primero, crearía una distracción para atraer a unos pocos detrás de la torre que así tuvieran mas posibilidades de alcanzar la puerta con éxito, y así, el plan fue aceptado y todos se prepararon para el inminente combate.

 

 

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Una explosión y los gemidos de los no muertos moviendose fue la señal de inicio que dio pie al asalto, y así se abalzanzaron sobre ellos, con Thala'riel y Donnovan a la cabeza, mientras Azálea y Catrice comenzaron a hostigar al enemigo con hechizos y flechas, mientras Seina y Yáriel se aproximaban con cautela a la torre. Los hechizos y bendiciones fueron reclamados, y el combate comenzó. Donnovan y Thala'riel se trabaron con un par de necrofagos y otro zombie, pues el resto de los zombies cercanos ya habían sido eliminados por los ataques a distancia. El combate continuó, unos pocos no muertos salieron del interior de la torre, mientras el grupo presionaba para intentar conseguir llegar a las puertas, abriéndose paso a través de los necrofagos y zombies que les impedían el paso. Finalmente Helvin y Seina fueron los primeros en llegar a la torre y hacerse fuertes en la puerta, seguidos por Lynessa, Dul'virel y Donnovan, Catrice y Thala'riel consiguieron llegar a la torre antes de que los no muertos que se habían ido por la distracción volvieran y pudieran dejarlos separados del grupo, pero Azálea no tuvo la misma suerte, y a los pies de las escaleras la rodearon por completo.

Uno de los necrofagos cayó antes de que pudiera atacar con las magias combinadas de Catrice y Azálea, sin embargo los no muertos hicieron caso omiso de Thala'riel y Seina, que habían ido corriendo a tratar de ayudar a Azálea. Una marabunta de golpes se cernió sobre la Iniciada, sin embargo su defensa fue inexpugnable, solo el necrofago consiguió arañar su armadura, los zombies se vieron superados por una única elfa de Sangre, que incluso en mitad de sus ataques, se las apañó para aplastarle la cabeza a uno de ellos y salir intacta. Poco después, el resto de no muertos fue silenciados.

Juntos se dispusieron a subir la torre, era la hora de hablar con el Nigromante. Una puerta de madera cerrada les separa del despacho del villano, y cuando Donnovan la abrió, una explosión de energía profana golpeó de lleno a Donnovan y Seina, que cayeron escaleras abajo, llevándose a Thala'riel con ellos, sin embargo Azálea, Yáriel y Catrice entraron en la habitación, y en cuanto tuvieron a la Nigromante a vista, esta no dudó un solo segundo en comenzar sus profanos conjuros, lanzando un proyectil de energía directamente hacia la Forestal, impactándole de lleno y haciendo que soltase la flecha que sujetaba, mientras Azálea y Yáriel corrian hacia ella. Catrice contraatacó con un disparo de flecha que falló por escasos centímetros, y la siguiente victima de los trucos impíos de la nigromante fue Azálea, que no pudo evitar que una neblina violeta se internase por las rendijas de su armadura y la infectase con una enfermedad mágica que le arrebató gran parte de sus fuerzas.

Sin embargo, sus intentos fueron fútiles, con todo el grupo ya sobre ella y sin posibilidad de huir, el renegado pidió que la colocasen encima de la mesa para comenzar con el interrogatorio, solo Donnovan, Yáriel, Thala'riel y el propio renegado se quedaron en la habitación. Un buen rato mas tarde, cuando a los pies de la torre se dejaron de escuchar los gritos agónicos de la nigromante, el resto del grupo bajó para reunirse con sus compañeros, les desvelaron la información que habían descubierto, los nigromantes pretendían tomar el control de las manadas salvajes de no muertos de la zona mediante un ritual, y ahora tenían la fuente de energía que necesitaban, el ritual bien podría estar ya en marcha.

Una discursión nació entre Catrice y Thala'riel, pues no estaban de acuerdo en la manera de actuar, y rapidamente el ambiente se caldeó, terminando con el Adepto diciéndole a la Forestal que tenía dos opciones, o cooperar o largarse de vuelta al Alto Reino, y con la discursión zanjada, se tomaron un respiro para descansar, comer y beber, pues aun quedaba trabajo que hacer.

 

 

Información off roll:

 

Lista de jugadores y habilidades usadas:

Thala'riel Thirys ( @Thala ) /Master : Espadón, Atletismo, Imbuir Arma, Defensa, Reflejos, Advertir/Notar

Catrice Drothel ( @Psique ) Arco Corto, Atletismo, Evocación Basica, Abjuración Basica, Defensa, Reflejos, Advertir/notar

Azálea Belore'zaram ( @Galas ) Espada, Atletismo, Reprender Esencia, Proteger Esencia, Defensa, Reflejos, Advertir/notar

Yáriel ( @Curly) Atletismo, Defensa, Reflejos, Advertir/notar, Dagas, "Dagas Sombrias" 

Seina ( @Blues ) Espada, Atletismo, Defensa, Reflejos, Advertir/notar, Baluarte de Luz

Dareth Donnovan ( @Focus ) Lanza, Defensa, Atletismo, Reflejos, Advertir/notar , "Refuerzo Sombrio" 

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El grupo tomó un leve descanso fuera de la torre, unos bebieron agua, otros vigilaron, otros se dedicaron a dar una plegarias por los muertos, mientras que el renegado sin nombre ataba el cadáver encima de la mula, hasta que el cambio de viento y de dirección de la enorme nube de esporas toxicas que se veía en la lejanía sirvieron como aviso para retomar su camino.

Los elfos vieron con claridad como a medida que se acercaban a las indicaciones que habían recibido tras el interrogatorio, la energía fluía de manera extraña, y cada vez más y más flujos convergían en un mismo punto, no cabía duda de que el ritual había comenzado. Finalmente llegaron a divisar la torre hacia la que se dirigía todo ese torrente arcano, unos pocos zombies y necrofagos defendían su entrada, no se veía otra forma de entrar, tal vez hubiera otras entradas a la cueva, pero podrían tardar semanas en bordear o escalar la montaña en busca de una, y el tiempo corría totalmente en su contra, unas pocas palabras de animo, unos momentos para mentalizarse y prepararse.. y el asalto comenzó.

Los necrofagos y zombies salieron al encuentro del grupo en cuanto los divisaron, los hechizos fueron conjurados, las flechas disparadas y las hojas sesgaron la carne, y mientras el grupo acababa con los necrofagos que salieron a su alcance, una manada de zombies se congregó en la entrada para bloquearles el camino. No sin esfuerzo, poco a poco, se abrieron camino entre el muro de carne que se disponía entre ellos y la cueva, y cuando los últimos zombies caían muertos, la potencia del ritual menguó, y apenas un minuto más tarde un grupo de 5 necrofagos enormes, acompañados por un hechicero les salieron al paso, y sin darles la opción ni si quiera a decir nada, el hechicero comenzó su asalto contra el grupo.

Catrice conjuró un hechizo para reducir el peso de Azálea y ayudarla en combate, más la Iniciada, viendo la oportunidad ante ella, decidió tomar una acción arriesgada, y potenciada por la magia usó la pared de la cueva como impulso para saltar por encima del muro de necrofagos y enfrentar al hechicero, que rapidamente conjuró un escudo de vacío a su alrededor y focalizó sus hechizos en la Iniciada, la cual se empezó rápidamente a ver superada por la magia de su rival. Por mucho que intentasen cruzar, los necrafgos no desfallecían, hasta que Seina consiguió cegar a uno de ellos, y entonces Yáriel pudo acudir en ayuda de su amiga. Cuando finalmente los necrofagos comenzaron a caer, el hechicero trató de huir, la debilitada Azálea no pudo evitar su huida, pero Yáriel se adelantó a sus movimientos, y mientras el ultimo de los necrofagos caia ante los pies Thala'riel y Donnovan, Azálea apuñaló por la espalda al hechicero,y Yáriel terminó con su vida rajandole la garganta.

Cuando el silencio se hizo de nuevo, el ritual se detuvo, dudando de si ya había sido terminado o no. Algunos aprovecharon para sanar sus heridas, mientras que una nube de humo inmensa comenzaba a crecer a lo lejos, fuera de la cueva, y un extraño rumor llegaba a ella. De la cueva resonaron unos pasos, y por la curvatura apareció de nuevo el renegado, cargando a sus hombros el cadáver del Nigromante restante, sosteniendo en sus manos la bateria arcana, se la entregó a los Sin'Dorei y ordenó a Donnovan que tomase el cuerpo del otro hechicero. 

En cuanto salieron, descubrieron a que se debía la nube de humo, y ahora oyendo con total claridad los gemidos renqueantes, observaron una manada de miles de no muertos que se acercaba hacia ellos, tal vez hubieran detenido el ritual a tiempo, tal vez lo hubieran completado y su maestro ya etuviera muerto, fuera lo que fuese, fue suficiente para atraer al grupo hacia la cueva, y comenzaron la huida lo mas rápido que pudieron hacia el paso thalasiano. Cansados, exhaustos y heridos la mayoría de ellos, marcharon con toda la premura que sus cuerpos les permitían, y trás mas de una hora, cuando por fin dejaron de escuchar el gemir de los no muertos, se detuvieron a descansar. Debatieron sobre cuanto tiempo debían descansar, sin embargo, la figura de Azálea, que se había dejado de caer sobre la tierra para descansar, parecía no reaccionar a nada, ni si quiera la Luz parecía hacerle responder, su peto estaba destrozado y parecía no poder respirar, a toda prisa le retiraron la coraza, comprobando con cierto alivio que la elfa respiraba, más tenía una extraña herida en el abdomen, que ninguno de los presentes tenía ni los conocimientos ni el poder como para tratar, más el deestino es caprichoso, y antes de que pudieran decidir que hacer con ella, se dieron cuenta de que la nube de esporas se dirgia hacia el norte, hacia las montañas, hacia ellos.

El desanimo se propagó entre algunos de los Iniciados y la Forestal, creyendo su final cerca, sintienedose incapaces de escapar a tiempo del triste destino que era acabar consumido por la Plaga tras superar tantos peligros, más Thala'riel no pensaba permitir que nadie muriera hoy, no tras todo lo que habían conseguido. Le entregó su arma a Yáriel para liberarse de peso, cargó a Azálea en su espalda y ordenó la marcha inmediatamente, Seina casi obligó a la Forestal a levantarse, ayudando le a ella y al Iniciado Dulvirel, el cual se encontraba aun exhausto tras usar demasiado sus poderes sanadores en un solo día.

Corrieron, o mejor dicho caminaron y se tropezaron de noche, tratando de huir de la Plaga, y cuando la nube por fin llegó a las montañas, esta se empezó a esparcir a poco menos de medio Kilometro de distancia.. no podían detenerse.. y así continuaron, sintiendo sus pulmones arder con cada bocanada de aire, con la boca pastosa debido a la sed y el cansancio, hasta que finalmente la luces de los torreones del Paso Thalassiano se vieron en la cercanía, Yáriel corrió a pedir ayuda, y pocos minutos después un grupo de guardias salió en su encuentro, evaluaron rapidamente al grupo, y no les negaron su ayuda, llevandose con ellos a los que no podían caminar hacia adentro.

Estaban en casa.. estaban a salvo..pero conseguirían sobrevivir todos a sus heridas? Solo la Luz lo podía saber.

 

Información Offrol

 

Lista de jugadores y habilidades usadas:

 

Thala'riel Thirys ( @Thala  / Mastre/): Espadón, Atletismo, Esencia Sagrada, Proteger Esencia, Imbuir Arma, Defensa, Reflejos, Advertir/Notar

Catrice Drothel ( @Psique ) : Arco Corto, Espada Ligera, Evocación Basica, Alterar Masa, Abjuración Basica, Atletismo, Defensa, Reflejos, Advertir/notar

Azálea Belore'zaram ( @Galas ) Espada, Defensa, Reflejos, Advertir/notar, Reprender Esencia, Proteger Esencia, Advertir/Notar

Seina ( @Blues ) Espada, Defensa, Atletismo, Crear Luz, Refuerzo de Luz, Esencia Sagrada, Reflejos, Advertir/notar, 

Yáriel ( @Curly ) : Dagas, Defensa, Atletismo, Reflejos, Advertir/notar, "Dagas Sombrias" 

Editado por Thala
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